El negocio de las grandes estrellas

| Al espaciarse el surgimiento de nuevas figuras "clase A", la feroz competencia entre compañías ha recrudecido y los pases proliferan

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Laura m. Holson I The New York Times

Este es un año complicado para la agencia Gestión Creativa Internancional (ICM, por sus siglas en inglés), una de las más importantes de Hollywood. En marzo, el agente Ed Limato, quien representa a estrellas como Mel Gibson y Denzel Washington, le tiró un trago a un periodista de la revista Vanity Fair en la fiesta post-Oscar. Otro agente de ICM, Renee Tab, mantiene una disputa pública con la matriarca del clan Osbourne, Sharon, acerca de un collar de diamantes que Tab alega haber ganado en un sorteo en la fiesta de fin de año de los Osbournes (la esposa del rockero Ozzy, por su parte, afirma que Tab se coló en la fiesta y no estaba facultada para participar del sorteo).

Pero no fue hasta que Julia Roberts, una cliente de años de ICM, anunció que se iría a la Agencia Artistas Creativos (CAA) el mes pasado, que Hollywood comenzó a preguntarse si algo no andaba muy mal en ICM. Robert había sido una leal clienta de ICM desde 1991. Durante el tiempo que la actriz estuvo en ICM, su salario ascendió a veinte millones de dólares por película y ganó un Oscar por su protagónico en Erin Brockovich. Su partida sería una gran pérdida para ICM bajo cualquier circunstancia, pero es aún más significante debido a que junto a Roberts también se marcharon Cameron Diaz, Lucy Liu y Neil Jordan, el director de El juego de las lágrimas.

A pesar de sus problemas, ICM continúa ocupando un lugar prominente entre las agencias de talento y representación de Hollywood. La empresa es conocida especialmente por sus productos para televisión —diseñó, por ejemplo, el elenco de Friends— y representa a directores como Peter Jackson (El Señor de los Anillos). Aún así, varios ejecutivos de Hollywood dicen que la ICM no ha sido la misma desde que su ex-vicepresidente James Wiatt se marchó hacia una de las competidoras, William Morris, y se llevó a varios agentes consigo. Una señal elocuente del disminuído brillo de ICM llegó el año pasado, cuando se contrató a un experto financiero para que analizara las posibilidades de atraer inversionistas nuevos a ICM. Nadie hizo una oferta.

El presidente de ICM, Jeff Berg, reconoce que está preocupado por la reciente partida de una de sus mejores clientas: "No voy a ser tan caradura y decir que estas cosas pasan así nomás. Pero lo importante es que nadie aquí en la agencia niega que este es un problema importante", dijo Berg en una entrevista.

DESAFIOS. El negocio de la representación de talentos siempre ha sido cíclica: los agentes son contratados y despedidos de forma caprichosa por clientes volubles. "Los actores son gente que tienen más dificultades de despegarse de su peluquero que de la personas que guían sus carreras", afirma Terry Press, un veterano director de mercadeo que hoy trabaja para Dreamworks.

Pero las presiones económicas están planteando mayores desafíos para los agentes de este negocio, quienes generalmente obtienen un porcentaje fijo de los cachets de sus clientes. Por su parte, los estudios de Hollywood enfrentan sus propias dificultades financieras y han dejado de pagar jugosos sueldos a estrellas "de segunda". En cambio, apuestan a los nombres más lucrativos o a intérpretes menos conocidos que están dispuestos a trabajar por menos dinero. La proliferación de agencias de representación socavan aún más los márgenes de ganancia, haciendo que sea más importante contar con estrellas de primer nivel en la lista de clientes, no solo para asegurar una corriente de ingresos regular, sino también para persuadir a que inversionistas se desprendan de su dinero. "Hoy, más que nunca, este negocio es en un juego de empates", dijo Martin Kaplan, director del Centro Norman Lear de la Universidad de Southern California. "La cantidad de nombres que se agregan a la listas de estrellas clase A son cada vez menos y vienen cada vez más espaciados. Eso significa que la única manera de crecer es robarle los clientes a la competencia".

CAUSAS. Cada cliente que se ha ido de ICM lo ha hecho por distintas razones, de acuerdo a Berg. Diaz se fue porque su agente se enroló en CAA y Jordan hizo lo mismo luego de dirigir una seguidilla de películas decepcionantes. Berg no quiso discutir el caso de Liu, pero una persona cercana a la actriz alegó que Liu se sentía frustrada por no conseguir mejores papeles a pesar de haber protagonizado un éxito como Los ángeles de Charlie. Estrellas perdidas encuentran, de vez en cuando, "el camino a casa". Según Berg, Michelle Pfeiffer, una actriz que ha sido representada por Limato durante dos décadas, abandonó ICM para irse a CAA el año pasado, pero regresó a los ocho meses. El presidente de la compañía afirmó que ICM, que aún cuenta con clientes importantes como Roman Polanski y Jodie Foster, está renovando sus esfuerzos por encontrar y desarrollar talentos nuevos. También se piensa en incorporar agentes nuevos.

Sin embargo, puede que los problemas de ICM no sean de exclusiva responsabilidad de la compañía. Algunos productores y ejecutivos de la industria afirman que CAA, entre cuyos clientes se encuentran astros como Tom Cruise, Nicole Kidman y Renee Zellweger, ha demostrado un ánimo de adquisiciones un tanto excesivo. Entre otras incorporaciones a CAA se ha destacado la de Tobey Maguire, el protagonista de El Hombre Araña, que dejó la Agencia Gersh. Pero el afán de CAA por las incorporaciones no se limita a las estrellas más taquilleras. También estuvieron detrás, por ejemplo, del director y productor Taylor Hackford (Reto al destino, Prueba de vida). "No sé cuáles pueden ser las metas de CAA, más allá de acumular y acumular clientes", expresó un ejecutivo.

Algunos de los clientes más conocidos de CAA parecen estar preguntándose lo mismo, lo que los lleva a pensar si la agencia no diluye sus recursos en demasiadas direcciones. Se rumorea que Sandra Bullock, quien es representada por CAA, se reúne periódicamente con competidores de CAA para analizar las consecuencias de un cambio de agencia, algo negado por un represente de la compañía. CAA no quiere expresarse públicamente acerca de la incorporación de Roberts a la agencia. Berg, por su parte, solo se limitó a decir que "Nos apena que Julia Roberts abandone la compañía y estamos orgullosos del trabajo que realizamos para ella mientras fue cliente de ICM". Pero, como dijo Kaplan, "a cada una de estas compañías les toca su turno en la calesita. Todas las agencias, en algún momento u otro, son ‘el sabor del mes’."

(Traducción, Fabián Muro)

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