El inevitable regreso de los famosos

MATÍAS CASTRO

La expectativa era enorme. Las noticias se acumulaban minuto a minuto, aguardando el arranque el lunes por la noche. La puesta en escena de la competencia El musical de tus sueños, en medio de Showmatch, tuvo una anticipación (al menos por parte de la prensa) bastante poco frecuente.

No era para menos. El ciclo de Tinelli había bajado en audiencia en los últimos meses y ni sus parodias de políticos y celebridades con Gran Cuñado y Gran Cuñado Vip le habían dado la audiencia que buscaba. De todos modos, si hay algo que Tinelli y su equipo de producción saben hacer, es buscar constantemente nuevos recursos y, sobre todo, pelear con uñas y dientes su lugar en el rating. A diferencia de lo que declaran otros, a ellos les importan los números mucho más que a nadie.

Por eso volvió Nicole Neumann, Wanda Nara, María Eugenia Ritó y muchos otras más. Volvieron las curvas, las siliconas, los posibles escándalos, las peleas de los jurados, los entretelones y también los sueños, tema fundamental de Bailando y Cantando por un sueño, que tanto rating le dieron en los últimos dos años.

El poder de la farándula ya había quedado muy claramente expresado en años anteriores. Gracias a los famosos argentinos (y a algunos uruguayos) y su mundo paralelo, la televisión vio crecer un fenómeno peculiar: la reproducción inagotable de los programas de análisis, de opinología y de repetición. Las peleas de jurados, los romances escandalosos, las lágrimas de las vedettes, todo se convirtió en tema obligatorio de conversación. Haberse alejado de eso demostró que no aportaba tanto público, aunque hay que aclarar que esto no quiere decir que Tinelli se hundió ni mucho menos. Pero la vuelta del tema esta semana con los musicales, es la mayor prueba de que lo mejor es volver a andar en el caballo ya conocido.

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