Es posible que el nombre de Evan Hunter con que firmaba sus trabajos "serios" (novelas con cierto contenido social, y algunos guiones cinematográficos), quien falleció hace unos días en Weston, Connecticut, a la edad de 79 años, sea menos recordado que el seudónimo "Ed McBain" con el cual escribió numerosos libros de la serie policial Precinto 87.
Irónicamente, ninguno de esos dos nombres era el suyo: había nacido llamándose Salvatore Lombino. Como Evan Hunter escribió algunas novelas policiales y ejercicios de realismo social, entre ellos la notoria The Blackboard Jungle, un asunto sobre delincuencia juvenil, racismo y violencia en los centros de enseñanza que Richard Brooks filmó en 1955 como Semilla de maldad, con Glenn Ford, Anne Francis y Sidney Poitier en los papeles principales.
La violencia juvenil fue también el tema de Los jóvenes salvajes, otra historia suya que fue llevada al cine por John Frankenheimer, en un film que acaso respondió fundamentalmente a las inquietudes liberales de su protagonista y productor Burt Lancaster. Quizás el más famoso trabajo de Hunter para el cine sea empero su libreto para Los pájaros (1963) de Alfred Hitchcock, que extrajo su asunto terrorífico y con ribetes fantásticos, muy libremente, de un relato de Daphne du Maurier.
Para varias generaciones de aficionados a la literatura "pulp", la televisión y el cine, Salvatore Lombino y Evan Hunter son empero, fundamentalmente, Ed McBain, el creador del equipo de policías del Precinto 87. Novelas "de procedimiento" más que de acción o de enigma, los libros de la serie se ocupaban al mismo tiempo de los delitos que sus policías debían investigar y de los conflictos personales de los investigadores. El grupo importaba por lo general más que los caracteres individuales, aunque seguramente una mayoría de lectores volcara sus preferencias por el detective Steven Carella y su encantadora esposa sordomuda Terry.
Las novelas del Precinto dieron lugar a una serie de televisión de los años sesenta que en Uruguay se llamó Jefatura 87, con Robert Lansing en el papel de Carella y la gran Gena Rowlands como Terry. Otras adaptaciones filmadas de sus libros incluyen Odio asesino (Estados Unidos 1957, director William Berke, con Robert Loggia), Sin motivo aparente (Francia 1971, director Philippe Labro, con Jean Louis-Trintignant en el papel de Carella), Aliados en el crimen (Estados Unidos 1972, director Richard Colla, con Burt Reynolds en el papel del detective), Relaciones íntimas (Canadá/Francia 1977, director Claude Chabrol, donde Carella era Donald Sutherland), y varios telefilms de los años noventa, el mejor de ellos protagonizado por Randy Quaid. La más exótica de todas esas adaptaciones debe ser empero El cielo y el infierno (1963) de Akira Kurosawa, una historia de secuestro y extorsión con puntas sociales que trasladaba a Tokyo una de las intrigas de McBain ambientadas originalmente en los Estados Unidos.