El "Guille" aterrizó en Middleton

No se trata del adorable hermanito de Mafalda: el "Guille" que da título a esta nota es el Príncipe Guillermo, segundo en la lista de aspirantes a quedarse con el Clásico Corona Británica, encabezada por el candidato lógico -Charles de Inglaterra- hijo de Aguantador y Paciencia, defensor de las sedas del Stud Sala de Espera, al cuidado de Camilla Parker.

Guillermo ha jurado por los regios sombreros de la abuela, que se casará ... ¡por fin!... con Catherine Middleton, en la Abadía de Westminster, el 29 de abril de 2011, día que se considerará feriado en Gran Bretaña.

Los novios -ambos de 28 años- hace nueve que vienen vareando, sin secretos, para llegar a la meta (y ponga) del casorio. Se conocieron en la Universidad de St. Andrews, donde se inscribieron para estudiar Historia del Arte: todavía están en el capítulo "El arte prehistórico", pues demasiado absorbidos por el presente (que disfrutan "a lo chivo") aún no se han preocupado mayormente por salir de las cavernas y enfrentar al segundo capítulo.

De Guillermo se sabe mucho, aunque siempre prevalece en la información su condición de piloto de la RAF (Real Asistencia Financiera) por encima de todas las cosas que sobrevuela. De Kate, empiezan a circular datos interesantes: es hija de ricachones, que alcanzaron esa definición explotando maravillosamente una empresa de objetos de regalo. Ahora, les ha llegado a ellos el obsequio de un príncipe para la hija: la mamá -que, antes de ser empresaria, fue azafata de British Airways- fuma en el espacio azul: fue ella quien, al enterarse de que el "Wiyam" estudiaba en St. Andrews, movió cielo y tierra (nunca mejor aplicado esto) para que los amigos con que cuenta en la dirección de la famosa casa de estudios, matricularan a Kate en la misma principesca clase: y, además, consiguió que incorporaran a la nena al grupo que compartía las residencias estudiantiles. Ese fue el primer paso para salir juntos: y no necesito señalar ante mis inteligentes lectores, la importancia que se le reconoce al verbo salir, en la actual relación de pareja.

La boda le saldrá a la Familia Real, unos 40 millones de euros: al parecer, "papi" Middleton movilizará sus bolsillos, apretará el gatillo, y disparará unas cuantas libras esterlinas para aliviar ese costo. Guillermo, en plan ahorrativo, salteándose el gasto del regalo de compromiso, le obsequió a la novia el anillo de zafiro rodeado con diamantes de 18 quilates, que heredara de su madre, la Princesa Diana, de tan trágico fin. Está claro que Kate no ha de ser supersticiosa porque, de serlo, no habría aceptado tal distinción: le preocupa, en cambio, una amenaza que pende sobre su cabeza; Isabel II -encantada con ella- ha prometido regalarle la capelina nupcial.

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