Por: Mariel Varela
El 7 de junio se hizo un test casero a escondidas de su marido David, lo guardó en el cajón de la cómoda y cuando el futuro papá llegó de trabajar, lo sorprendió con la noticia. El secreto no duró ni un día entre las cuatro paredes del dormitorio. La tarde que el examen de sangre confirmó la maternidad como un hecho, Katherine Miklaszewicz agarró el teléfono y llamó a su madre, su hermana, su suegra y amigas. "Viste que todo el mundo te dice `esperá hasta los tres meses`, pero eran tantas las ganas de ser madre que se lo conté a todo el mundo", recuerda la modelo y conductora.
Mamá primeriza, papá experiente. David tiene una nena y un varón de otro matrimonio, así que el sexo del bebé lo tenía sin cuidado. Katherine, en cambio, estaba segura de que tendría una hija mujer y soñaba con eso desde que jugaba a las muñecas. Dicho y hecho. La tercera ecografía confirmó el sexo en un 80%: Martina nacerá en el Hospital Británico el próximo 15 de febrero, si los cálculos médicos no se equivocan. "Lo bueno de tenerlo en verano es que lo sacás en seguida. Yo soy re callejera y en invierno tenés que guardarte un par de meses", dice la futura mamá.
No tuvo antojos ni síntomas de embarazada. "Se viene portando divino. No tuve náuseas, vómitos, mareos, sueño, ni se me hincharon los pies", dice a propósito de los primeros tres meses. Tal vez esa sea la razón por la que no siente miedo ni temor, a pesar de ser primeriza. "La verdad que cero estrés, disfrutándolo. Quizá porque deseé mucho ser madre y el sentirme bien lo hace más fácil", confirma.
La bebé tiene ajuar y dormitorio pronto desde hace un par de meses. Katherine Miklaszewicz recibió a Sábado Show en su casa para charlar acerca de este ansiado embarazo, su vida emocional durante los nueve meses y su vuelta al trabajo.
Anhelo. Katherine siempre soñó con este momento y si hubiera dependido de ella, lo hubiera concretado mucho tiempo atrás. Pero su esposo ya tenía dos hijos grandes, le daba pereza y tardó un tiempito más en tomar la decisión de volver a ser padre. "Nos casamos el año pasado y en 2010 resolvimos encargar. Por suerte se nos dio rapidísimo", comenta Katherine.
¿Ya saben el sexo? "Sí, Martina". La respuesta es inmediata, espontánea, y se le escapa el nombre sin que haga falta preguntárselo. Katherine lo tenía pensado y elegido antes de saber el sexo, e incluso previo a quedar embarazada. "Toda mi vida dije que iba a tener una hija mujer y que se iba a llamar Martina", asegura. Fue decretazo, pero tuvo suerte y David acató la elección. Le hizo caso a la intuición y compró ropa de nena antes de que la ecografía confirmara el sexo: "Mi marido se moría de la risa, decía que era una bruja, pero yo estaba segura", relata.
previa. Hizo vida normal desde el inicio. No le tocó hacer reposo y continuó con la actividad tal como la venía desarrollando previo a enterarse de la gran noticia. Salvo por las pataditas y el crecimiento de la panza, Martina no la molestó en lo más mínimo. Siguió yendo al gimnasio y mantuvo la misma dieta, aunque reforzada: "No me cuido. Si antes comía una fruta, ahora trato de comer el doble y de tomar más leche. Pero siempre fui de comer sano y lo sigo haciendo", asegura.
Pudo continuar con la escuela de modelos que maneja en Bethel Spa junto a Claudia Galván hasta que finalizaron las clases en diciembre, pero decidió no participar del programa de verano que Sergio Gorzy hace en Punta del Este. "Era una locura estar viviendo en un hotel sola un mes antes. No hay necesidad de estar lejos de mi casa así que en enero me voy a quedar tranqui en Montevideo", confirma. Su plan es regresar en marzo con las clases en Bethel y si todo marcha bien, arrancar con las colecciones de invierno en abril.
Herencia. Martina tiene el cuarto pronto para instalarse: cuna, cómoda y adornos están listos. Katherine se encargó de organizar cada detalle con gran anticipación porque la ansiedad pudo más. Le compró muchísima ropa y le regalaron otro tanto. Según dice, tiene el vestuario asegurado hasta que cumpla el año. "Lo que pasa es que la ropa de nena es de morirse, hay mucha más variedad, es más linda, más coqueta. Entonces le compré zapatitos, vestiditos, short, soleritas. Mi marido dice que no le van a dar los días para usar tanta ropa. Yo digo que sí, que la voy a cambiar a cada rato", dice Katherine.
El primer regalo que recibió Martina fue un conjuntito y vino del lado de su tía, la hermana de Katherine. La abuela paterna los sorprendió con un cochecito a los tres meses: "Más ansiosa que yo". Y parece que el nerviosismo se transmite de generación en generación en la familia, y Katherine ya lo percibe en Martina desde la panza. "Patea muchísimo. Se mueve pila. Tiene a quién salir porque los dos somos muy híper activos. Dicen que los bebés duermen durante el día, pero desde el cuarto mes, yo la siento día y noche", agrega.
Trueque. David la acompañó a todos los controles ginecológicos y no se perdió una ecografía. "Cuando nació su hijo mayor, hace 18 años, no existía todo este avance. Así que él no lo podía creer, se reemocionó", cuenta. Pero desistió en el tema de los cursos previos al parto y el resultado fue un acuerdo: "Ya transamos. Elegí un curso donde tiene que ir sólo una vez" y a cambio "tiene pensado entrar al parto sí o sí", asegura Katherine.
Ella ya conoce a su marido en el rol de papá y está segura de que lo hará bien: "Va a ser un padrazo, presente las 24 horas de su vida y la va a malcriar", declara. Si bien David ya atravesó este camino de la paternidad, Katherine practicó lo suficiente con su sobrino y con los hijos de sus amigas. "Toda la vida estuve vinculada con niños y bebés porque mi madre es maestra y tuvo jardín de infantes. Me doy maña", dice confiada. El resto, se aprenderá sobre la marcha.