Queens of the stone age |Era vulgaris

La segunda canción de este quinto disco del proyecto formado por Josh Homme hace diez años es la piedra fundamental de este Era Vulgaris. Sick, sick, sick contiene guitarras trepidantes y distorsionadas que van a un ritmo que hace sacudir cabezas y los eléctricos y uniformes punteos de guitarra lo definen como lo que es: un perfecto hit radial con aires de metal duro, moderno y no prohibitivo para los que miran el metal de lejos. Una excelente puerta de entrada, con suficiente gancho como para meterse de lleno a probar el resto de las canciones del disco.

A partir de ahí, lo que sigue es una serie de canciones que bien pueden resumir lo que es esta banda en constante mutación (salvo su alma máter, Josh Homme, casi todos los integrantes han ido variando). Pese a la importante cantidad de invitados que suele tener el disco (el compositor y cantante Mark Lanegan es uno de los habituales y en este trabajo se suma la presencia de Julian Casblancas, de The Strokes, y Trent Reznor, de Nine Inch Nails), todo el disco suena a Josh Homme. Es un producto de la banda de la que él es dueño y señor y que, por ende, lleva su marca.

Parte de eso puede verse en el eclecticismo de propuestas, siempre dentro del marco de un rock contundente y fuerte, claro está. El punk ácido y frenético de esa Sick, sick, sick salta a un sonido con reminiscencias grunge en Battery Acid y luego puede aminorar con la simpática Make it with chu o la dulce y a la vez potente Into the Hollow. Incluso 3´s and 7´s es una interesante canción en formato dance rock que suena como a una noche de zapada entre Franz Ferdinand y Pearl Jam (y por qué no, también Nirvana). Incluso el bonus track, llamado The fun machine took a s** & died sigue mostrando cosas interesantes con guitarreos acústicos sobre una melodía apocalíptica que bien podrían envidiar los ingleses de Muse.

Quizá como ningún otro de su discografía, Era Vulgaris es un disco que justifica la existencia de Queens of the Stone Age (y del propio Homme) porque ha encontrado el equilibrio sin renunciar a la intensidad de discos y formaciones anteriores de la banda. Y porque de principio a fin es disfrutable, sin que las distorsiones o el volumen saquen de quicio a ningún escucha. Rock duro que seguramente funcione también con fanáticos del garage rock.

Folk | Valle de muñecas

Este disco de versiones propias y alguna ajena (los covers Lookin for a love, de Neil Young, y Apache, de Jerry Lordan) tiene pinta de haber sido grabado para sacarse un gusto. Ese es el ambiente que rodea a todas estas canciones, grabadas de un tirón (en un solo día) por esta banda argentina que suele visitar Montevideo regularmente y cuyo cantante y compositor, Mariano Esaín, está vinculado a bandas de nuestra escena local como Astroboy. Lejos del formato eléctrico y las influencias británicas, estas reposadas versiones acústicas de canciones como Tormentas son enteramente disfrutables y el hecho de que sólo sean diez canciones lo vuelve un hermoso disco de invierno que deja con ganas de más.

Super Taranta - Gogol Bordello

En tiempos en los que parecen surgir géneros de todos lados, ahora tenemos a los "gypsy punks", forma en que se autodenomina esta banda neoyorquina por adopción pero liderada por un ucraniano, dos rusos, un etíope y un israelí. La mezcla de sonidos de Europa del Este con distorsiones punk rodeadas de violines y acordeones sólo precisa dos temas para prender. Una vez escuchados, es imposible no seguir buceando en estas catorce canciones ideales para ambientar cualquier taberna global del fin del mundo. Se recomienda empezar por Zina-Marina y Supertheory of Supereverything ¿Un delirio? Quizá, pero uno muy divertido, original, actualizado y con personalidad.

Neptunia | The Supersonicos

Sumergidos en el surf rock, disciplina en la que cada vez suenan mejor, este disco de temáticas acuáticas - lejos de la tecnología y la ciencia ficción, otras de las obsesiones de la banda- tiene la particularidad de que hay tantas canciones con letra como instrumentales. También, como en aquellos discos, la música de los sónicos evoca elementos del cómic y el cine de terror clase B más bizarro, en una mezcla de imaginería y sonido tan original como para que con más de 10 años de carrera en nuestro país, sigan pareciendo una banda de otro lado. A eso contribuye también el atrayente sonido a Pulp Fiction de las guitarras reverb que siguen sonando aquí.

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