Duro cuadro de la situación de la mujer tras la toma de Berlín

Estreno. Se editó el film alemán "Anónima", dirigido por Max Fäberböck

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GUILLERMO ZAPIOLA

Una parte de su público por lo menos se va a poner nerviosa, y hubieron algunos enojos alemanes desde ambos extremos del espectro político. Esa puede ser una virtud, no un defecto, del film "Anónima - Una mujer en Berlín", que salió en DVD.

La película, dirigida por el germano Max Farberböck, puede integrar esa tendencia relativamente reciente del cine alemán que se ha atrevido a examinar, con cierto espíritu crítico, el período más oscuro de la historia de su país: los años del Tercer Reich y sus consecuencias. En la misma línea o en otra parecida se encuentran títulos como La caída (2004) de Oliver Hirschbiegel, El noveno día (2004) de Volker Schlöndorff o Sophie Scholl/Una mujer contra Hitler (2005) de Marc Rothemund, y más atrás Aimée y Jaguar (1999), que contaba la historia de un amor lesbiano en tiempos de Hitler y fue dirigida por este mismo Farberböck de Anónima.

De algún modo, el film podría ser considerado algo así como el complemento de La caída. Si la película de Hirschbiegel se concentraba en el `bunker` de la Cancillería desde el cual Adolfo Hitler contemplaba el derrumbe de su soñado imperio de mil años, Anónima se concentra en cambio en los berlineses (y especialmente berlinesas) comunes que debieron soportar la furia vengadora de las tropas soviéticas desencadenadas sobre la capital de Alemania.

Hay una realidad histórica en el centro del asunto. La toma de Berlín por el Ejército Rojo se convirtió en una sangrienta revancha por las atrocidades cometidas por los alemanes al invadir la URSS en 1941. En toda guerra hay crueldades contra la población civil, pero el caso berlinés fue particularmente brutal (y estimulado por una parte del propio mando soviético: el poeta Ilya Ehrenburg llamaba por radio a sus soldados a considerar personas y propiedades como "botín legítimo"). Se calcula que entre 95.000 y 130.000 mujeres alemanas fueron violadas por soldados soviéticos durante los cuatro meses que siguieron a la toma de la ciudad.

Entre el 20 de abril y el 22 de junio de 1945, una de esas mujeres (más tarde se sabría que era la periodista Marta Hillers) escribió un diario en el que detalló su experiencia. El libro fue editado en Estados Unidos en 1954, y en 1957 apareció en Alemania, donde generó varios rechazos, especialmente por su afirmación de que muchas mujeres iniciaban "relaciones sentimentales" con soviéticos como medio para evitar las violaciones indiscriminadas. Sepultado durante varias décadas, el libro fue reeditado en 2002, y fue un éxito de ventas. Su autora había muerto un año antes.

Finalmente, el libro llegó al cine, y ahora aterriza en Montevideo el DVD (también integra en estos días la programación del Festival Cinematográfico Internacional del Uruguay). De la película se han dicho muchas cosas, incluso que era "filonazi" o en todo caso flechadamente anticomunista, aunque de hecho lo que dice es que la brutalidad en la guerra no es monopolio de un solo bando y hasta se encarga de aclarar que los alemanes hicieron en la URSS cosas peores.

De lo que se trata, en realidad, es de buen cine dramático, editado con deliberada crudeza ("a hachazos", se ha dicho) para transmitir la inseguridad del momento. Una de sus mejores cartas es su actriz protagónica Nina Hoss, que sabe comunicar los matices de un personaje complejo. El director Faberböck ha hecho teatro en Buenos Aires, Italia y Alemania, trabajó en televisión, y debutó en la gran pantalla con la ya mencionada Aimée y Jaguar.

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