Una mujer en permanente cambio

Vigente hace dos décadas. Pionera en sexualidad y política.

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Por: Nicolás Lauber

La conductora de La sed y el agua charló distendidamente con Sábado Show sobre su vigencia, su filosofía de vida y otros ciclos.

-¿Cómo se entrevista durante 19 años, sin perder la vigencia?

-Con una profunda pasión por la comunicación, por estar vigente, por encontrar puntos de inflexión sociales, políticos, claves. A veces se repiten actores, pero no son los mismos. Y eso es lo interesante. Así como yo no soy la misma, pregunto desde otro lugar, ellos tampoco son los mismos. Tienen otros puestos, otros lugares, otro crecimiento, experiencia de vida. Después, tratar de interpretar a la sociedad. Creo que esa es la clave mía. Tratar de entender el mundo y nosotros, no como un apéndice del mundo sino nosotros y el mundo, y el mundo y nosotros, que no es un juego de palabras. Es la inclusión y es sentirse parte de una evolución de la humanidad, que no estamos aparte, aunque tenemos sí nuestras características, nuestras cosas bellas y otras a perfeccionar.

-¿Quién ha sido la personalidad más elusiva o que le ha costado más entrevistar?

-No tengo demasiadas. Puede ser que yo no tenga el mismo interés que antes de llegar a esos entrevistados que antes eran mas difíciles. Me parece que como experiencia, las personalidades cambian. La cercanía al poder cambia. No porque cambien abruptamente ellos en sí mismos, sino que la función hace que se vuelvan un poquito mas distantes. Creo que los círculos que los rodean son los que ponen a veces las dificultades.

-Pero ha tenido sus momentos de tensión Julio María Sanguinetti no se la hizo fácil, José Mujica le dijo "choriza".

-Batlle en su momento también, cuando me dijo que era "desinformada" y lo que yo decía era producto de mi imaginación. Han sido cosas fuertes, pero ¿sabes qué? Cada vez que me pasó eso, sentí que estaba en el lugar correcto. Porque eran cosas que no se querían hablar. Lo de Mujica fue por obvia, me quiso decir: "no sea obvia". Yo tenía que preguntar. No podía, antes de que sucedan las cosas darlas por entendido porque yo estoy trabajando para la gente, con la gente. No es para mi regodeo personal. Con Sanguinetti, bueno... eran momentos de transición política, de la dictadura a la democracia, y del cambio en paz. Entonces preguntar por Wilson (Ferreira Aldunate) era todo un tema. Y yo preguntaba por Wilson.

-También fue pionera en tema de abordar la sexualidad.

-Ah, sí. Hicimos cosas maravillosas. La gente me llamaba, me abrían sus hogares, conversaban padres, madres, los hijos al mismo tiempo, los vecinos. Era una red muy interesante. Hoy lo que hay es sensacionalismo, sí se van a esos lugares, algunos con un espíritu de construcción, educativos y de comunicación. Pero las propuestas periodísticas que tienen mas éxito son las que te muestran como un circo. Ese hecho cultural, social, sexual, lo que fuera, como una excepcionalidad. Entonces, ¿viste tal situación? Como algo aislado, sin entender que esto es un proceso. La parte que me toca a mí es darle entender al la gente el contexto. La contextualización. Nos quedamos en lo superficial. Como una defensa a no sufrir, a no ver, como una defensa ante nuestras propias carencias, ante los cambios. Y es poner la cabeza como el avestruz y pasa mucho en esta época. Porque en el Uruguay estamos preparados colectivamente para un salto, si tomas sólo la violencia, sólo la educación, sólo la inseguridad. Esas son anomalías, patologías de una sociedad que no encausa para lo que esta preparada.

Un ejemplo clarito. Todos tenemos dones con los que nacemos, si reprimimos esos dones, nos enfermamos. La sociedad está preparada y cuando no ve los frutos de esa construcción, se entierra y las patologías son las sociales. Así lo entiendo yo. Creo que estamos preparados, pero estamos en la ola más alta del consumismo, con los cambios más abruptos del sistema. La economía, la sociedad y la humanidad viven en ciclos. Cuando esos ciclos se desajustan, crisis. Son solo oportunidades de reacondicionar una nueva corriente de energía hacia otra cosa. Así veo el mundo y la vida, en permanente cambio. Así parece que entrevistas a la misma gente, pero no es la misma gente. Vas tratando los mismos temas, pero de hecho, no es lo mismo. Porque no es la misma sociedad, porque nada es lo mismo.

-¿Cómo ve que nuevamente se esté tratando el tema de la despenalización del aborto?

-Yo pienso que es un gran negocio el aborto. Siempre ha sido un gran negocio para unos pocos. Desde el punto de vista cultural de la mujer, es una culpa. Y en realidad lo que deberíamos manejar primero es la libertad de decisión. Sentirnos libres, y después decidir. Está claro que cuando se ha despenalizado el aborto, con medidas que sustenten esos cambios, y esas decisiones, ha bajado el índice de aborto. ¿Por qué? Porque se ha acompañado a una adolescente, a una mujer divorciada, o soltera, o una mujer mayor, lo que fuere, de pronto opta por la continuación de esa vida, y sino, no tenemos por qué señalarla. Porque es un silencio culposo. Es un silencio para que todo siga igual y la institucionalización, a como de lugar, de la muerte. La muerte como negocio. Yo creo que la mujer debe ser libre de decidir.

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