El humor a la argentina

Gran elenco porteño llega al Teatro Stella

2007-07-27 00:00:00 300x300

CARLOS REYES

Emilio Disi llega hoy al Stella con Diego Pérez y un gran elenco para hacer "Mi mujer se llama Mauricio". Representantes de dos generaciones del humor porteño, ambos hablaron sobre los cambios en el oficio de hacer reír.

"A mí me gusta el humor de situación, más que el humor de la palabra", afirma Disi. "Hacer una comedia de chistes no me convence, en cambio en una de situaciones, como Mi mujer se llama Mauricio, le podés sacar el jugo porque te permite jugarla en serio. Y en ese caso no hay tutía: necesitás actores en serio. Si no encontrás pares que laburen como vos, no hay situación que resista. Y lamentablemente, hoy un 70 o un 80% de los actores no tienen escuela. Son actores porque salen en la televisión. Por eso, para mí laburar con Diego es un placer, porque hay algo recíproco: lo mirás y te mira. Tirás un centro y te lo cabecea".

Según Disi, la doble vida de su personaje le permite disfrutar a pleno. Genera un ser que "parece un dulce, un bombón y es un loco de la guerra" porque ante su mujer es uno y ante el amigo es otro. Desde esa dualidad se crea una complicidad con el público "que sabe que cuando me hago el bueno en el fondo soy una porquería, y eso genera un ida y vuelta con la platea que nos divierte a todos".

Diego Pérez (ex Video Match) también tiene un papel jugoso en la obra. Es Mauricio, un hombre tímido, bueno, que llega por casualidad a la casa de Jorge (el personaje de Disi) y le pide que lo ayude disfrazándose de mujer. Como toda la vida quiso ser actor, se le cumple el sueño de poder representar un personaje. El problema es que es muy mal actor y cada vez hunde más la situación planteada. "Es un personaje con varios quiebres y muchos matices para componer, porque en la obra se van sucediendo situaciones hasta un final inesperado que lo obliga a cambiar otra vez, rotundamente, su personalidad", sostiene Pérez.

Cada uno en su época, tanto Disi como Pérez pasaron por grandes maestros de teatro antes de hacer personaje livianos para la televisión.

Disi hizo cuatro años de conservatorio y mucho teatro serio en el San Martín antes de dedicarse a hacer reír. "Un día me llamaron para hacer El discípulo del diablo, donde yo hacía de hermano tonto, y fue la primera vez en mi vida que escuché una risa cuando yo entré al escenario. Yo estaba caracterizado como el hermano tonto, y el público se reía tanto que no me dejaba hablar", recuerda. "Y todos en el escenario se miraban, porque no esperaban una reacción así. Total que primero echaron a Víctor Laplace del San Martín, porque se tentaba, no podía laburar conmigo, y luego me echaron a mí. Y como no me llamaban para hacer personajes cómicos, tuve a armar mi propia compañía, allá por los años `60".

Claro que por aquellos tiempos el cómico ocupaba otro lugar. Los comediantes eran artistas que hacían sus chistes y sus remates. "Todos los que estábamos abajo no podíamos hacer un chiste", rememora Disi. La situación le daba mucha rabia, por lo que cuando pudo hizo que el humor fuera algo generado en la interrelación de los intérpretes. Por eso, además, está convencido de que el género necesita que haya química entre los actores.

Cuando se le pregunta sobre cuáles fueron los mayores cómicos con los que trabajó, Disi responde sin dudar: "Osvaldo Miranda y Ernesto Bianco. También trabajé con Porcel, Olmedo, pero siempre me gustó más el humor de Bianco. Era un tipo inteligentísimo, brillante, un comediante que igual te podía hacer un linyera que un príncipe. Olmedo era Olmedo: no le pidas que te haga un príncipe o un rey. Era siempre Olmedo, haciendo lo que sea".

También Disi protagonizó escenas de antología con Francella. Según él todo estaba sostenido en el "feeling" existente entre ellos. "Cuando él agarraba el libro, podía marcar cuáles era los chistes que había introducido yo. Pero nunca fuimos El Gordo y El Flaco. Nunca hubo una definición fija de roles. Dicen que en las duplas siempre tiene que haber opuestos, pero nosotros no: unas veces los dos éramos los tontos y otras los dos hacíamos de vivos, pero igual funcionó. O sea que esa fórmula creo que no corre siempre".

CRÍTICO. Con una carrera mucho más corta (pero habiendo tenido por maestros a figuras como Norman Briski, Lito Cruz y Agustín Alezzo), Pérez también ha trabajado junto a nombre importantes, desde Tinelli a Petinato. Empezó haciendo teatro independiente, hasta que Julián Weich lo llevó a la tele, integrando el grupo de VideoMatch durante años.

Para Pérez el Tinelli de aquellos tiempos no es el mismo del presente. "Marcelo cambió el timón, porque él tiene como un termómetro de lo que le gusta a la gente, y por eso el programa de hoy se ve igual o más que cuando hacíamos sketches". Según cuenta Pérez, es probable que la estructura de producción que existía, permitiendo que cuatro equipos trabajaran a la vez en lugares muy diferentes, explique la diferencia.

Por eso mismo aprecia mucho más aquel pasado, "no porque trabajara yo sino porque había más apuesta al humorista, pero eso es parte de un proceso que se da en Argentina, donde no hay programas de humor". La reciente entrega de los Martín Fierro es síntoma de los tiempos que corren. La terna de programa de humor estuvo formada por tres productos que son de archivo de televisión: Televisión Registrada, Resumen de los Medios y Duro de domar. Los editores se han transformado en los principales humoristas.

El comediante va más lejos cuando reflexiona sobre los magazines y noticieros, donde todo está más descontracturado. "Ya no ves más al típico periodista serio: el que antes estaba de camisa y corbata, hoy está de remera. Todos tienen algún paso de comedia dentro de sus programas, y por eso ya los programas cómicos no tienen cabida. Todo está como hecho en broma. Hoy querés ver un programa de política y es muy difícil que no aparezca una vedette, o Rial hablando del mundo del espectáculo."

Con la varita mágica del minuto a minuto -remata Pérez- la tele es como una gran feria. "Eso hace que se desvirtúe cualquier idea, porque si el proyecto original es bueno pero no tiene rating, enseguida le ponen algo de Gran Hermano, o algún video del conductor que se tropezó". Además al repetirse de mañana, al mediodía, de tarde y de noche se crea una monotonía que, según el comediante, transforma a los programas de cable en una mejor opción.

Villa miseria, Susana y un éxito de 15 años en televisión

"El sketch que hacemos con Susana -cuenta Disi- nació por casualidad. Una noche estábamos comiendo con Hugo Sofovich y ella le pidió que le escribiera algo, y como yo estaba ahí con ellos, me propusieron hacerlo. Grabamos uno y a la semana todo el mundo hablaba de eso, y dijeron, `hagamos otro`"

Así nació el sketch de Villa Miseria, que hace 15 años que, intermitentemente, es uno de los platos fuertes del programa de Susana Giménez. "Varias veces pensaron en dejar de hacerlo, pero la gente llama por teléfono y lo pide. Incluso gente que Susana llama por los juegos, y le terminan preguntando por el sketch. Con el paso de los años se pensó en mil variables. Incluso que se ganan la lotería y se van a vivir a Barrio Norte, pero a la gente la gustaba la villa".

Para Disi, el sketch favorito de toda la serie fue "La reunión de consorcio", que juntó a un seleccionado de actores (Hugo Arana, Francella, Betiana Blum) que terminó en un baile espectacular, todos como borrachos.

"Nosotros leemos el sketch dos veces a lo sumo, y decimos lo que nos queda. Pero Susana y yo nos conocemos tanto, ella sabe tantas cosas mías y yo de ella, que empezamos con las cosas personales, con doble sentido, y la gente se engancha. El público sabe que yo le puedo tocar una lola, que no hay maldad. No hay sexo en eso".

El Insoportable: un personaje inspirado por un videoclubista

Si bien Diego Pérez hizo mucha cosa en televisión (Un aplauso para el asador, El sodero de mi vida, Sushi y champán), su personaje de El insoportable, en Video Match, lo convirtió en una cara inolvidable

"Nosotros siempre teníamos un mes de prueba cada vez que inventábamos cosas para Video Match -cuenta el actor- y con José María Listorti nos fuimos a una plaza a ver qué podíamos hacer. Y yo le comenté que tenía un compañero (yo en ese tiempo trabajaba en un video club) que cada vez que yo recomendaba una película, él me llevaba la contra. Yo recomendaba Cara cortada, con Al Pacino y él decía, `Pacino está horrible y no tira un tiro`."

Y a mí eso me hacía tanta gracia que le dije de hacer algo parecido. Y lo empezamos a hacer y no pasaba nada, hasta que pasó un político y entró como un caballo. Marcelo lo vio y le encantó. En general todos se colgaban, menos Luis Miguel, que un día en Mónaco se lo hicimos y él se dio media vuelta y se fue."

Comedia francesa

Del francés Raffy Shart, Mi mujer se llama Mauricio es una comedia sobre un hombre con doble vida (Disi) y un buen samaritano que no sabe decir no (Pérez). También actúan Sandra Smith, Ivana Brodowsky, Carna y Fernando Lupiz. Va en el Stella viernes y sábado (21 hs.) y domingo (19 hs), con localidades entre $ 345 y $ 425. La cita es en Tristán Narvaja y Mercedes. Más información: tel. 4082649.

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