HUGO GARCIA ROBLES
El pasado viernes primero de diciembre, la acogedora salita de La Colmena fue el marco para la presentación del CD Divinas divas de María Noel Taranto.
La cantante tiene detrás de sí una trayectoria que la señala en el panorama de la música popular del país con personalidad propia y, además, imbricada en estilos y ámbitos no muy transitados.
Quizá sea justo señalar, que el disco compacto que motivó esta nueva presentación de la cantante, la muestra en una faceta algo distinta. Por una parte, la excelente agrupación instrumental que la acompaña y, por otra, la formulación de un mínimo hilván escénico-narrativo que enlaza la sucesión de los temas cantados, con fluidez feliz.
Para la puesta, el actor Hugo Giachino acompaña a María Noel Taranto en un diálogo que se desarrolla en el escenario y que otorga a cada una de las canciones un preámbulo y ubicación acertados.
No pesa como recurso teatral y permite al espectador menos informado reconocer quienes son cada una de las divas aludidas en la cabalgata musical. Una gama muy amplia que incluye figuras de la estatura de Ella Fitzgerald, Bessie Smith, Billie Holiday y Edith Piaf sin perder de vista que otros temas son formidables ejemplos, como Las hojas muertas, de las cumbres que logra el reino de lo popular verdaderamente genuino.
Un dominio donde el talento y aún el genio tienen su lugar, tanto en la interpretación como en la creación de música y poesía a la vez. Prevert-Kosma, para citar una pareja de esa estirpe, no muy lejos de los conocidos hermanos Gershwin.
María Noel, cambiaba de vestuario detrás del biombo instalado en el escenario, para caracterizar mínimamente la fuente de cada tema, dialogaba con Giachino y, lo fundamental, cantaba con impecable afinación, sentido del ritmo y del fraseo. A la vez, su desplazamiento por la escena, adecuado y sobrio, contribuyó a configurar un espectáculo donde el oído reposaba parte de su interés en lo que percibía el ojo.
En rigor, "music hall", "varieté", café cantante o formas semejantes, que por otra parte, la propia María Noel explicitó claramente, al incluir la canción de María Elena Walsh titulada, precisamente, El Viejo Varieté.
Quizás la única observación que se podría formular al resultado es el alto nivel de decibeles del acompañamiento instrumental que, por momentos, comprometía el justo protagonismo de la voz.
En la serie de inobjetables temas según la versión de María Noel, cada quien puede elegir el preferido. Dentro de una pareja calidad, es posible que Nobody knows you when you`re down and out y La vie en rose, hayan provocado la mágica operación de devolvernos, en la voz y el estilo propios de la cantante en el escenario, las voces y estilos de Bessie Smith y de Edith Piaf.