Cremaron en el Cementerio de la Chacarita los restos de Susana Campos

Los restos de la actriz Susana Campos, fallecida el pasado sábado en su domicilio de Buenos Aires a los setenta años de edad a consecuencia de un tumor cerebral, fueron cremados el domingo en el cementerio de la Chacarita. La prensa argentina ha reflejado no solamente el dolor que el fallecimiento de Campos provocó en el medio artístico y el periodismo de su país, sino que dejó constancia también del silencioso coraje con que la actriz enfrentó una enfermedad con la que estuvo peleando durante los últimos cinco años.

Continuó trabajando casi hasta el final: se la vio no hace mucho en algunos capítulos de la telenovela El deseo, en la que interpretó a la abuela de la protagonista Natalia Oreiro, un personaje de anciana vieja y sabia que conservaba en algún rincón de su mente algunos de los secretos de la tortuosa historia. Más cerca todavía (el rodaje terminó a principios de este mes) había actuado en Cómo pasan las horas de Inés de Oliveira Cézar, donde encarnó, premonitoriamente, a una madre al borde de la muerte que es invitada a compartir un día de campo junto a su hija, interpretada por Roxana Berco, su hija en la vida real. Tras un alejamiento de una década de la pantalla grande, Campos había vuelto al cine en el 2002 para actuar en Cautiva, un film de Gastón Birabén aún no estrenado donde interpretó a la abuela de una niña secuestrada durante el "proceso" militar.

Nacida en Belgrano el 31 de agosto de 1934, la carrera de Susana Campos en teatro, cine y televisión abarcó más de medio siglo. Llegó al teatro de la mano de Enrique Santos Discépolo en Blum, y luego abrazó un repertorio lo bastante variado como para incluir desde La muerte de un viajante de Arthur Miller a Diálogos de Carmelitas de Bernanos y Culpable junto a Narciso Ibáñez Menta. En cine debutó muy joven, casi una adolescente, aunque su primer gran papel fue probablemente el que interpretó para Rosaura a las diez (1958) de Mario Soffici, sobre la obra de Marco Denevi, en la que actuó junto a Juan Verdaguer y debió diversificarse en dos composiciones muy disímiles: joven aristocrática y prostituta de modales vulgares. En teatro, uno de sus últimos grandes trabajos de una carrera que se desplazó entre Argentina y España fue el de Brujas, que se mantuvo varias temporadas en Buenos Aires y Mar del Plata.

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