Cuando calienta el sol, en el cine

Si hay algo que queda claro en esta película, es que a su director, el argentino Ricardo Preve, le encanta José Ignacio. Ama al balneario uruguayo. Y le fascina mostrarlo, casi como a los directores del documental Pasto les fascinaba filmar las hojas de la marihuana. Claro que no se trata de comparar un documental que casi parece hecho en broma, con una película seria, que incluso se permite lanzar una guiñada, o al menos una mención, a la nouvelle vague. Pero de los 90 minutos que dura la historia, unos cuarenta son los dedicados a mostrar imágenes turísticas de José Ignacio (algunas son paisajes, otras tienen a Jean-Pierre Noher caminando por la playa con el atardecer atrás o con dunas de fondo).

Cuando la película llega a la mitad de su duración, la constante aparición de este tipo de imágenes (con una pesada banda de sonido de fondo), hace pensar que no hay mucha historia para contar. Y cuando se llega al final de la trama la conclusión es que podría haber sido un buen cortometraje.

No es una cuestión de minimalismo, recurso al que obviamente apela el director. Es una cuestión de confusión, ya que muchas veces las obras se autoetiquetan como "minimalistas" como forma de justificar la poca cantidad de ideas argumentales que tiene la trama. Y esto no quiere decir que aquí se reclamen aparatosos argumentos llenos de personajes y vueltas de tuerca, pero sí hacen falta que ante cámaras se ponga algo más que gente caminando por la playa.

José Ignacio

ficha

Uruguay, 2009. Director: Ricardo Preve. Guión: Ricardo Preve. Fotografía: Leonardo Aguinaga. Montaje: Federico Peretti. Elenco: Jean-Pierre Noher, Elizabetta Riva, Mariana Gio, Willy Barbosa.

atenciÓn a...

La particularidad que tiene es que se trata de una película independiente, realizada básicamente con los recursos con los que contaba su director. De hecho, la casa es la del realizador.

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