De clínicas, lucros y adicciones

MATÍAS CASTRO

En la columna de ayer se hablaba sobre la misteriosa internación de la argentina Celeste Cid, quien en estos días volvió a aparecer en público. Los motivos seguían sin estar del todo claros, pero se especulaba con distintos tipos de adicciones como posible motivo para su internación. El otro punto de la nota tenía que ver con el hecho, ya destacado en otras oportunidades, de que las celebridades de Estados Unidos suelen verse mucho más expuestas a la hora de rehabilitarse en clínicas privadas.

No hay que ir muy lejos para encontrar ejemplos. Melanie Griffith se internó hace relativamente poco en una clínica para rehabilitarse. Ella misma lo admitió en público, y dijo que en varias oportunidades ya ha pasado por una clínica de Sundance llamada Cirque Lodge. De hecho, también su pareja, Antonio Banderas, se refirió a su paso por el lugar y a los supuestos buenos resultados que dan los tratamientos.

En ese mismo sitio han estado otras figuras, de las que difícilmente podría imaginarse su necesidad de rehabilitación, como Mary Kate Olsen, Eva Mendes o Kirsten Dunst. También pasaron otros cuyos malos hábitos son ya bastante conocidos, como David Hasselhoff o Lindsay Lohan. Son solo algunos ejemplos más o menos recientes, aunque sí es por seguir enumerando es posible hacer una lista muy extensa. En algunos casos las adicciones pueden convertirse en un verdadero espectáculo. Es lo que le ocurrió a Britney Spears, aunque ella no tenía demasiado control sobre el tema. Del otro lado, David Duchovny, el ex protagonista de Los archivos X, se ha reconocido como adicto al sexo, al mismo tiempo en que promociona una serie de televisión en la que el sexo es uno de los temas más importantes. El asunto está en quién puede lucrar más con esta clase de problemas.

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