ALEXANDER LALUZ
La Filarmónica de Montevideo continúa hoy, a las 19.30, su temporada sinfónica en el Solís con el programa "Plutón". En el podio vuelve a estar el director estadounidense Alfred Savia, y como solista la pianista uruguaya Raquel Boldorini.
Obras de Mendelssohn, Hanson y Rachmaninoff conformarán este nuevo homenaje sinfónico a la astronomía. Una apuesta al modelo más tradicional del sinfonismo, en el que son tan apreciados los lenguajes románticos y neorománticos.
Boldorini tendrá el rol protagónico en el Concierto para piano y orquesta Nº2, Op. 18 del ruso Sergéi Rachmaninoff (1873-1943). La obra se cuenta entre los conciertos para piano más interpretados -y más grabados- durante el siglo pasado. Tal predicamento tiene sus bases en la transparencia de estructura formal, el manejo de la armonía, el tratamiento orquestal, así como en la compleja concepción pianística.
Rachmaninoff lo compuso en 1899, mientras luchaba por superar la profunda depresión que le provocó el vergonzoso fracaso de su Sinfonía N°1. Las crónicas y críticas de la época cuentan que Alexander Glazunov dirigió en 1897 el estreno de esa sinfonía, pero demasiado borracho como para lograr una interpretación por lo menos digna. Semejante frustración liquidó a Rachmaninoff. Pero gracias al apoyo y al tratamiento del Dr. Nikolai Dahl, un reconocido neurólogo y especialista en hipnosis, pudo salir del pozo anímico. Y luego de un viaje por Italia, el compositor comenzó a trabajar en este concierto para piano. Su estrenó fue en 1901 y el éxito obtenido marcó su recuperación definitiva y su reposicionamiento en el mundo de la composición.
DESTAQUES. Boldorini, quien conoce al detalle el repertorio romántico, seguramente abordará este concierto con el despliegue del virtuosismo que la caracteriza, y que el público más tradicional de las temporadas sinfónicas siempre aprecia y agradece con la ovación.
Alfred Savia, quien dirigió a la Filarmónica el año pasado, tendrá el compromiso de poner a la orquesta a la altura del repertorio. Es cierto que las obras no representan una ruptura con los rituales del sinfonismo. Además de Rachmaninoff, se revisitarán la Obertura de La Gruta de Fingal Op. 26 de Mendelssohn y el neoromanticismo de la Sinfonía Nº2 Romántica del estadounidense Howard Hanson. Nada de sorpresas ni "demasiadas exigencias" para el público. Salvo, claro, por el nivel interpretativo que exigen para contrarrestar esa "sombra" -muchas veces fatídica- que crece con la posibilidad de comparar muchas versiones.
Pero Savia posee todas las credenciales para hacer que esa sombra no gane la partida. Así lo demostró en su última actuación en Montevideo. Por otro lado, la orquesta viene demostrando en sus últimas presentaciones un cambio notorio de sonido y, lo más importante, en el compromiso interpretativo. La suma de estas variables permite augurar un buen concierto, que pese a su carácter conservador o tradicionalista será muy disfrutable.