Dos de las principales cadenas de cines de Estados Unidos anunciaron que no presentarán la película Death of a President (Muerte de un presidente), del británico Gabriel Range, en la que se muestra el asesinato de George W. Bush. Otras cadenas de televisión norteamericanas se han negado también a promocionar el film.
Se trata de un "mockumentary" (falso documental) que causó sensación durante su presentación en el Festival de Cine de Toronto en setiembre pasado (donde obtuvo el premio de la crítica), y se estrenó en el Channel Four de la televisión británica el 7 de octubre. Su lanzamiento norteamericano está programado para mañana en unas 100 pantallas. Sin embargo, ninguna de éstas pertenecerá al grupo Regal Entertainment, la mayor cadena del país, ni a Cinemark. Juntos, los dos grupos poseen casi 9.000 pantallas.
NEGATIVA. "No nos inclinamos a exhibirla", declaró a Hollywood Reporter el jefe ejecutivo de Regal, Mike Campbell. La segunda exhibidora del país, AMC Entertainment, no ha revelado sus intenciones al respecto. Otro grupo importante, National Amusements, aún está en negociaciones con la distribuidora Newmarket, especialista en buscar nichos de mercado "diferentes" (fue la encargada de vender en los Estados Unidos La pasión de Cristo).
Mezclando imágenes de archivo y secuencias creadas por computadora, el film imagina la muerte de Bush a su llegada al Sheraton Hotel de Chicago, obra de un francotirador. A partir de ahí analiza las posibles causas e instigadores del delito, proponiendo a la vez un análisis de la situación política estadounidense. El crimen es atribuido inicialmente a un ciudadano nacido en Siria, pero se trata de un error: el hombre es inocente.
"No es un film sensacionalista o simplista sino un análisis dramático y revelador de qué es lo que sucede en Estados Unidos por efecto de la guerra contra el terrorismo", sostiene Peter Dale, uno de los productores del film.
El director Range hizo antes The Day Britain Stopped, otro falso documental sobre un colapso del transporte en Inglaterra.