Monólogos de soltera

| Dirigidas por Omar Varela, Clarita Berenbau, Catalina Ferrand y Virginia Rodríguez se ponen en la piel de nueve personajes que ¿celebran? la soledad en clave de humor y crítica.

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Por: Miguel Bardesio

En algún momento lo escucharon o lo dijeron ellas mismas: "Estoy sola porque quiero". Una justificación auto complaciente y por lo general engañosa para la soltería femenina. Por esa familiaridad y aunque ninguna de las tres está sola en la vida real, Catalina Ferrand, Clarita Berenbau y Virginia Rodríguez encontraron elementos reconocibles en los personajes que interpretan desde ayer, cuando estrenaron en el Teatro del Anglo el espectáculo Estoy sola porque quiero, escrito y dirigido por Omar Varela.

Tres mujeres, tres personajes para cada una con un detalle que las une. En los nueve monólogos se dice en algún momento que están solas y que lo están, porque quieren. "Es la típica rebeldía femenista de `no necesito a nadie`, `estoy mucho mejor así` cuando en realidad te estás arrastrando como un gusano", lo define Catalina Ferrand.

Es una comedia, una especie de stand up pero elaborado en personajes y con clarísimos toques de género, aunque, aclara Omar Varela: "Lo trato de rescatar es el humor y no la crítica de los típicos espectáculos de mujeres, que dejan a los hombres como unos tarados y ellas son las únicas genias. Aquí, cada una cuenta una historia de una mujer posible, pero no hay ninguna agresiva"

Espectáculo para hombres también. "Creo que ellos pueden venir perfectamente y van a encontrar muchas similitudes con mujeres que conocen o conocieron. También los monólogos son muy autocríticos de la mujer", asegura Clara Beranbau, conductora radial (Viva la tarde, Radio Sarandí) y de TV con Hola vecinos y Arriba gente (Canal 10), "Clarita" para propios y extraños. Esta obra implica su debut absoluto en el teatro. "Es un desafío y un honor. Estoy feliz de que me haya convocado Omar Varela, es algo fabuloso. Espero no defraudarlo a él y al público", pide Beranbau.

Ella interpreta a tres personajes: Barbarita, una carrasqueña que relata su primer viaje en ómnibus al centro montevideano. También se pone en la piel de una adicta al celular y por último, una mujer resuelta a adoptar.

Catalina Ferrand, conductora de Día perfecto (Canal 12), instructora de Fitness, ya tenía alguna experiencia con las tablas, pero, como ella dice, "esto es clase A". Sus personajes: una mujer encargada de edificio con todo lo que implica en materia de chusmerío, otra que todo lo habla citando marcas y una tercera obsesionada con bajar de peso. La experiente del grupo es Virginia Rodríguez, actriz de larga trayectoria en teatro. En un principio, Eunice Castro integraba el elenco de Estoy sola porque quiero pero luego lo abandonó para sumarse a Pirañas, con Gerardo Romano. Este lugar fue ocupado por Rodríguez. "Es lo mismo. Somos dos gotas de agua con Eunice", dice la actriz entre risas. En el espectáculo, interpreta a una cuida-coches, a una mujer extremadamente complicada para el amor y a otra, presuntamente víctima de los hombres.

En Estoy sola porque quiero cada uno de los monólogos va seguido del otro, sin que haya interacción entre los personajes. Salvo en un principio y al final cuando las actrices se presentan. Sábado Show reunió a las tres y al director para una charla sobre los monólogos y sobre mujeres.

EN PERSONAJE. "Este es un desafío muy grande para mí. Yo quería trabajar con otro tipo de artistas, no siempre las mismas caras", asegura Omar Varela. Así fue que convocó a este trío que, salvo Rodríguez, tienen poca o nula experiencia teatral.

Varela escribió los monólogos basado en la realidad. "Tengo amigas que me inspiraron mucho. Cada uno de los nueve personajes tiene una musa en la vida real. Son amigas, no voy a decir quiénes", asegura el autor.

Y Berenbau: "Son mujeres de distintos estratos sociales, con distintas realidades que cada una, dentro de su soledad, muestra un poco su locura interna".

Ferrand complementa: "Como que se auto-convencen de que te están mejor solas o que no hay hombre tan inteligente o con tanta personalidad para ellas cuando en verdad, las cosas que cuentan son medio patéticas. Es muy poco creíble que estén tan felices.

Y Rodríguez: "Es como la torpeza en la que puede caer cualquier ser humano, en este caso mujeres, cuando estás desesperado o necesitando algo y no querés demostrarlo. Eso suele generar situaciones graciosas".

Berenbau pone un ejemplo gráfico: "Nos quejamos de la toalla arriba de la cama, el pelo en el piso o la crema de afeitar en la pileta, pero al fin y al cabo, muchas veces queremos que esté ahí. Necesitamos que esté ahí".

En la vida real, Clarita Berenbau está casada hace cinco años y lleva 13 con la misma pareja. "Nunca estuve sola, pero sí tenemos amigas o gente que conocemos. Además, algo que caracteriza a Omar como escritor es que construye personajes tan sensibles, tan creíbles que uno termina por entenderlos, por más que sus vidas no tengan nada que ver".

Catalina Ferrand cuenta algo similar. "Nunca estuve sola, me encanta estar acompañada. Pasé algunos momentos de soltería, pero me aburría como un hongo. Y me duró lo que un suspiro porque me enamoro enseguida", dice. Ferrand está en pareja con su compañero de Día perfecto, Federico Buysán.

Virginia Rodríguez lleva 11 años de casada y tiene un hijo. "Creo que la obra plantea esos mecanismos de defensa de la mujer. Lo hace con mucho humor y con dulzura por momento. La psique de la mujer es histérica por naturaleza. Creo que estos monólogos muestran facetas de ese histeriqueo que por cierto atrae a las hombres".

SUEÑOS DE ACTRIZ. Clara Berenbau acudió a la fiesta de los Premios Iris, en junio pasado, y allí fue elegida como la mujer más elegante de la noche. Omar Varela la vio, fue a saludarla y le dijo: "A ver cuándo hacemos algo". "Cuando quieras", respondió la conductora. El proyecto cristalizó meses después y ella declara: "Estoy re copada". Y nerviosa también.

Ensaya todo lo que puede, le habla al espejo, le toma la letra su marido. Hasta sueña con los personajes. "Con Barbarita (la carrasqueña) ya soñé", se ríe. Y le hizo recordar también su primer viaje en ómnibus al Centro. Berenbau también reside Carrasco. "Fue a Facultad de Medicina. Cómo no me voy a acordar".

La llegada de Catalina Ferrand fue similar. El director quedó impactado cuando la "perfecta" le hizo una entrevista en Canal 12 y pensó en invitarla a Estoy sola porque quiero. No se lo dijo en ese momento, sino varios días después, en plena calle, cuando la cruzó casualmente. "Estaba con unos amigos y ellos me dijeron: ¡cómo le vas a decir eso, en la calle, así nomás!", relata Varela. Y Ferrand: "No me lo esperaba para nada. Pero es un orgullo estar acá, con Omar. Siento que voy a aprender como nunca".

Virginia Rodríguez Cartagena (ella pide que se la nombre con los dos apellidos porque "hay muchas") estaba cortando el pasto en su casa, pensando en cómo iba a descansar este verano del 2011. Sonó el teléfono. "Era Omar, que me llamaba para ocupar el lugar de Eunice. Le dije que sí inmediatamente. Eso me sucede con Omar: siempre le digo que sí".

¿Problemas de marquesina? ¿Midieron cuántas líneas tiene cada una?, ¿Alguien tiene más protagonismo?

"En verdad -se pone seria Berenbau- no me las banco", termina y larga la carcajada.

"Respecto a medir las líneas, me parece que es muy mediocre, nunca se me hubiera ocurrido. Eso no es de actores", complementa Rodríguez.

Omar Varela las mira y dice: "Yo conozco a muchos que lo hacen. En el teatro uruguayos hay varios con problemas de divismo y estrellatismo, solo que no se dicen abiertamente. Pero yo conozco" y cuenta alguna anécdota fuera de grabación. Ferrand lo mira con cara de "no-te-puedo-creer".

¿Qué expectativas tiene el director con Estoy sola porque quiero? "A estos espectáculos vienen algunos como a matarte. Los teatreros entran a la sala y se preguntan: "¿a ver este qué va a hacer con estas de la tele? Y la verdad es que muchas veces se llevan una sorpresa. Lo que más me motiva es sacar a estas tres mujeres actrices, Virginia ya lo es, pero a las otras dos meterlas en el mundo del teatro. Me gusta también que sea un texto mío, verlo representado y ver qué piensan las mujeres sobre él".

Estoy sola porque quiero se estrenó ayer en el Teatro del Anglo y va viernes, sábado y domingo. La escenografía y vestuario corre por cuenta de Nelson Mancebo.

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