Susana iluminó la Avenida Corrientes

Quienes tenemos la piel curtida por la vida y la cabeza blanquecina por las canas de la experiencia sabemos que el bronce no asegura el éxito. Porque inmortalizar un nombre o una trayectoria en una plaqueta o monumento es mantener viva la memoria de una celebridad a través del tiempo, con el destaque de sus mejores antecedentes, que puede escribirse en el papel, el metal o las redes sociales.

Pero convocar gente que permita sentir el latido constante del público, contar con espectadores que saquen de sus bolsillos o sus carteras el dinero para adquirir la entrada que responda a la calidad de un espectáculo, en este caso el vodevil Piel de Judas, es una cosa completamente diferente a instalarse solo en la historia. Porque historia no es lo mismo que estar vigente o amasar el éxito en cada noche de función.

Eso es lo que Susana Giménez está logrando en la avenida Corrientes, de la Capital Federal, después de 24 años de no estar sobre un escenario porteño. Y hoy lo hace en una sala que ha recobrado todas sus luces y todos sus brillos. Y eso no es casual, tiene una explicación.

La estrella que Susana lleva adentro ha vuelto a lucir, se ha instalado en el firmamento de las marquesinas más rutilantes y lo hace con energía y talento propios. Aunque parezca mentira, a poco de haber estrenado con pocos invitados y sala con público genuino, que paga su entrada como Dios manda, Susana llena funciones con dos presentaciones diarias. El remanido sueño de la doble función de localidades agotadas.

Pero los ecos y las resonancias de su vuelta al teatro no son un simple acontecimiento cotidiano. El arribo de Susana a la avenida Corrientes la llena de luces, pantallas gigantes y sonidos típicos que generan las grandes convocatorias. El tránsito se embotella frente al Lola Membrives, la cola ante su boletería se extiende sobre la arteria tradicional del Obelisco, pero no son pocas las noches en las que el público que quiere acercarse a la luz de Susana se agolpa en la vereda de manera multitudinaria para estar más cerca de una mujer que se empieza a convertir en un fenómeno que con una comedia francesa deliciosa, acompañada de un elenco de buenos actores que integran Antonio Grimau, Mónica Antonópulos y Alberto Fernández De Rosa… dirección de Arturo Puig y producción de Gustavo Yanquelevich se direcciona hacia lo que puede ser el acontecimiento teatral del año.

Este mismo espectáculo con otra protagonista no hubiese generado lo que una mujer y una figura como Susana Giménez viene despertando, ya decidida con meterse el 2015 en el bolsillo, más allá del bronce que ya lo tenía. Chau, hasta el próximo Sábado… Show.

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