MATÍAS CASTRO
Casi como en un contraataque planificado al escándalo por la denuncia de abuso sexual a su marido, realizado por una doméstica, Wanda Nara anunció el lunes que se encuentra embarazada de un segundo hijo. "Hoy nos confirmaron q tendremos otro Mini botín bebe en unos meses !!!!como papá, él deseó otro nene para su equipo!!!", comunicó a sus fanáticos a través de Internet.
Es digno de observar un poco el uso de las palabras. Primero que nada, usó muchos signos de exclamación, cosa que no debe extrañar a nadie si se tiene en cuenta que anunciaba la llegada de su segundo hijo. Pero, en todo caso, esos signos comunicaban también que nada importaba más que la noticia (y recordemos que hasta hace cuatro o cinco días Wanda Nara y Maxi López eran seudónimo de pelea judicial por denuncia de abuso sexual). Por otro lado, en el mensaje hace clara alusión a su esposo y al sueño que cumple con lo del hijo varón: la mujer está orgullosa porque se cumplen los deseos de su marido.
Sería bastante complicado orquestar un embarazo al mismo tiempo que se intenta reaccionar ante una denuncia compleja como la que recibieron, así que el punto de partida para este análisis será que todo es coincidencia. En el mundo del espectáculo, especialmente en el ambiente en que se ha movido Wanda Nara, saber capitalizar los medios y las noticias es fundamental. Y ella saltó a la fama porque intuitivamente supo hacerlo desde su adolescencia. La noticia del embarazo, que implica que su familia pasa a ser de cuatro, cae al pelo en momentos en que tienen que defender su integridad y su unión frente al ataque judicial de la ex empleada. Con ello la acusación de abuso sexual queda muy atrás, al menos para el público, y la imagen de ellos se limpia de suspicacias. Esto es lo que ocurre, nada más. Es algo que se apoya en cuestiones circunstanciales y que le da a esta historia un pequeño giro ante el público. El derrotero que siga en los tribunales será otra historia.