Un día decidió cambiar. No se lo dijo a nadie, ni siquiera a su esposo Gaspar Valverde. Se fue a la peluquería y volvió con melena corta, rubia y las raíces de su color. Karina Vignola luce ahora renovada, no solo por el look sino por el cierre de un año que la encuentra más feliz que nunca. Doblemente satisfecha por lo conseguido con Bienes gananciales y por haber encontrado "el equilibrio" en su casa. Su segunda hija Alina acaba de cumplir un año y la familia lo celebró a lo grande. El 2013 la espera con un regreso a la pantalla luego de varios meses en que fue madre a tiempo completo.
-¿Por qué el cambio?
-En realidad, yo siempre usé el pelo rubio hasta que en un momento me cansó y me dejé mi color. Pero hace un tiempo Gaspar me dijo que quería que me hiciera un cambio. Algo loco, algo raro. No le dije nada y me fui a lo de Fabián (Sciutto) y le pedí: vamos a cambiar, haceme algo moderno. Me propuso el rubio con las raíces de mi color, un estilo Marylin Monroe. "¿Pero se usa eso? Antes era de dejada, esta no tiene plata para la tinta". Entré a mirar y es verdad, es moda. Así que me animé y lo hice.
-¿Y Gaspar qué dijo?
-Él se había ido a Yo y tres más. Cuando llegó, le abrí la puerta, me miró y me dijo: "Ay, ¡que te hiciste!" Fue muy gracioso, pero enseguida le encantó.
-¿Y tu primera impresión al verte en el espejo?
-Para mí fue muy raro. Tuve toda una etapa de mi vida con este color de pelo y capaz que la última parte no era la que más me gustaba recordar. Me shockeó eso. Parece joda pero es así. Desde mi inconsciente, durante mucho tiempo, como que no quería teñirme de rubio. Pero ahora, es etapa superada. Influye en el cambio el tema de verano, el fin de año, una etapa de la maternidad cerrada… totalmente cerrada.
-¿No más hijos?
-No. Capaz que si me hubiese acordado un poco antes de tener hijos, tendríamos otro, el varoncito. A mí me encanta. Pero a esta altura no. También hay una realidad económica. Uno siempre quiere darle lo mejor a los hijos, sobre todo en educación, y ahora estamos bien pero con tres quién sabe. Por ahora lo dejamos así.
-Alina cumplió un año hace unos días, ¿cómo vivieron la celebración?
-Fue muy especial. El año es muy importante porque se llega al fin de una etapa de la crianza que es muy difícil. Vencer miedos. Hubo que rearmar la casa que estaba pensada para tres y ahora somos cuatro. Aparte, en los primeros meses de Alina estábamos grabando Bienes gananciales, lo que no nos permitía estar todo el tiempo que queríamos con ella. Fueron todos procesos y desafíos que vivimos. Por eso cuando llegó el cumpleaños lo vivimos con mucho regocijo. Los dos somos muy emotivos y cuando escuchamos que le cantaban el "que los cumpla feliz..." nos re emocionamos porque llegamos a este momento, las dos están divinas, adaptadas, sanas. Estamos felices.
-A diferencia de Gaspar, tú paraste un poco la actividad luego de Bienes gananciales, ¿por qué?
-Cuando terminamos la verdad es que estaba agotada. Y mi hija me extrañaba mucho. Ella tenía tres meses cuando empezó el rodaje, me ordeñaba en el estudio para tener stock de leche para las horas que no estaba. Fue todo muy difícil y al terminar, plantee al Canal la posibilidad de parar un poco. Ellos lo aceptaron y les estaré eternamente agradecidos. Estos meses entonces me permitieron lo que te decía: reordenar la casa, dedicarme también a la hermana, calmar su ansiedad, sus celos y por suerte, desde hace unos meses las aguas están calmas. El papá trabaja y la mamá se dedica a la casa.
-¿Y estás lista para volver al ruedo?
-Sí, sí. Ya firmé contrato con el canal para 2013. Hay varios proyectos y sinceramente, no sé en cuál estaré involucrada. No sé si sola o con Gaspar. Hay ideas de que la pareja vuelva. Vamos a ver.
-Gaspar integra Yo y tres más. ¿Se extraña trabajar con él?
-Sí. Hace mucho que trabajamos juntos, desde Ojo al piojo, todo lo hicimos juntos. Para nosotros, compartir el trabajo ha sido muy importante. Pero bueno, Yo y tres y más es un proyecto de ellos y lo tomamos con alegría. Está bueno y es sano también separarnos un poco, lo que no quita que nos extrañemos, por supuesto.
-¿Lo mirás?
-Sí, siempre. A esa hora estoy acostando a las nenas y lo miro. Está buenísimo, me divierto. Está bueno que haya un programa en vivo, uruguayo, en horario central. Le devuelvo cosas cuando vuelve, algunas que me gustan más o menos. Pero sobre todo trato de disfrutarlo, soy una televidente más, no estoy para meterme demasiado.
-¿Qué significó Bienes gananciales para ti?
-Hubo un antes y un después en mi carrera. Nunca había imaginado que iba a actuar, y menos hacer reír. No es fácil ser graciosa sin pasar por una guaranga. Tuvimos un grupo de gente copadísimo, con mucha experiencia. Primero Gaspar, después Diego Delgrossi, Emilia Díaz, todos. Siempre estuvimos bien apuntalados sobre todo yo que era la que tenía menos experiencia. Creo que fue un proyecto muy difícil y en lo personal siento que pasamos con muy buena nota. El producto quedó prolijo, la primera vez que se hacía sit com en Uruguay. La evaluación es muy positiva. Aprendí mucho. Hoy me subo a un escenario, a actuar, a conducir, lo que sea y soy otra persona. Perdí el miedo.
-Se te ve radiante...
-Sí, cuando en el trabajo y la familia hay equilibrio, no hay mucho más que pedir. Problemas tengo, como todo el mundo pero las cosas importantes siento que marchan muy bien. Encima, el otro día me llamaron para decirme que había ganado el premio a la mejor comediante en la Mujer del Año. Fue una sorpresa, no lo esperaba y todo premio es un estímulo. Además, creamos hace poco nuestra página web con Gaspar (karinaygaspar.com) donde colgamos nuestros trabajos. Fue un lindo repaso.
Producción y fotos : Laura Abad (missgong.com) maquillaje: Patricia Wolf. Peinado: Roberto Tajes (El Salón, Costa Rica 1683. Tel.: 2604 0996). Vestidos: The Docks (Ellauri 725). Zapatos: Stiletto. Gracias: A Hotel Splendido.