Por: Luis Ventura
El amor no tiene patria ni bandera. Se siente o no, pero es igual en todo el planeta y no tiene idioma. Lo sentís en el pecho, te burbujea en las venas, te palpitan los ojos, las pulsaciones se aceleran... y eso no es uruguayo ni argentino, es universal. Y no lo digo yo, lo sentimos todos. Eso es amor. Por lo cual no hay que ponerse la camiseta de ningún equipo ni selección para presenciar este partido que era de orilla a orilla y hoy se encuentra dando vueltas por el mundo, por el lugar que ambos se ganaron en ámbitos internacionales. Solo hay que ver y escuchar.
Y antes de empezar, si no te gusta que se metan en la vida personal de los famosos, no leas más. Pasen de página, sigan viviendo de las apariencias y renuncien a la verdad que es lo que trataremos de buscar acá y con nuestras actitudes. Basta de esconder las historias bajo la alfombra, disfrazarlas o maquillarlas para que parezcan otra cosa. El culebrón rioplatense es lo que una crisis, una boda que no será y una ruptura definitiva.
Porque el laureado Diego Forlán y la bella Zaira Nara se habían comprometido con todas las de la ley, y se venía la gran boda social para el 29 de julio, cuando el amor y esa relación que cultivaron durante 3 años, explotó en pedazos. Pensar que hasta se estaba vendiendo la exclusividad de la cobertura en 60.000 euros a una publicación española. Pero no pudo ser.
El naufragio ocurrió el viernes 8 de junio, cuando Diego le dijo a Zaira que no estaba seguro, que tenía algunas dudas sobre su pareja y se quería replantear la fecha del casamiento y también consolidar luego el noviazgo. En pocas palabras, estaba bajando la fecha de la boda hasta nuevo aviso. Esto, sumado a otros desencuentros personales hicieron que Zaira diera por concluida la relación. Entre llantos, anillo y reloj que se sacó para devolverlos.
El viernes 10, Forlán con su noviazgo velado y sepultado se fue a divertir a la disco "Lotus", en Pocitos, y ahí quedó claro que Zaira para él había quedado sólo en un recuerdo. No más y mucho menos, explicar el detalle de esa noche encendida con el soltero más deseado del Uruguay.
El fin de semana pasado reventó la noticia de la ruptura en los medios y en ellos todas las versiones, todas las voces, todas las opiniones. ¡Cuántas cosas se dijeron! Y les puedo asegurar que en esta historia yo hablé personalmente con todos. Aunque muchos de ellos elijan el silencio y los respeto, pero también es cierto que pasaron infinidad de cosas y no puedo estar mirando para otro lado porque esto es notorio y fue evidente.
Se metieron con la sexualidad de Forlán al sugerir o inducir que es "gay", y no es así. Por más "cuelgafama" que salga a estirar la lengua y poner la cara. Diego es varoncito y a partir de eso le pueden colgar todos los collares.
¿Contrato prenupcial? Es cierto, fue reconocido por todas las partes. Lo propuso él, se lo recomendó su familia y sus asesores contables. Se planteó hace 5 meses, a Zaira no le gustaba y no lo aceptaba hasta que finalmente dijo sí, pero jamás lo firmó. Renunciaba al patrimonio de Forlán, se alejaba de su actividad a cambio de una buena remuneración mensual y un seguro para ella de 4 millones de dólares si se llegaban a divorciar alguna vez.
Él quería vivir en Montevideo, ella en Las Cañitas. Ella gastaba mucho y era muy generosa en los regalos a su familia. Él más austero aunque gane millones y millones. La familia de Zaira le gusta la ostentación y la buena vida, a la de Diego el recato, el perfil bajo y una prolija administración del dinero. A los Nara les encanta verse en los medios, a los Forlán les encanta no mostrarse tanto, los Nara eligen la independencia y la autonomía de los integrantes familiares, a los Forlán las reuniones familiares colectivas y en grupos...
Era muy difícil que con todas esas diferencias que los separaron que Diego y Zaira hayan durado 3 años juntos. Ni uno es bueno, ni el otro es malo, son culturalmente distintos, con esencias diferentes y hacerlos compatibles era imposible. Por eso, para ser infelices después, cuando todavía no hay hijos en el medio, lo más coherente es este final, aunque la pareja sea hermosa y muy simpática. Haberlo hecho después hubiese sido un verdadero drama.
Ahhh, quiero agregar que antes de cerrar esta columna me llamó por teléfono Pablo Forlán y Andrés Nara, los padres de los protagonistas de esta historia, y me agradecieron por el respeto y la precisión de la información que manejé desde el principio y eso lo quiero distinguir. Chau, hasta el próximo Sábado... Show.