REBAR
Un amigo que paseó unos días por Buenos Aires, me contó lo siguiente. "Estaba mirando las vidrieras de un comercio de artículos para hombre, cuando se me acercó un vendedor joven, 20 y pocos años, con la pinta que impone la época: pantalón negro, camisa celestona, cuello desabrochado, peinado "pinchudo"... lo más parecido al pájaro loco.
-Hola, veterano... ¿Andás buscando algo de alta onda?
-¿Cómo dijo?
-Querés llevar algo muy bueno, ¿no?
-Eso pretendo. Tiene que ser una corbata...
-... con la que podés estar rechú.
-¿Estar qué?
-Rechú... Estar divino... Entrá, que hay algo groso para vos. (Me ubica frente a un stand inferior, poblado de camisas y corbatas).
-Aquí hay algunas sogas interesantes.
-Son corbatas para gente joven, más bien.
-No limes, che...
-¡Perdón!... ¿No limes?
-Sí, no digas pavadas. Todavía estás cool... Mirá ésta...
-Es el Arco Iris por 2.
-¿Y qué te vas a poner?... ¿Una cuerda de luto?
-No, pero...
-Pero, nada... Colgate ésta.
-¿Esta?
-Sí, de una...
-Es lo que pienso llevar, una.
-No captás. De una es lo que vos decís, por supuesto. Bueno... Pagás ahí, y retirás allá, en aquel mostrador. Disculpame que estoy a full en este laburo, y tengo otro "vete" para atender. Chau. Hacé la tuya. Aboné el importe. Recogí mi corbata. Crucé a un bar y me senté a tomar un café. Ingresaron dos muchachones, que invitaron a un tercero que los miraba desde la puerta.
-Entrá, demente... Acompañamos a clavarnos una birra.
El mozo que me servía observó mi rostro asombrado y mi gesto confuso:
-No se alarme, don... Vienen a tomar una cerveza.
-¡Ah, gracias!...(suspiré aliviado). Por un momento, pensé que venían de matar a Cervantes".