La popular imagen de tres monos que se tapan respectivamente los ojos, los oídos y la boca le sirve al cineasta turco Nuri Bilge para comentar la historia de una familia de tres miembros, en la que el padre, chofer y hombre de confianza de un reconocido político, acepta una suma importante de dinero a cambio de declararse culpable por un accidente de tránsito provocado por su jefe. El problema es que ese accidente ocasionó la muerte de una persona.
La acción de Tres monos, cuyo argumento se apoya con libertades sobre hechos reales, se concentra en cuatro personajes y unos pocos escenarios. La crítica ha dicho que el director acierta a la hora de retratar una represión enmascarada pero omnipresente, cosa que funciona también como una metáfora de la situación de los personajes mismos, que Ceylan transmite a través de un ritmo lento y pausado, una fotografía que no persigue la belleza sino que se adecúa a las situaciones, y un firme crecimiento dramático que conduce hasta el tormentoso desenlace.
Los problemas familiares y los vínculos que se deforman a partir del compromiso que adquiere el protagonista son retratados por un cineasta sensible.