Por: Analía Filosi
Que los vampiros están de moda no es novedad. Siempre fueron personajes atractivos para el cine y la televisión -ejemplos sobran-, pero es evidente que la saga literaria de Stephenie Meyer (Crepúsculo, Luna Nueva, Eclipse y Amanecer) les dio un empuje especial en los dos últimos años.
Los chupasangres están entonces en el tapete, con rachas de mayor y menor exposición. En Uruguay, por ejemplo, este fin de semana se estrena Luna Nueva, la segunda película de la historia de amor entre una mortal -Bella- y un vampiro de 109 años -Edward-, en tanto en enero llegará a los cines otro estreno cinematográfico de vampiros: Diabólica tentación. Aquí el vampiro adquiere el cuerpo de la sensual Megan Fox, que encarna a una estudiante de preparatoria de un pequeño pueblo que termina poseída por un demonio hambriento.
A esto podemos agregar que hace poco más de un mes, Warner Channel estrenó en cable The Vampire Diaries, serie en la que una joven es objeto de disputa de dos hermanos vampiros, uno bueno y otro malo.
VAMPIRO VS. LOBO. Si bien la relación entre Bella y Edward es el centro de la saga de Meyer, en la segunda película de la serie, Luna Nueva, el vampiro que roba los suspiros de los millones de adolescentes fanáticas de la historia no tiene tanta participación. La película comienza con un incidente que determina que Edward decida alejarse de Bella y entonces, quien pasa a un primer plano es Jacob, el indio amigo de la protagonista que guarda un gran secreto: es un hombre lobo.
En Crepúsculo, la primera película, lo que se contaba era el inicio de la historia de amor entre la joven que se iba a vivir con su padre a un pueblo que casi no conoce el sol y el chico de carácter introvertido y de belleza gélida pero irresistible. Jacob hacía su aparición, pero sin cobrar el protagonismo que sí tiene en este segundo film, donde se convierte en el perfecto refugio de Bella cuando ésta cae en una profunda depresión por el extraño alejamiento de Edward. Se crea así un triángulo amoroso que será más fuerte aún en la tercera película, Eclipse, a estrenarse el 30 de junio de 2010.
Tanto la actriz Kristen Stewart como el actor Robert Pattinson han devenido dos estrellas del mundo adolescente desde Crepúsculo, cuando se pusieron en la piel de Bella y Edward. Ahora se les suma Taylor Lautner, el actor que encarna a Jacob y que para Luna Nueva ha cambiado el look, dejando atrás su larga cabellera. El elenco de esta segunda película suma a Dakota Fanning, que deja por un rato esas niñas angelicales que por lo general interpreta (una excepción fue Mente siniestra), y se convierte en Jane, integrante de la familia Vulturis, la casta regente del mundo de los vampiros. Jane puede crear la ilusión de dolor, en tanto su hermano gemelo Alec (Cameron Bright) puede bloquear los sentimientos de la gente; Aro (Michael Sheen), uno de los líderes de los Vulturis, tiene el poder de leer la mente; Marco (Christopher Heyerdahl) percibe los sentimientos entre las personas, y Cayo (Jamie Campbell Bower) no cuenta con ninguna capacidad particular.
Por el lado de los licántropos también aparecen varios personajes: Sam Uley (Chaske Spencer), el líder de la manada; Embry Call (Kowia Gordon), el más tímido y callado; Jared (Bronson Pelletier), uno de los primeros en experimentar el enamoramiento, y Paul (Alex Meraz), al que más le cuesta controlar sus transformaciones.
No nos olvidemos de Victoria, la vampira que se convierte en enemiga acérrima de Bella, a la que culpa por la muerte de su amado. En los dos primeros films la interpreta Rachelle Lefevre, pero para Eclipse pasa al cuerpo de Bryce Dallas Howard (La aldea, La dama en el agua).
Si bien en Luna Nueva como en Crepúsculo hay un nudo del relato que se resuelve, quedan varios cabos sueltos que se mantienen para las futuras películas: la transformación de Bella en vampiro, el tema de la virginidad, la resolución del triángulo amoroso. Todos atractivos ingredientes que explican que la saga completa del best seller literario en el que se basa lleve vendidos 72 millones de ejemplares en 39 países y que la película Crepúsculo haya recaudado 351 millones de dólares en todo el mundo. Por ese camino va Luna Nueva, cuyas entradas para las primeras funciones en Uruguay ya fueron agotadas por las ansiosas fans que esperan, desde hace un año, el regreso de Bella, Edward y compañía.
POSEÍDA. Muy distinta es la historia de Jennifer en Diabólica tentación. Para empezar, se trata de una película de terror; segundo, que Megan Fox sea su protagonista responde a que la historia viene con mucha carga erótica, y tercero, si bien no hay un best seller detrás, la autora del guión es Diablo Cody, la ganadora del Oscar por el guión de la excelente comedia La joven vida de Juno.
Diabólica tentación cuenta lo que le ocurre a una estudiante de preparatoria de un pueblo rural que va a ver el show de una banda de rock que llega de la ciudad. Los siniestros roqueros eligen a Jennifer para ofrecérsela al demonio y asegurar así el éxito para su concierto. Pero el ritual funciona si se hace con una virgen y la chica no lo es. Eso determina que un demonio se apodere del cuerpo de Jennifer y ésta se transforme en una criatura pálida y enfermiza que empieza a alimentarse de todos los jóvenes del pueblo. Para detenerla está su amiga Needy (Amanda Seyfried, Mamma mia!, Big love) quien, además de ocuparse de frenar a la vampiresa, debe defender a su novio Chip (Johnny Simmons) de sus colmillos.
"Este guión es por mucho el más divertido que he leído en mi vida", dijo Fox sobre su primer protagónico en exclusiva. "Es también la interpretación más realista de jóvenes que me ha tocado leer", agregó quien tiene una escena de beso entre chicas, otro de los imanes del film. "Fue gracioso y un poco ridículo, pero no fue nada difícil. Hay cosas mucho más complicadas y difíciles. Me encanta poder besar a una chica bonita como Amanda", dijo al respecto la estrella de Transformers.
Diabólica tentación, dirigida por Karyn Kusama (Girlfight, Aeon Flux), fue una de las atracciones del reciente Festival de Cine de Toronto. Claro está que no precisamente por la película en sí, sino por su protagonista, que se robó casi todas las tapas de las revistas en esos días, así como gran parte de la concentración de los flashes en la Alfombra Roja. "No me suelen mandar cosas de este nivel, más bien me llegan guiones en los que tengo que andar casi todo el tiempo en bikini y que lucen como películas de esas que van directo a DVD", señaló Fox a la prensa que en la oportunidad llenó la sala de conferencias del Sutton Place.
La actriz empezó su carrera como modelo, a los 13 años (tiene 23), y debutó como actriz a los 16, en Holiday in the sun, que se editó directo en DVD. Fue una de las protagonistas de la serie de TV, Ocean Ave., de tan sólo dos temporadas, y luego tuvo pequeñas apariciones en Two and a half men o la película Bad Boys II. Su primer papel en un film de éxito fue en Confesiones de una típica adolescente y más tarde llegarían las dos partes de Transformers, con Shia LaBoeuf como co-protagonista. Ha sido tapa de las principales revistas del mundo (Esquire, Maxim, Elle, Entertainment Weekly, Cosmopolitan, GQ) y elegida por varias de ellas como una de las mujeres más sexys del mundo.
Ahora le llegó la hora de asustar con un film que no tuvo un debut comercial auspicioso en Estados Unidos pero que, al no ser muy caro (16 millones de dólares), terminará por recuperar la inversión con la recaudación a nivel mundial. Para entonces, Fox ya tendrá la cabeza en sus próximos proyectos: Jonah Hex, film en el que es pareja de Josh Brolin y se estrenará a mediados de 2010; The Crossing, sobre una pareja mezclada en tráfico de drogas durante unas vacaciones en México, que se conocerá en 2011, y muy probablemente Transformers III, si bien la actriz tiene diferencias con su director, Michael Bay, de quien ha dicho que "se comporta como Hitler en el set". También la espera Passion Play, con Mickey Rourke, o concretar el sueño de llevar al cine el cómic Fathom, donde haría el personaje central -Aspen Matthews- y coproduciría con su pareja, Brian Austin Green (Beverly Hills).
TRIÁNGULO DE TV. La nueva ola vampiresca ya tenía una reciente manifestación televisiva con True blood, la serie de HBO que va por su tercera temporada, pero desde hace poco se le sumó The Vampire Diaries (Warner Channel, jueves, 22 hs.). Así como la primera se basa en los libros de Charlaine Harris, la segunda tiene su punto de partida en los de la escritora norteamericana L.J. Smith. En esta última el centro es Elena Gilbert (Nina Dobrev), una joven mortal que es motivo de disputa entre dos hermanos vampiros: Stefan (Paul Wesley) y Damon (Ian Somerhalder) Salvatore. Hace más de 145 años que éstos están peleados. ¿El motivo? En el pasado también se enamoraron de la misma persona y Damon siente que su hermano lo traicionó. A partir de eso se separaron y hasta adoptaron estilos de vida diferentes: Stefan ya no se alimenta de sangre humana, Damon lo sigue haciendo.
En todas estas historias de vampiros, sea de pantalla grande o chica, los chupasangres se dividen en buenos y malos. Los primeros han sustituido la sangre humana por alguna otra cosa (sangre artificial, sangre animal), en tanto los segundos son fieles a su naturaleza y, por ende, temibles enemigos de la raza humana. En las disputas entre ambos bandos y en las interpretaciones metafóricas que se les atribuyen a esos enfrentamientos, radica el éxito que los han puesto de moda. ¿Hasta cuándo? Imposible saberlo, aunque dicen por ahí que ángeles y hadas ya les vienen robando terreno.