Cantos a la sensualidad y al sol

| Acontecimiento. Lanzan en Estados Unidos "Part of Me", un registro documental en 3D

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En febrero, Dan Cutforth y Jane Lipsitz se plantearon dirigir "Katy Perry: Part of Me", un "film concierto" en 3D que también producirían. Esas fueron las buenas noticias.

Las malas, para Cutforth y Lipsitz, un equipo ganador del Emmy conocido por su empresa Magical Elves Inc., fueron que Part of Me debía estar terminada y estrenarse a principios de julio. Eso significaba que tenían apenas unos pocos meses para examinar trescientas horas de material ya grabado sobre el escenario y entre bastidores, determinar una narrativa, rodar su propio material de entrevistas, localizar clips de archivo con su estrella, y completar la película.

Cutforth y Lipsitz se han hecho un nombre produciendo programas de televisión como Top Chef y Proyecto Runway, de modo que sabían que con su ejército de investigadores y editores cumpliendo en forma el trabajo podía hacerse. Sin embargo, en una entrevista en las oficinas de su empresa en Sunset Boulevard, Lipsitz reconoce que ella, Cutforth y su equipo recién se están recuperando de la experiencia.

"Bueno, mejor no vayan por ahí preguntándole a la gente cómo es trabajar con nosotros, ¿OK?", dice con una seca carcajada. "Estoy segura de que tienen mucho para decir".

¿Cómo terminaron dos productores de "reality shows" de televisión haciendo su debut como directores con un documental de diez millones de dólares? Empieza a tener sentido si se recuerda que en 2010 los dos fueron contratados por Paramount Pictures para trabajar en el largo documental

Justin Bieber: Never Say Never, dirigido por Jon M. Chu. Acreditados como productores de ese proyecto, tuvieron a su cargo también agregar elementos de realidad televisiva (declaraciones para la cámara, "momentos de vida") como forma de inyectar algo de intimidad en una altamente pulida forma de entretenimiento que Adam Goodman, presidente de Paramount Film Group, llama "un "docu-evento".

"De lo que se trata es de crear la emoción de un evento en vivo, dice Goodman, quien agrega que Elves Inc. era una buena elección para la película, teniendo en cuenta las calidades que exhiben sus proyectos televisivos: "una real atención al desarrollo de los personajes, una verdadera comprensión del arco narrativo, y una capacidad completamente bizarra de hacer mucho en poco tiempo".

Basándose en la idea de que si algo funciona es mejor no tratar de mejorarlo, Never Say Never servía como antecedente de Part of Me (la película de Bieber recaudó mundialmente más de noventa y ocho millones de dólares).

Los ascensos de Perry y Bieber a la fama no pueden ser más diferentes. Él es una maravilla canadiense descubierta en YouTube; ella creció en California y actuó como la rockera "gospel" Katy Hudson antes de hacer temblar al mundo como la intérprete, vestida con ropas de película de dibujos animados, que canta pegadizas canciones sobre sexo, sol y hacer la tuya.

Cutforth y Lipsitz dicen que de algún modo Never Say Never y Part of Me estaban destinadas a ser parecidas. Y no sólo porque sus dos estrellas tienen un público leal de chicas preadolescentes. "La vida de una moderna estrella pop es más o menos la misma, sea uno Justin Bieber o Metallica", dice Cutforth, que nació en la rural Wiltshire, Inglaterra, y comenzó trabajando en la rama de entretenimiento liviano de la BBC. "El lenguaje visual de estar de gira es muy similar. Uno tiene fans, un entorno, momentos en el escenario, otros de viaje".

Para ilustrar cómo hicieron que las película fueran diferentes, sin embargo, Lipsitz ofrece un ejemplo: "Es como un drama médico. Hay pacientes, y doctores con túnicas en un quirófano. Pero en definitiva lo que hace la diferencia son los personajes y la historia a contar. Así es como sentimos esto, Justin es un muchacho de 16 años, y Katy una mujer de 27".

Jane Lipsitz, proveniente del Upper West Side de Manhattan y educada en Vassar, agrega: "Las diferencias de género y edad son todo lo grandes que pueden ser, y sus historias son muy diferentes".

Cutforth y Lipsitz bromean diciendo que Part of Me es una versión de Actividad paranormal en el mundo de la música, aludiendo al film de horror sobrenatural de Paramount de 2009 que es presentado como un aterrador hallazgo de material documental. La comparación surge del hecho de que la mayor parte del material filmado sobre Perry fue aportado por dos cineastas británicos, Edward Lovelace y James Hall, que recibieron de Perry ochocientos mil dólares por registrar su extensa gira (un año) California Dreams, que incluyó su casamiento con el comediante británico Russell Brand.

Los directores ven su película como una suerte de moderno cuento de hadas, sostiene Lipsitz. De modo que ambos planean ignorar las a menudo sugestivas letras de Perry y llevar a sus hijos (ambos cineastas son casados, aunque no entre sí) al estreno. "Todo termina bien aunque no llegue el Príncipe Azul en su corcel", dice Lipsitz. "Ella permanece fiel a sí misma, considerada y respetada por el mundo, y ese es un mensaje positivo".

El intimismo de una imagen reveladora

El productor y director Dan Cutforth dice que apreció rápidamente las riquezas encerradas en las montañas de metraje grabadas por los británicos Lovelace y Hall cuando los miembros de su equipo que catalogaban horas y horas de sesiones de maquillaje, círculos de oración antes de una actuación, encuentros con fans, felicitaciones y agradecimientos, agitaron excitadamente una escena cruda e impávidamente grabada. En ella Perry, usualmente mostrada como indestructiblemente firme, aparecía tirada en una silla reclinable de maquillaje, haciendo girar su anillo de bodas y sollozando. "Fue la primera cosa que vi que me hizo pensar que teníamos que hacer esta película, porque era tan íntima e intensa", afirma Cutforth. "Uno casi no puede creer que está ahí".

Por suerte para ellos Perry concuerda. "Part of Me," dice, "es un fragmento de un increíble año de mi vida. Me gusta mostrarle a la gente lo que costó llegar hasta aquí, el trabajo duro que hay que hacer y lo que no hay que hacer para llegar a la fama".

Un rápido final para una pareja

Aunque el matrimonio de Katy Perry con el comediante británico Russell Brand constituye uno de los ejes del relato de "Part of Me", ese aspecto de su vida ya pertenece a la historia. Perry y Brand terminaron su relación el pasado mes de diciembre luego de catorce meses juntos, algo que según Johnny Wujek, estilista y amigo de Katy, ha alegrado la vida de ésta.

"Está mucho más contenta desde que ella y Russell terminaron. No está triste en absoluto. Estamos todos realmente felices por ella. Tomó la decisión correcta. La vida le va bien y su carrera está en lo más alto. Es una mujer libre y puede hacer todo lo que quiere", sostiene el chismoso en cuestión. Desde que rompiera con Russell, a Katy se la ha relacionado con Rob Ackroyd, guitarrista de Florence and the Machine, y con el modelo francés Baptiste Giabiconi.

Wujek ha dicho también que Katy "es una chica muy divertida. Es por eso por lo que se lleva bien con estos chicos. Le encantan los niños".

Igualmente sostuvo que la cantante quiere formar una familia en el futuro. "Cuando sea el momento, se planteará ser madre", asegura el estilista.

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