Por: Miguel Bardesio
Desde 2001 hasta hoy, los Gran Hermano y el último Operación Triunfo, se ganaron en Uruguay 9, 7 puntos de rating de promedio. Traducido a números: se trata de una media de más de 100.000 uruguayos que han seguido estos ciclos en los últimos ocho años, según un informe de la consultora Ibope.
Los tan criticados reality shows, entonces, han llegado para quedarse al tranquilo Uruguay, pese a que hasta ahora el país casi no ha producido ninguno propio. Playa bar TV fue el único intento hace dos años, pero el programa pasó sin mayor repercusión. El antecedente, sin embargo, no debe tomarse como un fracaso del género. El año pasado, el ciclo nacional más exitoso fue Cámara Testigo, que a su manera tiene mucho de reality: la consigna de mostrar "la verdad". También Cambio de vida, con Claudia Fernández, pasó por la pantalla con buena audiencia hace varios años.
El secreto de este formato, que cada día atraviesa nuevos límites en el mundo, responde a una cultura que "quiere verlo todo". Lo explica Verónica Massonnier, licenciada en psicología: "El mundo está recorriendo una tendencia que podría denominarse de "transparencia", queremos conocerlo todo: la trastienda de los distintos mundos, el detrás de la pantalla".
La experta añade otros factores que explican el éxito del formato: el valor que va tomando la imagen, el "look"; también ese anhelo social de "no ocultar nada" y a la vez, la delgada línea entre lo público y lo privado. También funciona la "identificación" con personas supuestamente comunes que están del otro lado de la pantalla.
"Esa es la base del reality show: la curiosidad "vouyerista", pero también la necesidad de identificarse con esas personas o personajes", añade Massonnier.
Y en Uruguay, ¿se hará algún día un reality propiamente dicho? A través de una encuesta en El País Digital, se interrogó a los lectores sobre esta posibilidad y sobre a qué personaje les gustaría ver en ese eventual Gran Hermano. Las respuestas (ver notas aparte) van desde los políticos, algunas figuras del espectáculo, empresarios y varios anónimos. Pero también, casi un 20% de los mensajes, correspondió a este estilo: "Creo que no es necesario hacer ese tipo de eventos en Uruguay. No nos comparemos con los argentinos", escribió por ejemplo Jonathan, de 22 años y fraybentino.
Pero por otro lado, los números aseguran otra realidad: el Gran Hermano 2 (2001) tuvo un promedio de 13,8 puntos da rating, e ingresó entre lo más visto de la tevé local de ese año. Después, los números van bajando, respondiendo a un desgaste del formato, pero aún así, el GH logró promediar 10,1 en 2007. Y el actual Operación Triunfo, tiene una media de 7,0 puntos, o sea, unos 70.000 seguidores, según las mediciones de Ibope. Muchos más que cualquier programa del "cultural" Canal 5.
En paralelo, cada vez que aterriza una producción argentina para un casting, centenares de jóvenes se presentan en busca de la fama. Chicos como Tiago, de 29 años, que respondió a la encuesta on line: "Me gustaría estar yo en un reality, en un Gran Hermano. Siempre fue mi sueño y los he mirado a todos".
Verónica Massonnier explica esta aparente paradoja entre algunos que dicen no ver y que tal vez sí sigan estos programas. "Somos una sociedad pequeña donde la `mirada` social todavía pesa. Nos encanta ver, pero tal vez no tanto (todavía) ser vistos". De ahí que los ciclos argentinos o de otros países tengan tanta audiencia como críticas y que los proyectos propios no logren despegar.
Con todo, hay opiniones como la de Bruno, de 30 años y de Maldonado. "Estaría bueno que hicieran un Gran Hermano, pero nada de gente conocida. Estaría muy bueno un reality show de gente común y corriente. Pero que sea realizado en Uruguay al 100%", envío a través de El País Digital. El futuro dirá si se cumple.