El genio de Picasso visita Montevideo

| Junto a Rembrandt y Goya, el autor de "Guernica" es de los máximos exponentes del grabado

EXPERTA. La crítica arte española Dolores Durán vestuvo en Montevideo para ogranizar la muestra de Picasso. 200x117
EXPERTA. La crítica arte española Dolores Durán vestuvo en Montevideo para ogranizar la muestra de Picasso.

GUSTAVO LABORDE

El martes se inaugura en el Museo Torres García la exposición "Picasso desde Málaga. Grabados originales". El arribo de esta muestra le otorga a Montevideo el privilegio de ser la primer ciudad de América Latina en recibir una colección de excepcional relieve. En total se exhibirán 44 obras que ofrecen una panorámica elocuente de lo que fue la producción gráfica de Picasso, quien cultivó con excelencia la técnica del grabado desde su temprana juventud hasta su vejez. No en vano, y pese a que su gran fama proviene de la pintura, Picasso forma junto a Goya y Rembrandt la tríada más importante en la historia del grabado.

Unos días antes de la apertura de esta muestra visitó Montevideo la comisaria del envío, la crítica española Dolores Durán, quien junto a la directora del Museo Torres García, Jimena Pereda organizó la exposición. La especialista enfatizó la importancia que se le debe dar al grabado dentro de la obra artística del genial artista español. Lejos de ser considerada como una actividad menor dentro de su obra, se inscribe como una bifurcación más que expresa el vigor e inquietud creativa que caracterizó a Picasso. "Es importante tener en cuenta que Picasso fue un gran curioso y un infatigable investigador", señala Durán. "A lo largo de su vida experimentó mucho con el grabado, y ninguna técnica quedó ajena a su curiosidad. Dentro del grabado él hizo aguafuertes, aguatintas, punta seca, linóleos. Probaba con todo. Pero eso también lo hizo en la cerámica, técnica que conoció siendo ya maduro, como por el año 1947 y en vez de hacer como muchos otros artistas que se limitaron a decorar cerámicas, él se interesó por su producción. En el sur de Francia entró en contacto con distintas técnicas alfareras, en especial con el señor Cok, director de una fábrica francesa de cerámicas, con quien estudió la reacción química de los esmaltes y otros procesos. Todas las técnicas a las que Picasso se acercó y practicó, las conoció en profundidad, en forma casi obsesiva. Es porque conocía a la perfección la base técnica que podía plasmar su genialidad", asegura la especialista.

Picasso se aplicó con intensidad a la técnica del grabado desde 1904 hasta 1973, el mismo año de su muerte. Eso explica que Picasso, un artista de producción aluvional, a lo largo de su vida haya realizado unos 2.200 grabados. "Puso su genialidad y su talento innovador al servicio del grabado. Pero además tenía una condición indispensable para pasar a la historia del grabado: era un dibujante de talento excepcional. Esto ha hecho que Rembrandt, Goya y Picasso sean considerados los tres grabadores más importantes de la historia" sostiene la española.

La primera vez que Picasso incursionó en terreno del grabado fue en 1899, cuando a la sazón contaba 18 años, y cometió un error que dio lugar a una anécdota memorable y al inicio de una mitología personal. Su amigo Ricardo Canals le regaló una plancha para que sobre ella trazara su primer grabado. El joven Picasso dibujó un picador de chanchos. Pero cuando realiza la impresión se da cuenta que el picador tiene la vara en la mano izquierda. El inexperto grabador no tuvo en cuenta que al imprimir la plancha la imagen sufriría un giro especular que invertiría el sentido del dibujo. Con su proverbial genialidad Picasso encontró una ocurrente solución al problema: tituló a su obra como El zurdo. "Quizá en honor a ese hecho es que las fechas de sus posteriores grabados siempre aparecen invertidas. Es como si conservara un chiste interno o un recuerdo de aquel primer grabado", explica Durán. "Es importante señalar en ese sentido que los grabados de Picasso tienen además una característica especial y muy valiosa para sus historiadores que es que nos sirven como diarios de su vida, porque tenía la costumbre de fecharlos con día, mes y año, y si hacía varios en un día los numeraba con números romanos. De esta forma es posible distinguir períodos, inquietudes y obsesiones".

OBSESIONES. La muestra que ahora llega a Montevideo fue previamente exhibida en Francia, en España y en Italia. También fue llevada a Nueva York, pero casi que pasó desapercibida, puesto que fue inaugurada el 14 de setiembre de 2001, tres días después de los trágicos sucesos del World Trade Center. La curadora de la exposición ha señalado como uno de los aspectos más interesantes de esta selección el hecho de que en ella se incluyen algunos de los más tempranos y menos conocidos grabados del malagueño.

En la vertiente gráfica de Picasso se hallan las mismas preocupaciones temáticas e inquietudes expresivas que en su pintura. "A sus grabados Picasso también llevó sus ideas cubistas, sus temas mitológicos, su motivos de tauromaquia, su sensualidad y motivos sexuales", señala la crítica. En la muestra que se podrá ver desde el martes hay grabados como el temprano La danza bárbara, una punta seca realizada en 1906 sobre un tema mítico o Bañistas en traje de baño con el tiempo nublado, un aguafuerte de figuración geométrica, de los pocos surrealistas que Picasso realizó. También hay una serie compuesta de diez piezas sobre poemas de Góngora y otra igual, pero dedicada a Carmen, de Prosper Merimee, sobre la que Bizet realizaría su famosa ópera. Es que cuando nadie hablaba de intertextualidad, Picasso ya establecía diálogos y homenajes a otros artistas, como por ejemplo a Rembrandt o su admirado Velázquez, a quienes incluía en sus obras.

Que esta muestra sea albergada por el Museo Torres García es una demostración efectiva del intercambio que esta institución mantiene con su par malagueña dedicada a Picasso. La curadora de esta muestra fue también responsable de dos exposiciones de Joaquín Torres García en España. La segunda de ellas, realizada en 2002, tuvo lugar en La Fundación Picasso. Gracias a esa fluida relación entre la Fundación Picasso y el Museo Torres es que los montevideanos ahora podrán disfrutar de una muestra de obras de uno de los más geniales de todos los tiempos.

Sin embargo, relación institucional de estos dos museos que invocan a las figuras más representativas del arte del siglo XX de Uruguay y España, es en cierto modo asimétrica a la relación que en vida mantuvieron Joaquín Torres García y Pablo Picasso. La curadora se apresura a señalar que Picasso y Torres nunca fueron amigos, aunque sí existió un gran respeto recíproco en el nivel artístico entre ambos creadores. "Picasso y Torres se conocieron en Barcelona y en París, pero no tuvieron una relación estrecha. Sin embargo, Torres dedica un capítulo a Picasso en el Universalismo constructivo. Allí se ve cómo en el terreno artístico Torres respetaba a Picasso, aunque en los aspectos no artísticos no tenían muchas coincidencias. Torres no entendía el sistema de promoción de Picasso, ni otras de sus cosas. Eran personalidades muy diferentes. Ambos fueron grandes genios y se respetaron mucho, pero en la distancia. En base a la poca documentación que hay se sabe que no cultivaron una relación personal", explica Durán.

Dos instituciones, un mismo objetivo

La muestra que este martes se inaugura en Montevideo surge de la estrecha relación que mantienen la fundación Pablo Ruiz Picasso y el Museo Torres García. El primero de ellos fue creado en 1988 y funciona en la casa natal del genial artista, en Málaga. Nació como un centro de documentación y promoción, pero con el correr de los años fue recibiendo donaciones y fondos para adquisición. Dos de sus más importantes benefactoras fueron Marina Picasso y Christine Picasso, nieta y nuera respectivamente del artista.

En 1989 Marina donó a la Fundación la carpeta de grabados originales de Sueño y Mentira de Franco, aguafuerte y aguatinta de 1937, que ahora los montevideanos tendrán la oportunidad de apreciar directamente ya que forma parte de la muestra que llega a Uruguay. En esa misma línea Christine donó 10 libros ilustrados por Picasso (en total ilustró 156). A esta donación le siguieron otras, lo que determinó que la Fundación tenga la adquisición de la obra gráfica del artista como uno de sus firmes propósitos.

Las 44 piezas seleccionados por la Fundación para que sean expuestos en Montevideo ocuparán la segunda planta del Museo Torres García, mientras que en la tercera planta se exhibirán textos y documentos que darán completa información sobre la obra de Picasso.

El Museo Torres García conoció varias etapas antes de llegar a su actual sede en la calle Sarandí, casi Bacacay. En la década de 1950 funcionó en la actual sala dos del teatro El Circular, debajo del Ateneo de Montevideo (donde llegó a trabajar el Taller Torres García). Luego se mudó a una casona ahora desaparecida de la calle Constituyente. En la década de los 90 se mudó al formidable edificio que ahora ocupa y que antiguamente fuera el bazar Brocqua & Scholberg. En esta instancia cumplió un importante papel la viuda de Torres, Manolita Piña, quien a sus 106 años todavía tenía fuerzas para dar forma al museo y fundación en memoria de su esposo. En esta última etapa fue importante el apoyo que el museo recibió de la Generalitat de Cataluña. El museo consta de cinco plantas que le permiten disponer de una tienda, una sala de conferencias, varias salas de exposiciones y hasta lugar para talleres de formación artística.

En la actualidad el museo Torres tiene varios convenios de colaboración e intercambio con otras instituciones pares como el Museo Nacional Reina Sofía, el Instituto Valenciano de Arte Moderno y el Museo Casa Natal de Picasso.

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