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Fue abusada, controlada por Agassi y atacada por Tom Cruise; ahora se sincera en un documental

Brooke Shields fue ovacionada en Sundance, por un documental que analiza la sexualización a la que fue sometida de niña y más de su vida y carrera.

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Brooke Shields

Brooke Shields, la actriz que fuera un símbolo sexual juvenil en la década de 1970, reveló que fue violada por un ejecutivo de Hollywood en el nuevo documental Pretty Baby: Brooke Shields, que se estrenó el viernes en el festival de cine de Sundance.

El documental está dirigido por Lana Wilson, quien hace tres años presentó, en Sundance, Miss Americana con Taylor Swift. Está en Netflix.

“Pretty baby” refiere al título en inglés de Niña bonita, película dirigida por Louis Malle y estrenada en 1978, en la que la actriz interpretó a una niña prostituida: Shields, quien entonces tenía 11 años, aparecía desnuda. La película es de las menos interesantes del director francés, quien entonces debutaba en Hollywood.

El documental examina la intensa sexualización que Shields experimentó de niña, incluida una provocativa sesión de fotos desnuda a los 10 años, y su aparición en Pretty Baby.

Muestra a una joven Shields sometida a lascivas preguntas de tertulianos mucho mayores que ella sobre sus papeles en películas como La laguna azul y Amor eterno, y la serie de polémicos comerciales de jeans Calvin Klein que protagonizó.

Haciendo eco del movimiento #MeToo, la revelación sobre el abuso sexual es uno de los momentos impactantes del largometraje que se estrenará en la plataforma de streaming Hulu, que no está disponible en el mercado local. Se desconoce qué servicio lo estrenará para América Latina, si llega.

Shields —quien fuera una supermodelo y una estrella de cine hasta que abandonó su carrera a comienzos de la década de 1980 para volver a la universidad— no reveló la identidad de su agresor, pero dijo que se reunió con el hombre creyendo que se trataba de un encuentro de trabajo para hablar de su participación en una nueva película.

La llevó a su hotel alegando que llamaría un taxi para ella desde su habitación. En cambio, desapareció en el baño antes de volver desnudo y agredirla, contó Shields, quien no había hablado del tema públicamente hasta ahora.

Tras experimentar la fama mundial en su adolescencia, Shields fue a la universidad de Princeton, y al principio tuvo dificultades para volver a encontrar papeles de actriz después de graduarse, lo que la llevó al encuentro con su presunto violador.

Pretty Baby: Brooke Shields, que le valió a la actriz una ovación de pie en su estreno en Sundance, también narra la posterior obsesión de los medios de comunicación por su virginidad, el alcoholismo de su madre y su primer matrimonio con la estrella del tenis Andre Agassi, a quien califica de “controlador”.

El mismo adjetivo, lo que indicaría un patrón personal, se lo dedica a su madre, Teri, cuya dipsomanía es un tema recurrente en Shields, quien debió hacerse cargo de ella hasta su muerte en 2012; en un momento la terminó echando de su entorno y cortó su participación en su carrera.

Un buen tramo de la película está dedicado a ese vínculo fundamental en su camino laboral, para bien o para mal: la crío como una madre soltera convencida del potencial estelar de su hija.

Dos años después del final de su tormentosa relación con Agassi (con quien estuvo casada entre 1997 y 1999 y fue material de tabloide durante esos años), en 2001 contrajo matrimonio con Chris Henchy, su actual esposo. Tras el nacimiento de su primera hija, Rowan, cayó en una depresión posparto que dejó su vida en suspenso. Contó la experiencia en Bajo la lluvia: mi viaje a través de la depresión posparto, libro que la llevó a un publicitado conflicto con Tom Cruise, quien descree del psicoanálisis y del efecto de los medicamentos, y aseguró que la actriz era “peligrosa” por contar que había tomado antidepresivos.

En el documental, ella se refiere al incidente como “ridículo”.

En Pretty Baby: Brooke Shields aparecen varios amigos famosos de la actriz, como Lionel Richie, Laura Linney y Drew Barrymore. Shields fue muy amiga, también, de Michael Jackson, con quien compartieron travesuras juveniles y una propuesta de matrimonio de parte de él. Ella no lo aceptó.

Shields, hoy de 57 años, dijo que “sentía que era el momento adecuado” de su vida para participar en un documental.

Además de la ovación y el favor de un público que simpatizó con la historia que contaba para la ocasión, el largometraje fue saludado por la crítica con entusiasmo. Owen Gleiberman en Variety lo calificó de “fascinante”.

“La película captura la cualidad existencial de esa experiencia: que lo que sintió por dentro y lo que proyectó por fuera casi podría haber ocurrido en dos planetas diferentes”, escribió Gleiberman “La sonrisa madura y esculpida, los ojos brillantes, la delicada barbilla hendida y (su rasgo más distintivo) esas cejas como dagas: todo se sumaba a lo que Pauline Kael llamó la ‘niña con rostro de mujer’”.

Aunque tuvo una carrera despareja, Shields se mantuvo todo estos años como una estrella de espectáculo americano. Tuvo un papel recurrente en Friends, y protagonizaba su propia sitcom Suddenly, Susan, entre 1996 y 2000.

La última película que se estrenó en cines uruguayos con Shields fue Locuras en el bosque, una comedia con Brendan Fraser que llegó en 2010. Su última participación relevante en una serie, fue 12 capítulos en Jane the Virgin.

En Sundance, el festival que comenzó la semana pasada y que vuelve después de la pandemia, también se presentó un documental sobre Michael J. Fox y su lucha contra la enfermedad de Parkinson.

Con información de La Nación/GDA y AFP

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