Ceremonia en tiempo de cambio

Falta un día. Tradición y modernidad se dan la mano en las candidaturas al Oscar y en los procedimientos de la Academia para atraer espectadores, mientras las estrellas juntan ropa, joyas y tratamientos de belleza

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Todo está listo para que mañana se enciendan las luces, los presentadores suban al estrado, se anuncien los premios y los ganadores extraigan sus papelitos con la lista de gente a la que agradecen su Oscar.

Es obvio que el clima que envuelve a la ceremonia no es el mismo que el de hace quince o veinte años. Curiosamente, el Oscar se ha vuelto mucho menos "imán", y de ahí los desesperados esfuerzos de los organizadores de la ceremonia por llamar la atención a través de mecanismos que refuercen el impacto mediático.

La opción por diez candidaturas en lugar de cinco en el rubro mejor película es apenas uno de esos mecanismos. Es una manera de abrir el juego, diversificar la oferta, y eventualmente atraer a públicos más diferentes.

La palabra "diversidad" parece ser una de las claves, y algunos observadores han señalado ya que justamente las diferencias de edades, temáticas, estilos y géneros que proporciona la oferta de este año bien puede jugar a favor en el sentido de despertar el interés de un público que se mostrado en los últimos años algo renuente.

Entre los candidatos hay veteranos y debutantes, grandes espectáculos y películas independientes, películas muy clásicas y otras que respiran un aire más rupturista y renovador.

TRADICIÓN. Curiosamente (o no), las apuestas corren, mayoritariamente, a favor de lo clásico: las apuestas se inclinan, como mejor película, por un drama aristocrático como El discurso del rey. Sin embargo, su principal rival parece ser Red social, un tema mucho más "siglo XXI" (Facebook), un estilo mucho más videclipero, un retrato de las agitaciones de gente muy joven que busca abrirse su camino en la vida.

El abanico de ofertas en el rubro actuación resulta no menos amplio, desde el ya maduro y previsible ganador Colin Firth (El discurso del rey) hasta los jóvenes James Franco (127 horas) o Jesse Eisenberg (Red social), y hasta la apertura a una labor en lengua no inglesa (Javier Bardem por Biutiful). Habría que ver dónde hay que ubicar en ese panorama a Jeff Bridges, veterano pero con cierto perfil independiente (los Coen, claro), y que de todos modos no va a ganar esta vez.

Y hay igualmente un (¿intencionado?, probablemente no) enfrentamiento de "jóvenes" y "viejos" entre las más firmes candidaturas de actuación femenina: los 29 años de la favorita Natalie Portman (El cisne negro) contra los 52 de su principal rival Annette Bening (Mi familia). La más joven Jennifer Lawrence, que también compite, parece tener menos posibilidades. Y lo contrario en actuación femenina secundaria: los 50 de la favorita Melissa Leo (El ganador) contra los 14 de Hailee Steinfeld, que probablemente no gane por Temple de acero pero es toda una revelación para su edad.

Es más difícil averiguar quiénes son los "viejos" y quiénes los "nuevos" en el rubro mejor director. Ciertamente David Fincher tiene más carrera, pero muchos lo perciben como más renovador que el más joven Tom Hooper, un hombre que viene de hacer sobre todo correctas miniseries de televisión (la mejor, probablemente, fue John Adams).

Se ha podido objetar que el Oscar está "viejo" (y se ha esgrimido la preferencia por El discurso del rey como ejemplo de ello), pero los organizadores de la ceremonia no han dejado de percibir el problema y han intentado evitar daños colaterales. Por ejemplo, han inyectado juventud entre los presentadores, concretamente eligiendo a Anne Hathaway y James Franco. El actor de 127 horas ha sido explícito con el tema: "Pienso que hay un poco de lo viejo, un poco de lo nuevo", ha dicho, aclarando también que gran parte de la ceremonia va a ser "definitivamente" un esfuerzo para atraer nuevos espectadores. Franco afirma también que Hathaway y él son "como un puente entre la generación más vieja y los más jóvenes``.

RETOQUES. Pero mientras los organizadores se preocupan por esos aspectos, las estrellas ya están pensando en su apariencia. Un informe de AFP está hablando de tratamientos faciales de caviar, peinados de hasta 7.000 dólares y masajes "anti-gravedad". En serio.

Un toque de rejuvenecimiento con ultrasonidos y una sesión de `lift` antigravedad para levantar los músculos del rostro y del cuello que tienden a la baja, son "los tratamientos que mejor se adaptan a las necesidades de la temporada de Premios", ha señalado Derek Hofmann, director del Spa del Hotel Four Season en Beverly Hills.

Permanecer bien peinada y maquillada puede costar entre 1.000 y 7.000 dólares. La singular terapia "antigravedad" dura 60 minutos y cuesta 225 dólares, pero se recomienda un mínimo de cinco sesiones (por 1.070 dólares o, "mejor aún", diez por 2.100).

Todo eso parece muy caro, y sin embargo hay cosas que los ricos no pagan. Por eso son diferentes, aparte de tener mucho más dinero. Al contrario, a las estrellas les pagan para lucir prendas, joyas, tratamientos y otros adminículos en la alfombra roja. "Es una gran estrategia de marketing, sin duda", ha explicado Jomari Goyso, peluquero y maquillador de Penélope Cruz, Salma Hayek y otras celebridades de primer nivel.

(BASADO EN AGENCIAS)

Familiares cuentan por Twitter

n También las redes sociales se han lanzado la conquista de los Oscar. Más allá de que el film de Fincher sobre el tema sea candidato, la propia Academia ha invitado a los familiares de los nominados a contar sus impresiones en Twitter.

La idea fue lanzada por los productores de la ceremonia, Bruce Cohen y Don Mischer y se ha materializado. A través del canal de la Academia en Twitter han lanzando una fórmula diferente para contar la noche. Los comentarios de las invitadas se pueden seguir a través de una lista de usuarias, entre ellas, la abuela y la madre de James Franco; Janelle Kidman, madre de Nicole; la actriz Theresa Russell, madre del director de El ganador, David O. Russell; Marie Tamasy, madre de Paul Tamasy, uno de los guionista de la misma película; o Emilie Unkrich, madre del director de Toy story 3. Desde hace varios días, numerosos `tuiteros` se están preparando para el gran acontecimiento.

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