En la noche del viernes, luego de dos grandes actuaciones, Los Calmantes y La Clave fueron penados por pasarse del tiempo reglamentario en el concurso carnavalero. La Cofradía gustó mucho y C 1080 fue original y arriesgada.
Es muy común escuchar que la gente de "afuera" vive más tranquila, tiene otros tiempos. Ayer este dicho popular pareció ser cierto cuando Los Calmantes de San José terminaron su despedida casi dos minutos pasado el tiempo de tolerancia. Esto no pareció estresar mucho a los maragatos que en ningún momento se mostraron nerviosos ni se "tiraron del escenario" (como se dice habitualmente en la jerga carnavalera). Terminaron sus dos canciones de despedida, con mucho humor por cierto, y bajaron.
Con las destacadas actuaciones de Diego Montesdeoca, Sebastián Senatore, Cléber "Pato" Esteche y el multiuso Manuel Galanes, Los Calmantes cosecharon varios aplausos, y aunque fue irregular la efectividad del humor hubo momentos brillantes. Dentro de esos momentos se destaca la breve ópera dramática traducida por Montesdeoca y el juicio por los bagres del arroyo. Un grupo con una excelente musicalidad y que cantó de gran forma, tuvo una propuesta escénica muy loca donde iban transformando las piezas del conocido Tetris en elementos escenográficos.
A la Clave le pasó algo similar con el tiempo. Los carolinos prefirieron recibir y disfrutar del aplauso merecido antes que cortar su despedida. Siendo coherentes con lo que dice Martín Sosa en el espectáculo "lo que quieren es cantar, solo cantar". Con una presentación bien murguera y arrolladora, la murga comienza su espectáculo volviendo del infierno porque alguno le vendió el alma al diablo. Se encuentran con Caronte, personaje interpretado con gran solvencia por Jorge "Cala" Villar, que les pide varias pruebas para dejarlos volver a la vida. Metiéndose de manera inteligente y con mucho humor con temas de actualidad (selección, el Frente Amplio, anestesistas) y otros más generales (discriminación, suegras, miedos) los textos de La Clave son el sustento para una muy buena actuación que posiciona a la murga nuevamente en una de las favoritas del público. Se resalta el cuplé donde la murga hace sus descargos a su "Querido frente amplio".
MÁS APLAUSOS. A segunda hora del viernes la murga que nacida en Sayago, La Cofradía, se puso Del otro lado del mostrador para hacer pensar y reír. Una murga que canta de gran forma realizó un espectáculo que fue de menos a más. El cuplé de "los mineros" fue el más aplaudido al igual que las intervenciones de Germán "el canario" Segredo (ex Queso Magro). Con una estética que jugó con la gama de colores secundarios la murga se retiró cantando de gran manera la "última despedida de la historia".
Representando a la categoría de Negros y Lubolos, C 1080 ofreció un gran espectáculo. Los más reglamentaristas podrán decir que los Siete pecados candomberos no representaron las historias tradicionales que se acostumbran ver en las comparsas, pero la realidad es que la gente de Waldemar "Cachila" Silva dio un gran show. Sostenido por una buena musicalidad la comparsa contó rasgos de su barrio mostrando de manera original a personajes pecadores. Esta originalidad tuvo su momento de destaque en el toque de la cuerda, que jugando entre destrezas físicas, coreográficas y buen manejo del tambor logró que el público explote. El otro cuadro destacado fue el protagonizado por Gustavo "Tato" Belangieri escobero de la comparsa que trabajó con cinco escobas, hizo muchos trucos y fue ovacionado por el teatro. Con el escenario siempre cubierto y un gran trabajo grupal, C 1080 hizo una muy buena primera vuelta.