GUILLERMO ZAPIOLA
No es realmente el clásico cuento de hadas, aunque está libremente relacionado con él. Es toda una curiosidad "Hansel y Gretel", film coreano dirigido por Pil-Sung Yim que ha sido editado en DVD.
El marco más razonable para ubicar al film debería ser el de la abundante producción terrorífica del sudeste de Asia (Japón, Corea, Hong Kong, Tailandia), que en los últimos años ha inundado Occidente, sobre todo a través de los videoclubes (se trata de un material que, con algunas excepciones, no suele circular en las grandes pantallas). Pero, en todo caso, se trata de un producto atípico del género: aquí no hay despliegues de "gore", ni tampoco esos espectros pálidos y de largos cabellos que el cine japonés ha prodigado a partir de Ringu.
Quizás no sea en realidad un film de terror, sino más bien un cuento de hadas para adultos. Y, admitámoslo, bastante oscuro. Esto último tampoco debería llamar la atención. Aunque el original Hansel y Gretel funcione realmente como un "background" y una referencia para la historia contada en la película (y acaso también como un reclamo comercial a explotar en el título), es también uno de los más oscuros cuentos para niños que se hayan escrito nunca. Y miren que hay historias oscuras y/o bizarras circulando por ahí, incluyendo las Caperucita Roja, las Piel de asno (con su rey incestuoso), Los tres chanchitos y otros varios que en sus versiones originales no tenían los finales felices que el pudibundo siglo XIX les inventó después (las películas de Disney tuvieron igualmente algo que ver con ello).
No divaguemos. Si en algo se parece el asunto de esta película a lo que alguna vez pusieron por escrito los hermanos Grim es que hay un bosque, alguien que se pierde en él, una casita de ensueño y niños. Luego empiezan las diferencias. El que se pierde es un hombre joven, no un par de niños hambrientos que dan la espalda a su padre leñador y su cruel madrastra. La casa en el bosque no está hecha de pan de jenjibre, y no es la trampa tendida por una bruja antropófaga. Pero es efectivamente (o puede ser) una trampa.
Por supuesto, el aspecto de "lugar ideal" es solo una apariencia, y ocurren o se corre el riesgo de que ocurran cosas muy inquietantes en él. Entre muñecos y pastelitos, el crecientemente azorado huésped encontrará unos libros de dibujos que cuentan el terrible destino que sufren todos los adultos que han ido a parar a lo que alguien ha llamado "un triángulo de las Bermudas silvestre". Y entonces se entiende que no es necesario que haya una bruja en la historia. Acaso sean los niños quienes ocupen su lugar.
En ese momento se empieza a comprender también que la vinculación con el relato tradicional de los Grimm no es un mero capricho del director Yum y el autor de la idea Min-Sook Kim, sino también un dato de libreto que contribuye a las interrogantes y las incertidumbres que el asunto depara. Quienes conozcan Hansel y Gretel pueden creer durante un rato que saben de qué va la cosa, pero después empiezan los desconciertos. La anécdota de la película no solamente se aleja de los Grimm sino que también a menudo los deforma, los invierte, los convierte en una falsa pista.
Una de las virtudes del film radica justamente en esa habilidad para crear una expectativa y luego desmentirla, o sacarse de la manga una vuelta de tuerca inesperada que replantea todo el asunto. Algunos de esos méritos se tambalean en la media hora final (cuando todo se vuelve más previsible, y al mismo tiempo hay cosas que no quedan claras), pero incluso entonces el film exhibe una sugestiva imaginería visual que remite por momentos a El laberinto del fauno de Guillermo del Toro, otra historia de miedo, fantasía y niños que se inventan su propio mundo. Nominada a un premio en Sitges, dos premios en Fantasporto.