Hugo García Robles
El Aula Magna de la Universidad Católica es un centro de actividad múltiple que no se limita a los aspectos académicos. Puede recibir a Mario Vargas Llosa o ser el espacio donde distintas expresiones de la música encuentran asilo. Ahora se anuncia el cierre de la temporada 2011 con un concierto dedicado al tango con la participación del Álvaro Hagopian Sexteto.
El acontecimiento merece la atención del público melómano por la jerarquía del conjunto y por la propia importancia del tango en la vida musical del país en general y de Montevideo en especial. No siempre se tiene claro que el tango, que tiene su mayor peso en Buenos Aires, por razones cuantitativas y por la evidente calidad de infinidad de argentinos que como De Caro, Cobián, Celedonio Flores, Cadícamo y tantos más fueron y son figuras inexcusables en la trayectoria del tango. Paralelamente a esta verdad, está la orilla oriental, con Matos Rodríguez, Roberto Fugazot, Julio Sosa, el bandoneonista Minoto, el pianista César Zagnoli y sobre todo la abarcadora personalidad de Carlos Gardel.
El maestro Álvaro Hagopian es un músico completo que reúne además de su condición de ejecutante la de director de orquesta. Ha logrado reunir en su sexteto a virtuosos en los distintos instrumentos que lo integran. José Lagreca y Leonel Gasso en los bandoneones, Matías Craciun y Franco Locardi, violines y Charlie Cardozo en contrabajo. Pero además de sus valores individuales, Hagopian ha sabido conducirlos hacia la coherencia de un conjunto que suena con la calidad y la coherencia de conceptos musicales compartidos.
A la vez, los programas que interpreta el Sexteto reflejan un criterio selectivo que una vez más se advertirá en el concierto que se anuncia en el Aula Magna. Serán interpretadas composiciones firmadas por Aníbal Troilo, Piazzolla, D`Amario, y Leopoldo Federico, para citar algunos ejemplos que caracterizan el nivel de las obras que integran el programa.
En consecuencia, dado que el tango poco a poco va recuperando el lugar que le corresponde en el abanico de la música popular que se interpreta en nuestro país, es imperioso asistir a este concierto que cierra una actividad ejemplar con broche de oro.