La cineasta brasileña Sandra Werneck llevará a la pantalla la vida de la ambientalista y política Marina Silva, que se convirtió en la sorpresa de las últimas elecciones presidenciales brasileñas al obtener un 20% de los votos.
La película se basará en el libro Marina: a vida por uma causa, escrito por la periodista Marília de Camargo César y publicado el año pasado, en plena campaña electoral. La editora del libro, Mundo Cristao, se encargó de dar a conocer a la prensa el proyecto cinematográfico.
La película seguirá la trayectoria de Marina Silva desde su pobre infancia en la aldea Breu Velho, en la zona cauchera del Seringal Bagaco, a 70 km de Rio Branco. Tuvo once hermanos de los que sobrevivieron ocho, y en su infancia trabajó en el campo junto con sus hermanas, dedicándose luego a la recolección de caucho. A los catorce años era todavía analfabeta, pero se empeñó en aprender, llegó a recibir la enseñanza básica, y en 1981 se matriculó en la Universidad Federal de Acre, donde se licenció en Historia. Allí descubrió el marxismo, y en 1985 se afilió al Partido Revolucionario Comunista, obviamente reprimido por los militares. Pero también tenía inquietudes religiosas. En determinado momento de su vida se recluyó en un convento con la intención de hacerse monja, y más tarde se convirtió al cristianismo evangélico, en versión pentecostal, que actualmente practica.
Como activista ambientalista fue compañera de lucha de Chico Mendes, el mítico líder campesino asesinado en 1988. En 1985 se hizo miembro del Partido de los Trabajadores (PT) y un año después compitió por un escaño como diputada en el Parlamento federal, pero no ganó la elección. En cambio, fue elegida concejal en el municipio de Rio Branco, en Acre, en 1988. Dos años más tarde obtuvo el cargo de diputada estatal, y desde esa posición impulsó varios proyectos en defensa del medioambiente.
Se ha dicho de ella que era "una de las principales voces del Amazonas", y tal vez por ello el presidente Luiz Inácio Lula da Silva la nombró Ministra de Medio Ambiente en 2003. En desacuerdo con algunas de las políticas de Lula, renunció al cargo en 2008, y un año después abandonó el Partido de los Trabajadores para ingresar en el Partido Verde. En representación de este último fue candidata a la Presidencia de Brasil en las elecciones de 2010. Por supuesto que no ganó, pero su casi 20% la convirtió en alguien a tener en cuenta en la política brasileña. Es también todo un personaje, y hay que reconocerle a la directora Sandra Werneck un olfato a la hora de elegir el tema de su próximo empeño cinematográfico.
(BASADO EN AGENCIAS)
Talento para la comedia y el drama
La vida y la personalidad de Marina Silva parecen un razonable tema cinematográfico para la directora Sandra Werneck, una mujer que aparte de exhibir a menudo un considerable sentido del humor, se ha interesado reiteradamente por los temas de la mujer y de la sociedad brasileña.
Nacida en Rio de Janeiro en 1951, Werneck llegó al cine haciendo cortos y documentales en la segunda mitad de los años setenta. Saltó al largo en 1996 con la comedia Pequeño diccionario amoroso (1996), que contaba con humor e inteligencia las idas y venidas de la vida en pareja.
Más cerca hizo Cazuza, el tiempo no se detiene (2004), "biopic" de un músico y poeta que fue todo un símbolo en los años ochenta, y luego el documental Meninas (2006), sobre las adolescentes embarazadas en las favelas cariocas. El año pasado dio a conocer Sounhos roubados.