Música

Lady Gaga born this way

El triunfo de Gaga en el pop es -más allá de toda la parafernalia de peinados, ropas, maquillaje y cruce de estéticas-el triunfo de la nostalgia. Paradójico para un terreno que antes siempre se adelantaba de lo último. Pero desde que Internet se hizo el espacio cultural más importante de la actualidad, las coordenadas de la música para consumo masivo se alteraron. El pop dejó de ser omnívoro y abarcador para bifurcarse en una multitud de canales de YouTube, Lastfm u otro vehículo que agrupe con mayor o menor tino a artistas en torno a un estilo en particular. Gaga unifica a muchos de esos canales en un único lugar, Born this way, su más reciente disco. La música de Gaga celebra más o menos la misma época que hoy parece tan de moda: la década de 1980. Fue la última década en la cual la industria discográfica se regocijaba con ventas multimillonarias de artistas como Michael Jackson, Bruce Springsteen y, por supuesto, Madonna, el referente más obvio para la carrera de Gaga. En esa época, lo que hoy está separado por nichos convivía y competía por los oídos y bolsillos del público: la balada de una película producida por Bruckheimer, el Euro-disco alemán o italiano, la new wave, el Born in the Usa de Springsteen y muchas cosas más, algunas valoradas y otras despreciadas. Las canciones de Gaga son una suerte de compendio de todos esos sonidos y melodías. El resultado es, por momentos, abrumador. Parafraseando a un personaje de la película Super 8 (otro manifiesto nostálgico del cine de los 80): las canciones de Gaga tienen a menudo demasiados "valores de producción". Si Gaga llega a ser tan ambiciosa como la presentan en los incontables reportajes sobre su persona y personaje, el sonido de Born this way expresa con precisión la voluntad y la determinación de llegar hasta lo más alto para complacer a la máxima cantidad posible. Pero también entierra, bajo capa tras capa de instrumentos y efectos, a una autora e intérprete bastante más versátil que lo que parece. Una estrella cuyo actual fulgor opaca a la propia Madonna, a quien Gaga podría enviar el certificado de jubilación con el mensaje: "Es mi turno" (F.M.).

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