Despejando algunos enigmas en un universo helado e inquietante

Estreno. Ha salido en DVD el film noruego "El inadaptado", de Jens Lien

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GUILLERMO ZAPIOLA

Es una película inteligente, ambigua, acaso ligeramente desconcertante. Vale la pena prestarle alguna atención a "El inadaptado", del noruego Jens Lien, que se puede conseguir en los videoclubes.

El protagonista (Trond Fausa Aurvaag) llega a una extraña ciudad, y no recuerda cómo. Lo esperan un departamento confortable y un buen trabajo, y hasta entabla una relación íntima con una hermosa diseñadora (Petronella Barrer) con quien se irá a vivir. Debería ser el paraíso, pero pronto el personaje (y el espectador) comienzan a advertir que hay cosas que no funcionan.

Todo parece proceder en piloto automático, la rutina invade el trabajo y las relaciones, cada día es igual que el anterior. No hay estímulos, no hay alicientes, no hay emociones. Una segunda relación amorosa tampoco es la respuesta. El protagonista intentará escapar, pero descubrirá que no puede hacerlo. No hay manera de abandonar la ciudad. En determinado momento el personaje se hace amigo de un hombre (Per Schaaning) que vive en un sótano y ha descubierto un agujero en la pared desde donde sale una hermosa música. Hay una realidad distinta que "llama". La duda es si el protagonista podrá alcanzarla.

Aunque la película nunca responde algunos de sus enigmas, arroja sobre el espectador algunas pistas que le permiten sacar ciertas conclusiones. Se sabe, por ejemplo, que el protagonista intenta suicidarse saltando debajo de un tren, fracasa reiteradamente y es devuelto a su existencia cotidiana por dos hombre misteriosos (y no es lo único raro que le pasa; un dedo cortado vuelve a crecerle en 24 horas, por ejemplo). En ese momento surge la pregunta de si no habrá logrado matarse realmente una primera vez, y ha llegado no exactamente al paraíso sino, bueno, "al otro lado". Este es el momento en que el cronista debe ponerse culto y citar el Huis clos de Sartre: "El infierno son los otros".

Siempre queda la posibilidad, por supuesto, de que no se trate de un infierno literal, sino del más metafórico de una sociedad (para el caso la noruega, simplemente porque la película es noruega) que ha logrado resolver buena parte de las necesidades materiales de sus habitantes pero que acaso sigue teniendo en el debe algunos requerimientos existenciales más básicos.

Un dato interesante lo constituye el hecho de que el guionista Per Schreiner concibió originalmente su asunto como un programa radial de terror. La visión del director Jens Lien es más bien la de una comedia negra, con un entrelineado humor que puede ser muy obvio catalogar (al fin y al cabo se trata de Noruega) como "gélido". El tratamiento fotográfico donde predominan (otra vez) los colores fríos, una cámara que está generalmente a cierta distancia de los personajes, y una deliberada languidez en el desempeño de los actores, son otros de los elementos manejados por Lien para crear el clima sugestivo, extraño y un poco perturbador que envuelve su película. Sabemos poco del cine noruego, y lo que suele verse es bueno. Este ejemplo no desmiente esa afirmación.

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