REBAR
Días atrás, una persona amiga me llamó por teléfono con voz nerviosa:
-Prendé la televisión, y poné "Crónica TV".
Obedecí la orden. En pantalla, aparecía un aerostato a la deriva surcando el cielo yanqui. Un locutor del canal que seguía la escena, decía entre sorprendido y emocionado:
-Hay un niño adentro. No se sabe qué hace el chico allí, ni cómo entró. Probablemente, sea una aventura infantil que ojalá no termine en tragedia. En Denver -el escenario del misterio- todos ignoraban de dónde procedía ese globo aerostático que se movía en todas las direcciones, sin control. Una única pregunta circulaba ya en todo el país: "Si entró un niño allí, ¿estará vivo a estas alturas?"
Policía, bomberos, especialistas para actuar en un eventual aterrizaje forzoso, todo un ejército pendiente de lo que pudieran explicar los progenitores Richard y Mayumi Henne: el hombre es un científico amateur, que fabricó el "detector volador de tormentas" donde el hijo, probablemente, se internó en un descuido de los mayores. Los gritos del vecindario abundaban en el barrio de Fort Collins, en Colorado, donde moran los Henne: "¡¡¡Falcon!!! ¡¡¡Falcon!!! Pero el niño de seis años no respondía.
Iniciada la obtención de datos acerca del matrimonio, pronto se supo que la señora había intervenido hace algún tiempo en un programa de TV titulado "Cambio de esposa", en que varias madres rotan por diferentes hogares para que los hijos de las familias visitadas opinen sobre cuál es la mejor mamá. Esta extravagancia mostró la punta del hilo para atar un concepto en torno a la dama; y el padre, bueno... rodando las piedras se juntan.
En medio de las averiguaciones, apareció "de milagro" el niño del globo, luego de permanecer escondido en el altillo de su casa durante cuatro horas. Ningún canal de TV se perdió la oportunidad del reportaje a la familia, en vivo y en directo; en un pasaje de uno de los muchos que hubo, el padre preguntó enérgicamente al descendiente por qué no había salido de su escondite al saber que medio mundo se movilizó para ubicarlo: y Falcon, serenamente, contestó: "Pero si ustedes me dijeron que lo que querían era un show"... Don Richard se bancó la estocada, y con cara de víctima manifestó: "Que nadie piense que esto fue un montaje, porque eso sería patético. Con Mayumi hemos sufrido mucho en estas horas".
Pocos le creyeron. Lo único cierto es que un chiquilín travieso concentró la información internacional por largo rato, protagonizando un episodio con el que, presumiblemente, la familia procuraba popularidad y hasta fama. Si esto llegara a comprobarse, al científico amateur habría que encerrarlo en un altillo por unos días... y luego, echarlo a volar.