GUILLERMO ZAPIOLA
Al mismo tiempo que el próximo viernes se estrena en los cines uruguayos "Las dos caras de la ley", Al Pacino ya tiene planes para su futuro inmediato: interpretar a Napoleón en la adaptación de "Betsy y el emperador".
El título puede dar lugar a algún equívoco. En realidad, Bonaparte ya no es emperador cuando tiene lugar la acción de la película. Ha sido derrotado en Waterloo y exiliado en la isla de Santa Helena, donde prácticamente no tiene contactos humanos.
Uno de ellos es justamente la Betsy del título, nombre completo Lucy Elizabeth Balcombe, una adolescente del lugar, hija de uno de los carceleros. La película se basa en una novela para niños de Staton Rabin, que presenta a Betsy como el único personaje a la vista que no teme a Napoleón, no se impresiona por sus alardes de poder ni presta atención a sus quejas. Por eso, y también porque ve en ella a una eventual cómplice para un intento de fuga ("Piensa, querida. Sólo piensa cómo sería ser recordada como la chica que liberó al gran Napoleón Bonaparte", se dice en un diálogo), el ex emperador se interesa en la chica. El chisme pueblerino preferirá inventar un inexistente romance, claro.
Encarnar al emperador francés es un viejo sueño de Pacino, quien desde hace una década está involucrado en el libro y a quien tienta, además, repetir un personaje que ya fuera encarnado hace cincuenta y cinco años por su admirado Marlon Brando.
DEMORAS. El proyecto ha estado circulando por Hollywood durante varios años, y en algún momento se manejó el nombre de Ben Kingsley para encarnar a Napoleón. Sin embargo, ya en el año 2005 se informó que Pacino interpretaría al personaje, aunque en ese momento la idea era que el actor trabajaría con el productor y el director (Barry Navidi y Michael Radford) de El mercader de Venecia. Ahora es en cambio el fondo de capital de riesgo GC Corporation, encabezado por Adi Cohen y Joseph Grinkorn, el que aparece adquiriendo los derechos del proyecto que de manos de su dueño anterior, la compañía Bob Yari.
GC se ocupará de la financiación, y ha encomendado a la compañía Killer Films ocuparse de la producción, que estará a cargo de Christine Vachon, Pamela Koffler, Zvi Howard Rosenman, Colleen Camp y Fonda Snyder. El rodaje comenzará en el próximo mes de septiembre bajo la dirección de John Curran, el realizador australiano de Al otro lado del mundo, (2006), que adaptaba la novela El velo pintado de W. Somerset Maugham.
La adaptación de Betsy y el emperador está siendo escrita por Brian Edgar. Una de las curiosidades del asunto es que las demoras y los vaivenes en el proyecto de filmación de Betsy y el emperador han dado lugar a un extraño juego de paralelismos. Al mismo tiempo que toma forma la versión de Pacino se anuncia otra versión de la misma historia, en la que el personaje de la adolescente sería encarnado por Emma Watson, la Hermione Granger de la serie de Harry Potter.
Sin embargo, como Harry se va a prolongar más de lo previsto (el último libro dará lugar a dos películas, en lugar de una), el proyecto con Wat-son también se ha visto frenado. Alguien ha especulado incluso con que las dos películas pudieran convertirse en una sola, pero no pasa de eso: una especulación.
De más está decir que Bonaparte es ese tipo de personajes que a cualquier actor con vocación de lucimiento (y Dios sabe cuánto le gusta lucirse a Pacino) tiene necesariamente que atraerlo. Alguien que empezó en la relativa pobreza y ni siquiera hablaba correctamente el idioma del país sobre el que acabaría imperando, que llegó al generalato con menos de treinta años y al trono con treinta y cinco, que culminó y enterró a la vez a la Revolución Francesa, que dominó media Europa antes de ser derrotado y exiliado en una islita perdida en medio del océano, no es precisamente un cualquiera.
De ahí que el cine haya recurrido una y otra vez a él a veces como protagonista o casi (Albert Dieudonné y Pierre Mondy para Abel Gance; Charles Boyer en María Walewska, 1937, junto a Garbo; Brando en Desirée; Rod Steiger en La batalla de Waterloo, 1969, de Sergei Bondarchuk, Clavier en una miniserie de varias horas), otras como figura secundaria pero crucial (Herbert Lom en La guerra y la paz, 1956, de King Vidor; Vladislav Strzhelchik en la adaptación de la misma novela por Bondarchuk; incluso James Tolkan en La última noche de Boris Gruschenko, 1975, de Woody Allen, donde era objeto de un no muy exitoso intento de asesinato por parte de Woody y Diane Keaton). Si hay un individuo complejo, ambiguo, contradictorio, irritante, detestable y fascinante en la historia, ése es Napoleón Bonaparte. Cualquier actor importante menos Orson Welles (un problema de tamaño, claro) habría querido interpretarlo.
PROYECTOS. Entre tanto, Pacino sigue con otros proyectos en carpeta, y varios de ellos implican a personajes históricos y ropaje de época. El más cercano es Dali & I: the surreal story, donde será el pintor Salvador Dalí, involucrado en una oscura historia de falsificaciones y venta fraudulenta de obras de arte cuya autenticidad algunos han discutido.
Luego el actor volverá a Shakespeare, de quien ya ofreció una particular lectura de Ricardo III y un más tradicional Mercader de Venecia. Esta vez se trata de una versión cinematográfica de El rey Lear, que se ha visto favorecido por el hecho de que un proyecto rival protagonizado por Anthony Hopkins acaba de cancelarse por razones económicas, lo cual le deja el camino libre.
También será Herodes el Grande en la superproducción bíblica Mary, mother of Christ, que dirigirá el argentino Alejandro Agresti y en cuyo guión están trabajando la escritora católica Barbara Nicolosi y Benedict Fitzgerald, quien fuera también guionista de La pasión de Cristo de Mel Gibson. Además de Pacino se mencionan los nombres de Peter O`Toole, Jessica Lange y Jonathan Rhys-Meyer como probables intérpretes. Camilla Belle sería la Virgen María.
Dos grandes actores a la caza de un peligroso asesino serial
Al Pacino vuelve a encon- trarse por tercera vez con Robert De Niro en Las dos caras de la ley, film policial dirigido por Jon Avnet que se estrena el próximo viernes en Montevideo. Ambos encarnan a dos detectives de homicidios del Departamento de Policía de Nueva York, a punto de jubilarse, que son convocados para investigar el asesinato de un conocido proxeneta.
A cierta altura comienzan a sospechar que esa muerte está vinculada con un caso que creían haber resuelto años atrás (el presunto culpable fue condenado), y con el cual acaso se hayan equivocado. Los crímenes continúan, y muy pronto resulta claro que hay un asesino serial que está eliminando a delincuentes que han logrado escapar a las redes de la ley.
Aunque es la tercera vez que De Niro y Pacino actúan en una misma película, ésta es la primera en la que realmente trabajan juntos: nunca se encontraban en El Padrino II de Coppola (donde sus personajes se movían incluso en planos temporales diferentes), y solo tuvieron dos escenas en las que se enfrentaban en Fuego contra fuego de Michael Mann, donde incluso llegó a decirse que en una de ellas fueron filmados por separado (estaba resuelta a base de planos y contra-planos) sin que aparecieran nunca en el mismo cuadro. El director Avnet trabajó ya con Pacino en uno de sus films más recientes, 88 minutos.
Otros Bonaparte que hicieron historia
Napoleón - 1927
Ambiciosa y espectacular biografía cinematográfica realizada por el francés Abel Gance, quien en algunos fragmentos utilizó un innovador sistema de triple pantalla. Albert Dieudonné encarna al futuro Emperador, aunque la película misma (que dura varias horas) llega apenas hasta la invasión de Italia.
Desirée - 1954
Alguien observó en su momento que el protagonista lucía como Napoleón, pero que si se prestaba la debida atención se descubría a Marlon Brando (haciendo de Marlon Brando) tras el vestuario de época. Una lánguida evocación histórica, bastante ficticia, en la cual el héroe hacía la corte a la encantadora Jean Simmons.
Napoleón - 2002
Christian Clavier (quien también ha sido Asterix) encarnó a Bonaparte en esta miniserie internacional en varios capítulos cuyo elenco incluye a Isabella Rossellini, Gerard Dépardieu, John Malkovich y varios otros. La niña Betsy es la destinataria del relato del héroe, que le cuenta su vida en "flashbacks".