Conductor, locutor, publicista, empresario... y artista plástico. Homero Rodríguez Tabeira comenzó muy temprano a seguir la vocación creativa. Cuando tenía 17 años, y junto a un grupo de compañeros, sacó a las calles de su Rocha natal una revista que se tituló "Rocha estudiantil". Escribía notas, dibujaba y vendía también los avisos de una publicación adelantada a su tiempo: hasta fotos de sociales incluía. Rodríguez Tabeira le puso tanto trabajo que perdió cuatro año de liceo por aquella revista. Fue su debut como comunicador, sus "primeros pininos", como él mismo lo define. Era el año 1952.
Año 2010. Su clásico programa radial Caravana ha vuelto al dial en Radio Carve (sábados a las 21:00 y domingos a las 21:30), dirige su agencia de publicidad RT y conduce desde hace 20 años los sorteos del Cinco de Oro. El futuro: "Tengo el proyecto de programa de TV. Un ciclo con notas a lo Tabeira", adelante apenas. Dice que ya tiene productores, pero falta registrarlo, así que no quiere ventilar mucho.
En la calle lo frenan a menudo. "Tabeira, ¿cuándo me van a cantar mis números?" o "dígame uno solo, uno solo que vaya a salir" o "hace años que lo miro, Tabeira, y no me canta las bolillas" o "deme una jugada y si acierto, vamos a medias"...
Él, altísimo, flaco, simpático, se ríe y suele responder: "En cualquier momento, señora, sus números están en el bolillero. Tenga fe que van a salir".
Rodríguez Tabeira conduce el sorteo desde su primera emisión, pero nunca ha jugado.
Hubo solo una pausa en su conducción. "Hice un primer período y después, por recomendación de una agencia, pasaron a hacer el sorteo más en broma porque querían copiar a los argentinos. Como siempre los uruguayos, queriendo imitar. Y contrataron a unos actores cómicos, pero no prosperó la cosa. Me volvieron a llamar porque la gente y los agentes, los Kiosqueros me pidieron de nuevo. Por una cuestión de credibilidad, supongo. Eso me generó mucha satisfacción y el orgullo de decir que tengo el reconocimiento público".
También las voces de la calle lo detienen para recordarle aquel ciclo televisivo de preguntas y respuestas que se llamó Martini pregunta (Canal 12) y que tuvo varios ciclos históricos en los `70, `80 y `90. "Eso fue my best. Lo mejor de mí. Supongo que llegué a lo más arriba", lo recuerda con un ancha sonrisa.
En 1964, Caravana se transformó también en un lugar físico. De programa de radio, pasó a ser un parador y discoteca de La Paloma. Famosísimo paraje de la costa rochense, el local estaba enclavado en un predio del Ministerio de Ganadería, según Tabeira. Lo por 38 años hasta que "la Intendencia litigó para quedarse con el predio sin ver la importancia que tenía Caravana para La Paloma. Me sacó todo lo que había hecho. Pero yo digo, con todo ego si querés: no le sacaron Caravana a Tabeira, se lo sacaron a La Paloma. Ahí está ahora el local, a la buena de Dios, el que vino ya lo dejó".
Pero ese nombre (Ca-ra-va-na) con muchas vocales para favorecer la recordación quedará en los libros de historia de la música uruguaya. Apenas dos ejemplos: en Caravana (radio) se emitió por primera vez una canción de un tal Alfredo Zitarrosa cuyo título era Recordándote. Fue a fines de los `50. En Caravana (La Paloma) un músico que recién empezaba y de nombre Jaime Roos estrenó una noche las canciones Amándote y Adiós juventud.
Después fundó una disco, La máquina, también en La Paloma. Pero en 2002 la cerró: "Ya la gurisada estaba en otra y el asunto de la droga desmadró todo", asegura. Y sigue pensando y se pregunta: "Antes, en La Paloma como en todo el país, las discotecas teníamos que cerrar estrictamente a las 5:00. Hoy, los chiquilines andan como locos hasta el mediodía. ¿Por qué el Estado no vuelve a poner límites? No sé, capaz que hay vender más y más cerveza".
Memorioso, verborrágico, de buen humor y también muy crítico, Rodríguez Tabeira recuerda los momentos de su carrera. Recibe a Sábado Show en la oficina de su agencia. En el escritorio hay recortes de diarios con publicidades gráficas de su autoría, también un ejemplar de aquella revista "Rocha estudiantil" y reproducciones de varios de sus cuadros. Porque en el medio de su carrera mediática, a HRT (como firma en sus pinturas) le dio el tiempo y la energía para pintar.
EL PINTOR. Homero Rodríguez Tabeira fue pintor antes que nada. Hacía murales o cartelería en Rocha en su adolescencia. Cursó su primer taller de arte con Daymán Antúnez, de la escuela de Torres García. Luego, una mujer con alma de mecenas, María Elena Marquiso ("Me gustaría que la nombres", pide HRT) arregló las cosas para traer al muchacho alto, creativo e inquieto a Montevideo, para que estudiara Bellas Artes.
Llegó a la capital con 20 años. Trabajó como dibujante en una empresa y se incorporó en el taller del artista uruguayo Edgardo Ribeiro, "mi maestro", para HRT. Para parar la olla, Tabeira hizo el curso de bancario, que perdió por un punto. "No me importó en verdad porque ahí ya había entrado a la radio". Empezó en Centenario y haciendo imitaciones cuando aquella emisora recién daba sus primeros pasos.
Pero en paralelo (y en silencio) a la comunicación siguió pintando. Es autor de una veintena de cuadros, algunos están en su casa u oficina. Otros fueron regalos para amigos o familiares. ¿El Mejor? Para él, se titula "La embarazada" y está en el living de su casa (ver nota aparte)
Hoy, tiene un régimen moderado con los colores. Está trabajando en dos vetas. Después de una etapa muy figurativa, busca una expresión más creativa, "Jugando a la mancha", como él mismo lo llama. A la vez, "en estos momentos estoy encarando un retrato de China Zorrilla. Todavía no me conforma, pero veremos cómo queda".
EL COMUNICADOR. Un día, en el taller de Ribeiro, los alumnos comenzaron a bromear con distintas imitaciones. Rodríguez Tabeira, desde siempre bien dotado para la voz, se destacaba con facilidad. Un compañero que trabajaba en radio se lo llevó para un nuevo proyecto: radio Centenario. Era el año 1955.
Ahí comenzó junto a Reimundo Soto, actor que luego formaría parte del elenco de Telecataplúm. En 1959, cuando Rodríguez Tabeira tenía 25 años, salió al aire la primera emisión de Caravana.
"Alfredo Zitarrosa grababa en el estudio de al lado y nos dimos cuenta de lo que era ese tipo, de su voz y sus canciones. Lo pasé al aire y Caravana fue el primer lugar donde se escuchó Recordándote. Me acuerdo que reventaron los teléfonos, la gente preguntaba quién era, quién era. Porque yo le daba un poco de misterio, no lo decía".
Caravana se fue luego de Centenario a Espectador, pasó también por Ariel, después a Universal. Hoy y después de 20 años fuera del aire, está de nuevo en el dial en Radio Carve. Consigna "Paso la música de mi época, de los años `50, `60. La primera parte la dedico al jazz y después hay un segmento que se llama "aquella música" donde pasamos Bill Haley, Brenda Lee. Me dirás que soy un antiguo, pero era la música que bailaban los que hoy tienen 50 o 60. Nostalgia pura todas las noches", lo define el conductor.
En TV, Rodríguez Tabeira asegura que sus comienzos no fueron del todo alentadores. Su altura y la iluminación en blanco y negro no lo favorecían. "Salía muy demacrado. Ahora, cuando vino el color sí. Hasta hoy me animo a los primeros planos", se ríe.
A la vez, opina que el advenimiento de la televisión fue "nefasto" para el gusto musical. Su teoría: "Como en Estados Unidos, ganó Kennedy por TV y Nixon por radio, aquí ganó Palito Ortega ¿Fue nefasto o no? Marcó una pinta entre la gurisada que antes no hubiera entrado. Antes de la TV, lo único que importaba era la música, lo que se escuchaba. Después, todo empezó a llegar por los ojos".
La cumbre le llegó en los `70, cuando le tocó entrar a la cancha de Martini Pregunta. Nelson Mullins, el primer conductor del ciclo, padeció el estrés de un programa en directo y los médicos le prohibieron volver a hacerlo. A la cancha entró entonces Rodríguez Tabeira que fue uno de los conductores más recordados del programa de preguntas y respuestas. Luego, vendrían Carlos Giacosa y Víctor Hugo Morales.
¿Qué mira hoy TV? "El informativo trato de no perdérmelo. A Tinelli a veces lo miro. Lo reconozco como un crac por su facilidad para crear productos de consumo a la moda argentina. Ellos siempre fueron así. Gardel era un gordito y lo transformaron en galán. Saben producir gente, inventar a un Fort, inventar permanentemente… paspa un poco, pero puede ser entretenido".
Pero cuando se pone más crítico es en la tanda. "Como publicista, toda la vida me esmeré porque en los avisos lo que se recuerde sea el producto y no la historia del aviso. Pero eso muchas veces no pasa. Miramos un comercial y si yo te apuro, no sabés responder de qué marca es", asegura. También fustiga un hábito de los locutores: "Prestá atención, vas a ver que cuando dicen los eslogan lo hacen en tono de pregunta. `Electrocables, ¿caminos? de energía`. La marca lo que quiere es aseverar, no preguntar, pero hoy los locutores tienen ese vicio".
Rodríguez Tabeira fue autor de aquel jingle de Blue Patna: "Si es el pollo, la carne, los mariscos, a la olla o la sartén...". También ha protagoniza en la actualidad campañas para Roemers y Sherwin Williams, "calidad que se pinta sola", otro eslogan de su factoría.
¿El tiempo libre? La pintura, la música y la pesca. Cada tanto, va a su casa de La Paloma; ahí se pone más creativo. Basta mirar los cuadros.