Despedida a Palance, un villano muy querido

Actuó en más de 120 películas y films de televisión

La comunidad hollywoodense despidió ayer a Jack Palance, el veterano actor que murió el pasado viernes en Montecito, California, a los ochenta y siete años.

Recordado sobre todo por sus papeles de villano o tipo rudo, Palance fue empero bastante más que ese estereotipo. Hijo de inmigrantes ucranianos, nacido como Walter Palahnuik en Lattimer, Pennsilvania, en 1919, fue boxeador profesional, participó en la Segunda Guerra Mundial y luego se inclinó por el teatro, llegando a ser en Broadway en 1947 el suplente de Marlon Brando en Un tranvía llamado deseo que dirigió Elia Kazan. También Kazan le ofreció su primer gran papel en cine, el del asesino infectado de viruela del espléndido policial negro Pánico en las calles (1950).

Hizo otros villanos (el pistolero de negro de El desconocido, 1953, de George Stevens, Atila el rey de los hunos bajo la dirección de Douglas Sirk), pero también ofreció composiciones más complejas como las de Intimidad de una estrella (1955) o el alegato antimilitarista de Ataque (1956), ambas de Robert Aldrich. Filmó demasiado y cualquier cosa, pero llegó a trabajar también con Godard (El desprecio, 1963), y ganó un Oscar como actor secundario por la comedia Amigos, siempre amigos (1991). La veteranía pareció atemperar su rudeza (recordar Bagdad Café, 1987, de Percy Adlon).

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