El Oscar que llegó directo al mercado del video

DVD. Se editó "Beginners", el film por el que Christopher Plummer obtuvo su estatuilla

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No es la primera vez que ocurre, va a volver a ocurrir en el futuro, y es un síntoma de cómo han cambiado los criterios de la distribución cinematográfica. Otro ganador del Oscar se saltea las salas y llega directamente en DVD.

Esta vez se trata de Beginners (subtitulada estúpidamente para el Río de la Plata, pero mejor olvidarse de ello, como Así se siente el amor), película dirigida por Mike Mills por la cual el veterano Christopher Plummer recibió el Oscar (lamentablemente como actor secundario) que la Academia le debía desde hace siglos.

Para la anécdota menor queda el hecho de que Plummer, con 82 años, es el actor más veterano que haya ganado un Oscar, y el que tiene más títulos a sus espaldas (184 películas y programas de televisión en sesenta años) antes de haber ganado la estatuilla. También en este último terreno Plummer batió el récord de John Wayne, quien tuvo que trabajar en 160 películas antes de que lo reconocieran por Temple de acero (aunque es cierto que el Duke tenía sólo sesenta y dos años, y una carrera de cuarenta). Más allá de la anécdota debe quedar la constancia de que un intérprete de primer nivel como el actor canadiense tuvo que conformarse con un premio por una labor excepcional en una película que no lo es tanto. Pudieron haberlo premiado mucho antes, y sobre todo por su Tolstoi de La última estación (2009), pero no se puede todo. Más vale tarde que nunca.

Una segunda constancia debe ser que el hombre no se queda quieto: luego de este film, su filmografía incluye ya otros siete títulos, dos de ellos en preproducción. El entusiasmo y la capacidad de trabajo del actor que esos números revelan resultan muy perceptibles en Beginners, donde encarna a un veterano que ha enviudado luego de cuarenta años de matrimonio, enferma de cáncer y se revela públicamente como homosexual.

De hecho, buena parte de la historia está contemplada desde la perspectiva del hijo del personaje, interpretado por Ewan McGregor, quien debe lidiar simultáneamente con dos descubrimientos que le resultan por lo menos desconcertantes: el homosexualismo de su padre, y el hecho específico de que tiene un joven amante. A partir de la revelación inicial, que se produce en los primeros minutos del film (y muy lacónicamente: "Soy gay"), el film se extiende a lo largo de cuatro años, con los datos de enfermedad terminal y, sin embargo, optimismo y liberación que despliega el hombre mayor, y el repaso problemático del pasado y el presente a cargo del más joven.

La experiencia del padre empuja al hijo a replantearse su manera de llevar adelante una relación, especialmente a partir del momento en que una mujer atrayente pero complicada (Mélanie Laurent) se cruza en su camino.

Sobre ese punto de partida, el director y libretista Mills, aquí a la altura de su segundo largo (rodó el anterior, Thumbsucker, en 2005, y ha hecho también cortos y documentales), quien reconocidamente declara haberse inspirado en experiencias personales, arma un rompecabezas en el que McGregor evoca (a través de diapositivas y dibujos) la relación de sus padres, y contrasta esa historia anterior con el vínculo entre el joven y Laurent, salpicado por algunas peculiaridades que quizás no haya que adelantar en una nota a leerse antes de ver la película.

Típica película "indie" (suponiendo que el término siga significando algo), Beginners combina ciertos rasgos de lo que ya es casi un género: un entrecruzamiento de "historias mínimas", un balance entre las pinceladas de drama y de comedia, alguna moderada cuota de transgresión. Todo eso está correctamente hecho, con ciertas velocidades de montaje para dar la sensación de que pasan más cosas de las que realmente ocurren, pero probablemente nadie estaría hablando de la película si no fuera por el trabajo de sus intérpretes.

Ewan McGregor parecía haberse perdido un tanto en los últimos años (a nadie le hace bien enredarse en la saga de Star Wars), y podía sospecharse que en muchas de sus labores recientes ese talentoso actor se limitaba a poner el piloto automático. Aquí va más allá de ello, y aporta una caracterización creíble y convincente.

Mélanie Laurent tiene también su fuerza propia, y saca adelante sin problemas a un personaje que tiene sus retorcimientos. Sin embargo, se le den al asunto todas las vueltas que se quiera, la película tiene un nombre: Christopher Plummer. La vitalidad, el entusiasmo, las ganas de vivir, la capacidad de transmitir una emoción (o varias) de los que hace gala ese veterano son el verdadero eje del film. Al fin y al cabo, Tío Oscar no se equivocó tanto.

Una trayectoria de seis décadas

Aunque venía trabajando desde 1952, es probable que mucho aficionado veterano recuerde haber descubierto al canadiense Plummer recién seis años después, cuando protagonizó el drama ecologista Infierno verde (1958), dirigido por el gran Nicholas Ray.

Nacido en Toronto en 1929, Plummer quiso en su juventud ser pianista pero luego se inclinó hacia el teatro, donde contaba con la ventaja de manejar con igual fluidez el inglés que el francés. Ha seguido haciendo teatro (su Rey Lear de 2004 ha recibido particulares elogios) y tiene sesenta años de carrera en cine y televisión. Ya tenía en su en su haber los premios Tommy y Emmy, y fue candidato a los Globo de Oro y al Oscar por La última estación. Sin embargo, tuvo que esperar hasta Beginners para ganar efectivamente ambos premios.

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