Explicar lo que se puede sentir cada semana al toparse con realidades duras, demandas tan necesarias como a veces inalcanzables, rostros que no permiten la indiferencia y una ansiedad que se extiende más allá de las poco más de dos horas que puede durar "Desafío al corazón" no es sencillo. Hay que estar ahí para darse cuenta de lo que Humberto De Vargas vive cada martes en Canal 10 y lo que viene experimentando desde el año pasado, cuando el programa nació para durar ocho emisiones y terminó con este presente que ya proyecta un tercer ciclo para 2006.
Pero el conductor no se sorprende, él confiaba en que todo esto podía suceder salvo los grandes objetivos de recaudación que, en definitiva, son la excusa para que el público uruguayo tome contacto con situaciones que por lo general ignora. Situaciones que, sin embargo, no eran tan ajenas a De Vargas ya que pasó buena parte de su infancia conviviendo con lo que ocurría en el entonces Consejo del Niño (hoy Instituto del Niño y el Adolescente del Uruguay). "Entre 1969 y 1977 viví internado en hogares del Consejo del Niño porque mi mamá era directora. Del 69 al 73 estuve en Durazno y del 73 al 77 en Canelones. El primero era un hogar regional de mujeres, así que recibía a cerca de 40 internadas de 12 a 21 años de edad con todas las problemáticas imaginables; lo mismo en Canelones y después en Montevideo, en el Centro de Observación Nº 3, que era mixto. En el 69 tenía 7 años y después de cierta edad yo ya trabajaba con mamá, los psicólogos, las asistentes sociales. Muchas veces, por la convivencia, era conocedor de problemas que los propios psicólogos no podían conocer porque los internados no lo expresaban. Y el Consejo del Niño estaba en contacto con todas las instituciones". A esto debemos sumar sus 14 años de "La Revista Estelar", un programa ómnibus de Canal 10 con el que supo recorrer el país y ponerse, una vez más, en contacto con esas instituciones que hoy llegan a "Desafío al corazón" en busca de una mano amiga. "Llegaba ‘La Revista Estelar’ y se movilizaba toda la zona", recuerda quien además ha sido participante de infinidad de actividades benéficas (Voluntarios de Coordinación Social, Acción Solidaria, Teletón).
TODO UN RETO. "Desafío al corazón" es actualmente el segundo programa en nivel de audiencia en el horario central de Canal 10, debiendo enfrentar este año los conocidos tanques argentinos "ShowMatch" y "Susana Giménez" (esta última cambió de horario hace poco más de un mes). Y esto tampoco sorprende a su conductor que siempre confió en una propuesta cuya audiencia "en gran medida está dependiendo de la creatividad, originalidad, etc. que va tendiendo cada uno de los desafíos y allí hay un equipo de gente muy talentosa y una discusión permanente de lo que se puede plantear como desafío". En esa lluvia de ideas también aparece la voz de De Vargas, con ocurrencias propias o que le llegan de toda esa gente que en todos estos meses se ha acercado para saludarlo o contarle su historia. "A veces sucede que lo que te plantean no es muy televisivo, pero sí la idea es buena como para que después la producción termine de redondearla. Hay una carpeta en la que se van anotando desde los desafíos más insólitos hasta los más simples y cada uno va a aportando, es realmente un trabajo de equipo".
Cumplir cada desafío es un resorte puro y exclusivo de la institución protagonista, más allá de que reciba algún apoyo o ayuda de la producción del programa. Es de destacar, además, que De Vargas se entera de cómo resolvieron la prueba en el momento mismo de presentarla al aire, una regla que él mismo se impuso. "Sino no sería creíble la emoción. No puedo decir ‘qué espectacular, qué increíble lo que estoy viendo’ si lo vi antes en la oficina. Conozco las historias de vida porque estoy en contacto con la institución, pero no sé exactamente qué cosas dijeron cuando grabaron la historia. En ese momento yo soy un televidente más y tengo su misma reacción".
Hasta ahí los desafíos que cada institución debe ocuparse de que se concreten, pero el programa tiene otra pata que depende exclusivamente de los televidentes, ya sean simples personas mirando televisión o empresas con disposición a colaborar. Cada martes "Desafío al corazón" se propone una meta económica, un objetivo que en épocas tan complicadas por las que ha atravesado el país hicieron temer por un posible fracaso del programa en ese aspecto concreto. "En un primer momento eso fue la única preocupación. Veníamos de un antecedente muy fuerte como la Teletón en cuanto al tema de recaudar dinero en un programa televisivo, pero claro, con características muy diferentes ya que recaudó básicamente del ingreso por empresas y fueron pactados previamente. En ‘Desafío al corazón’ tuvimos metas como el Eco dopler para el Hospital Pereira Rossell que debía superar una cifra de 400 mil, 500 mil pesos, un disparate en dinero para un programa que en aquel momento era de una hora. Estábamos demasiado preocupados pensando en si la meta se lograba o no se lograba, tal vez sin darnos cuenta que el programa cumple otra función, cosa que ahora sabemos. Por supuesto que lograr el dinero es como el broche de oro, pero es más importante conocer la problemática y las instituciones que trabajan con ella y hacer consciente a la gente de las realidades que nos rodean".
VARIAS PROFESIONES. De madre actriz y padre periodista, De Vargas estaba condicionado por sus genes y no fue contra natura. Incluso se podría decir que "Desafío al corazón" le permitió seguir con la labor de su madre en el Consejo del Niño pero desde otro rol, el de comunicador. "Sería demagógico decir que el sacrificio y el trabajo que le vi realizar a mi madre me embarcó vocacionalmente porque el medio fue muy ingrato con su trabajo. Y cuando hablo de mi madre, hablo de todos los directores de hogares, que son muy poco reconocidos por todas sus horas de esfuerzo y dedicación, es un trabajo de tiempo completo. La gente no tiene la más pálida idea de las situaciones que se viven. Todos esos funcionarios, que trabajan por remuneraciones que no compensan su dedicación, no tienen un reconocimiento de parte de la sociedad, ni siquiera del propio Instituto. Entonces a ese enorme esfuerzo nunca le vi un retorno, más que la satisfacción personal de mi madre de seguir recibiendo llamadas telefónicas de ex alumnas. Y recuerdo casos que me impactaron mucho, como el de una niña totalmente albina y esquizofrénica, que se comunicaba con un golpeteo muy agresivo y nervioso de las palmas. Yo era un adolescente y quedé totalmente impactado, pero después se generó una relación preciosa en la que nos comunicábamos mucho a través de la música. Ni aún en esos momentos de gratificaciones pensé ‘yo quiero ayudar al prójimo de la misma manera que mi mamá’, pero sí presté mi imagen y trabajo para todo tipo de obras benéficas. Entonces ‘Desafío’ me dio la posibilidad de canalizar eso de otra manera: dentro de mi trabajo de comunicador tratar de sensibilizar a la gente en la medida de lo posible".
Hablamos de un comunicador que se ha sacado el gusto de cantar, relatar fútbol —cosa en la que tiene pensado volver a incursionar—, trabajar como operador de radio, locutor comercial, informativista, ser desde hace 23 años la voz institucional de Canal 10 y, por supuesto, actuar. En esto último, este año decidió darle un respiro a su Roberto De las Carreras de "Boulevard Sarandí" para probar suerte con una propuesta más light y comercial: "Money, money, money". "Tuve un pequeño desvío dentro del trabajo teatral que venía realizando, pero lo hago con la misma seriedad, contracción al trabajo y profesionalismo. La obra te lleva sola, es divertidísima, y probás otro tipo de satisfacciones, como la de la sala llena y el agregar funciones". La comedia que dirige Jorge Denevi le permite además estar más descansado mentalmente para destinar a su familia el tiempo que merece, máxime teniendo en cuenta que hace poco más de veinte días nació su hija María Sofía (además es padre de María Josefina de 9 años y Facundo de 5).
"Voy de acuerdo a lo que me permite el medio. Hoy me permite esta obra y un programa semanal de dos horas en vivo apuntando a la solidaridad del pueblo uruguayo. No puedo decir ‘me estaciono en esto, esto es lo mío’ porque no es así, los medios te cambian mucho. Hice un poco de todo y voy a seguir haciéndolo", concluye entre emocionado y satisfecho con su presente.
Analía Filosi
Fotos: Américo Plá
Lo que puede venir
Además de las satisfacciones personales y profesionales, "Desafío al corazón" sembró en Humberto De Vargas la idea de un programa que podría funcionar como una especie de apéndice de aquel. "‘Desafío al corazón’ deja un montón de cosas sin mostrar y me he dado cuenta que hay una necesidad de la gente de conocerlas. Pero hay que tener mucho cuidado porque a veces no sé si es mera curiosidad, interés, morbo. Acordándome del ciclo ‘Historias de esperanza’ que teníamos en el programa de juegos ‘Millonario’, veo la gente propensa a contar sus historias con naturalidad. Lo he pensado como una especie de refuerzo de ‘Desafío’. Es una idea, se está manejando, pero no queremos tampoco cargar demasiado las tintas sobre temas lacrimógenos".