La película tuvo su lanzamiento mundial el viernes. Se espera que con Blood Diamond, su protagonista, Leonardo DiCaprio, sea candidato al Oscar a mejor actor. El film también sintetiza una nueva corriente de artistas comprometidos socialmente.
Estrellas y diamantes suenan como los perfectos ingredientes para un estreno de Hollywood. Pero en el caso de Blood Diamond se trata más bien de la receta de la controversia.
"No había anticipado una conmoción tan intensa", dijo DiCaprio a la agencia Efe. "Pero eso ocurre cuando uno toca situaciones como esta, basadas en hechos reales".
Blood Diamond tiene de telón de fondo la brutalidad de la guerra civil que en la década de los 90 vivió Sierra Leona y donde la explotación ilegal de diamantes sirvió para la compra de armamento y para pagar a la guerrilla. El film cuenta la historia en la que el tráfico de diamantes se mezcla con el secuestro de un niño por un grupo paramilitar que acostumbra a enrolar a los más chicos en sus filas.
Es un problema que va más allá del conflicto en Sierra Leona y durante años ha empañado la industria de gemas preciosas, un negocio que mundiamente mueve 60.000 millones de dólares al año.
ALERTA. "Lo que queremos decir es que el consumidor tiene que utilizar su mejor juicio antes de comprar un diamante. Pedir el certificado de que se trata de una piedra sin conflicto", añadió el actor que en su vida privada es poco dado a regalar piedras preciosas.
La certifición es una práctica habitual desde 1993, con la firma del proceso Kimberley para el control de las gemas.
El Consejo Mundial de Diamantes, industria que emplea a diez millones de personas en todo el mundo, asegura que el 99% de las gemas vienen de zonas sin conflicto. Aún así, la dureza de las imágenes del film y las vinculaciones de la explotación ilegal de diamantes con otros conflictos como el reclutamiento de niños para la guerrilla, hace del estreno de Blood Diamond una píldora amarga para el mercado de las piedras preciosas.
Un mensaje que no puede llegar momento para una industria que espera hacer su gran cosecha con las ventas navideñas y de San Valentín (el 14 de febrero).
El mejor ejemplo está en la revista Vanity Fair y sus anuncios de diamantes con las frases habituales para animar el consumo. Entre ellos, sin relación aparente pero también con la imagen de un diamante dominando su mensaje, está el anuncio de Blood Diamond recordando la sangre que puede derramar el brillo de una piedra así.
ACTITUD. DiCaprio interpreta en el film a Danny Archer, un ex mercenario de Zimbabwe, cínico y pesimista, al parecer dispuesto a redimirse a través de un acto de características heroicas, con la posibilidad de sacrificar su propia vida para salvar a un padrre y a su hijo.
El actor es conocido como uno de los artistas con conciencia del nuevo Hollywood, defensor del medio ambiente, pero la estrella asegura que nunca intentó rodar un film con mensaje. "No buscaba un film con un mensaje social o político", asegura. Sus intenciones eran filmar "una buena película" capaz de hacer llegar una idea "sin que el público sienta que le echan el sermón".
"Pero una vez que haces la película, se la das al público para que sean ellos los que saquen sus propias conclusiones", añadió el intérprete.
A pesar de su distancia, DiCaprio espera haber conseguido su objetivo con esta producción dirigida por Ed Zwick y acompañado en el reparto por Jennifer Connelly y Djimon Hounsou. Para conseguirlo marchó a Sudáfrica varios meses antes de iniciarse el rodaje.
"No quise dejar nada a la improvisación", reconoce. "Al leer el guión por primera vez, me di cuenta que necesitaría una cantidad tremenda de investigación personal para desarrollarlo". De igual manera no tiene problemas para mostrar su satisfacción por lo hecho
Al margen de la controversia, las reseñas críticas coinciden en que Blood Diamond es uno de los posibles contendientes al Oscar. En concreto, la estatuilla de la Academia puede sonreír a Hounsou, que ya aspiró a ese galardón en 2004 con Tierra de sueños, y a DiCaprio, que dividirá así el voto con su otro estreno de este año, Los infiltrados, de Martin Scorsese.
permanencia. Un éxito así mantendría al film y la imagen sangrienta de los diamantes más tiempo en cartel de lo que le interesa a la industria de las piedras preciosas. Por eso, antes incluso del estreno del film, la industria ha comenzado una campaña para alertar al público asegurándole que estos conflictos son cosa del pasado. Una campaña que intentó incluir sin éxito en los títulos de crédito del film, según indicó el director, y que mantiene desde la página de internet diamondfacts.org.
Pero informaciones como las recientes quejas de la ONU sobre los supuestos diamantes conflictivos explotados ilegalmente en Costa de Marfil para ser legitimados en el vecino Ghana hacen poco para ayudar a la industria del diamante a mejorar su imagen.
Los famosos que hacen oir sus voces
Estadounidenses. Junto a Leonardo DiCaprio (que creó una fundación ecologista en 1998) han aparecido varias estrellas de cine realizando campañas de compromiso social. Sean Penn, Susan Sarandon y Tim Robbins ya son históricos en el rubro que ultimamente ha sumado a Angelina Jolie y a Brad Pitt. En esa corriente el director Jonathan Demme (el de El silencio de los inocentes) ha levantado su voz para advertir sobre lo que ocurre en Haití. Prácticamente no hay tribuna de fiestas y entregas de premios que no sea usada para expresar condenas y apoyos a causas que sacuden al mundo.
Españoles. Pedro Almodóvar, que hizo oposición frontal a la guerra de Irak durante el gobierno de Aznar, está preparando un cortometraje ecologista con Madonna de protagonista. Mientras tanto, veinte de sus colegas han lanzado el álbum Un rayo de luz en el que cantan en beneficio de sus compañeros de más edad. Entre los implicados en el disco se encuentran Juan Diego Botto, Ana Belén, Pilar Bardem, Iciar Bollain. Otros directores y actores españoles no dudan en desplazarse todos los años hasta el Sahara occidental para apoyar en medio de las dunas un festival de cine de claro tinte militante a favor del Frente Polisario.
Franceses. El director Luc Besson estrena la película de animación Arthur y los minimoys para apoyar la lucha por la protección del medio ambiente. Unos treinta directores y actores galeses participan desde 1994 en la elaboración de guiones contra el virus del Sida Entre las batallas históricas figura la de Carole Bouquet, lanzada por el maestro Luis Buñuel en Ese oscuro objeto del deseo, lleva años batallando a favor de los niños maltratados y su compatriota Emmanuelle Beart ha terminado en la comisaría más de una vez por su acción en favor de los indocumentados.
Latinos. Tienen una larga tradicción al respecto. Pero a las luminarias que alzan su voz se han sumado últimamente Shakira (por los niños desvalidos), Ricky Martin (por los niños explotados laboralmente) y el actor Gael García Bernal (contra las guerras y la construcción del muro fronterizo entre Estados Unidos y México)