Níquel vuelve. Al menos con una muestra y con un CD y DVD. La primera banda de rock que alcanzó niveles masivos en Uruguay a fines de los `80 y comienzos de los `90 estará muy presente por estos días. El 2011 se presta a diversos aniversarios redondos: 20 años de la edición de Candombe de la aduana, 20 años del concierto en el Solís... los números y las ganas cerraban y sus ex integrantes recopilaron material inédito para hacer una especie de homenaje vivo a la banda, que se disolvió en 2001. Niquel vuelve, pero no a tocar, sino a recordar y dar testimonio de aquella época.
Esta semana quedó inaugurada la muestra Níquel te muestra, en Agadu, donde se exponen fotos y trajes, habrá charlas, se proyectan conciertos y también tocarán "bandas jóvenes" (comparadas con Níquel) como Hereford, Cursi o Socio. El evento estará abierto hasta el 31 de mayo por lo menos y va acompañado de la edición del CD y DVD Tierra de gárgolas, el resultado de un proceso de rescate de distintos materiales de audio y visuales sobre los primeros siete años de Níquel. Se trata del primer volumen que abarca la historia desde 1986 a 1993, a cuenta de un segundo volumen que llegará hasta la disolución en 2001.
Níquel tuvo varias formaciones a lo largo de su historia. Jorge Nasser y Pablo Faragó fueron el núcleo principal y a ellos se sumaron Pablo "Pato" Dana, Joaquín Molas, Wilson Negreira y Claudio Cabral, entre otros. Varios de ellos participarán también de las charlas y eventos que involucran la muestra.
Sábado Show habló con Nasser, hoy dedicado casi por entero al camino de la milonga, sobre la muestra y el DVD.
-¿Cómo surge la idea?
-Nació porque en 2011 había números justos para Niquel. Para empezar, 20 años de la edición de la canción Candombe de la aduana, lo que nos transformó de un grupo de rock para 100 personas en ciertos boliches de Montevideo, a un fenómeno masivo. Fue el primer grupo post dictadura de rock masivo. También se cumplen 20 años del espectáculo en el Solís, la primera vez que un grupo de rock tocó allí después de la dictadura y que implicó un homenaje a los grupos de los años 70, trazando un puente entre lo que había sido ese movida de los 70 a la actual. Con la dictadura, hubo un corte... recuerdo que en aquel tiempo había gente que pensaba que yo era el autor de Milonga de pelo largo... porque la gente no sabía. Nosotros la cantábamos.
-También se cumplen 10 años del fin de la banda...
-Es cierto. La banda se fue sin un comunicado de despedida, ningún tipo de comunicación. Tocamos en la última discoteca y nada. Terminamos. En ese momento no sabíamos por qué dejábamos, entendíamos que era un ciclo concluido y no atinamos a más nada que dejar. Todos esos números justos, en este 2011, dieron que surgieran las ganas. Vamos a hacer algo juntos… y nos pusimos a hacer este trabajo de buscar en los archivos.
-¿Qué tan difícil fue ese trabajo?
-No mucho. Fueron apareciendo cosas. Nada estaba ordenado, pero aparecía. Además, casi todo estaba en cinta, así que se prestaba para digitalizar y ver qué había. Hubo una confluencia muy feliz y el resultado fueron dos horas 20 de cosas nunca vistas en la banda. Toques, entrevistas, apariciones en televisión, backstages… una pintura general y muy completa de la banda. Y que se convierte finalmente, una vez que lo vimos y conmovernos con tanto material, que se trataba de un testimonio de época. Resolvimos hacer una muestra y convocar a la gente que estaba en ese momento, la escena del rock en esos años. El CD tiene 20 canciones, todas masterizadas desde las cintas, hay un gran trabajo de técnico por conservar el sonido original, lo cual es muy difícil.
-Me lo imagino un proceso muy removedor, ¿cómo fue?
-Sí, removedor. Las cosas aparecían. Decíamos: "Qué bueno que estaría que hubiera algo del back del video de Candombe de la aduana". Y apareció algo. Fue como pedirle a la providencia que nos proveyera. Lo que pasa ahora es que queremos compartir con los demás lo que vivimos, poder reconstruir la forma de Niquel. Fuimos distintos como banda por el sonido, por propuesta, por encare ideológico en fin, por donde quieras ver, éramos una banda diferente. Esto es una continuidad por eso se llama Tierra de gárgolas. Así nos autodefinimos: gárgolas, tipos que vivíamos un poco en el borde de la sociedad, rockeros, que a la vez teníamos familias. Tratábamos de vivir del rock, tipos de la noche, falibles. Éramos voceros de ese tipo de gente, los primeros contactos con las drogas, inocentes, con poco un hippimismo, punkismo… una mezcla medio a la uruguaya. Eso era ser gárgola.
-¿Cuánto llevó el trabajo?
-No mucho. Fue grande la energía que le pusimos y el equipo que ha trabajado es impresionante. Gustavo Hernández, que es el director de La casa muda, hizo la dirección visual, Julio Zunino, el creador del video del Candombe de aduana, también se sumó. Francisco Nasser, Nacho Rodríguez, Pedro Luque en arte… hay un montón de tipos muy pesados y a la vez gárgolas, que tenían en común o habían sido fans de la banda.
-Varios de los integrantes de Níquel estarán en la muestra, ¿van a tocar?
-Tal vez… la idea es que nosotros vamos a hacer esto: una muestra y la presentación de un DVD. También va a haber toques, quizás sea mejor ver a Socio tocando una de Niquel o a Hereford, Cursi, La Triple Nelson… una cantidad de grupos de amigos que tiene que ver con nosotros de una forma o de otra. Va a haber charlas, también. Pero esto no está previsto como un regreso de la banda, para nada.
-¿Quedó mucho material afuera?
-Quedó otro tanto afuera. Este volumen 1 abarca del 86 al 93; termina en el Sinfónico, que lo consideramos como el pico máximo para Níquel.
-¿Cómo se explica el éxito de Níquel, ahora a la distancia?
-No lo sabemos. Nosotros no teníamos jefe de marketing, ni nada. Hacíamos las cosas porque teníamos ganas. De otro modo no se explica que hicimos un espectáculo para miles de personas en enero y a los cuatro meses, armamos un acústico. Es una cosa de locos… la permanente toma de riesgos sin ningún tipo de previsión de las consecuencias. Y la verdad que lo hacíamos porque teníamos ganas. Como ahora, que armamos esto porque teníamos ganas. Si a mí me planteaban esto hace cinco o 10 años, ni loco. No quería saber nada con Níquel. Pero el tiempo pasó y se da el momento justo en que yo y el resto podemos conciliar con toda esa historia.