Milenarias tradiciones persas estarían tras la leyenda de los Reyes Magos. Su viaje para homenajear a Jesús origina una tradición que sigue vigente, pero también daños colaterales.
Una lectora que me interroga invocando a Condorito, "¡Exijo una explicación!", merece la más considerada respuesta.
Los Reyes Magos aparecen en el Nuevo Testamento, pero únicamente en el evangelio que se atribuye a Mateo.
El autor no dice cuántos eran, ni sus nombres. Se refiere a ellos como Magos, en plural. O sea Magoi, en griego, que es la lengua en que fueron escritos los evangelios.
Como se detallan tres regalos que le habrían traído a Jesús -oro, incienso y mirra-, tradicionalmente se ha interpretado que eran tres Reyes Magos.
Es interesante señalar que según Mateo los Reyes Magos habrían llegado cuando Jesús ya tenía dos años y no al nacer, como vulgarmente se cree.
Recién en el siglo VI un texto en griego, originado en la ciudad egipcia de Alejandría, los llama Melchor, Gaspar y Baltasar. Y así fueron recogidos por la tradición.
Magos viene del griego Magoi, que a su vez procede del persa Magus. En el antiguo Avesta, texto sacro del zoroastrismo y que data del siglo octavo antes de nuestra era, aparece como Mayu.
Un Mago era un sacerdote de la religión zoroastrista, originada en Persia unos 1.300 años antes de la era cristiana.
Junto con la religión monoteísta fundada en la misma época por el faraón egipcio Amenofis IV, la religión predicada por Zoroastro es una de las fuentes de donde surgen el judaísmo, el cristianismo y el islam.
No solamente hay un Dios, Aura Mazda, que tiene un hijo, Mitra, sino también un principio del mal, o demonio, llamado Ahriman. Además de ángeles, arcángeles y toda las jerarquías celestiales e infernales que conocemos.
Históricamente el pueblo judío, primero cautivo en Egipto y luego en Babilonia, estuvo expuesto a las influencias de estas antiguas religiones.
Los sacerdotes zoroastristas cultivaban fervorosamente la Astronomía. Por la cual la leyenda de que fueron a visitar a Jesús siguiendo a la estrella de Belén fortalece la hipótesis persa.
Más aún, el origen del nombre Gaspar ha sido trazado por los expertos hasta Gondofar, un reyezuelo persa contemporáneo de Jesús.
Este cúmulo de evidencias da como para arriesgar que los Magos, que no se sabe si eran tres ni si eran reyes, por lo menos venían de Persia. Por algo la tradición popular los viste con ese atavío mezcla de sultán con murguista.
Marco Polo afirma que en 1270 vio las tumbas de los Tres Reyes Magos en Persia. Y dice que los cuerpos todavía estaban incorruptos, con barbas y todo… Por mi parte, visité lo que pasa por ser la tumba de los Tres Reyes Magos en la Catedral de Colonia, Alemania. Supuestamente, Santa Helena, madre del emperador Constantino, habría dado con los restos de los Reyes Magos en el viaje que hizo a Palestina hacia el año 324 después de Cristo.
La misma santa proclamó haber encontrado también la cruz donde ejecutaron a Jesús, la cueva donde dicen que nació y la lápida del Santo Sepulcro… Según Mateo, el viaje de los Reyes Magos tuvo un efecto secundario terrible y completamente involuntario. Su intención de rendirle homenaje a Jesús como "Rey de los Judíos" habría llegado a los oídos del Rey Herodes y desencadenado la matanza de niños atribuida a este soberano.
En las puritanas traducciones inglesas, eso de Reyes Magos les sonaba a hechicería y al Mago Merlín, así que lo tergiversaron en Wise Men (hombres sabios).
Bajo ese nombre se los festeja, aunque hasta por ahí nomás, en los Estados Unidos. En el norte, los Reyes Magos pierden por goleada ante Santa Claus, y sus renos le comen todo el pasto y le toman toda el agua a los camellos.
Si no fuera por los inmigrantes mexicanos, los pobres animalitos andarían de joroba caída, completamente famélicos y deshidratados.
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