-Suplantás a Alejandro Figueredo en Día perfecto.
-Es una experiencia un poco extraña. Éste es el programa de Ale y me puse muy nervioso el día que me tocó estar en su silla. Sentía que tenía la responsabilidad de no tirar por la borda su trabajo. Somos diferentes y al público de la mañana recién empiezo a conocerlo. Me estoy divirtiendo mucho.
-¿Qué significó volver al programa en vivo y al 12?
-Trabajé en todos los canales, en todos tengo amigos y los ciclos terminaron bien, pero en el 12 es donde más estuve. Me gusta mucho volver al 12. Y la tele en vivo es fascinante.
-Siendo figura del 12, estuviste en Todos por los niños.
-No creo en las figuras. El mercado y la producción nacional no generan estrellas. Hay trabajadores de la comunicación que estamos donde hay proyectos interesantes y propuestas de trabajo. Unicef para mí es muy importante. Hace unos 5 años que me involucré. Grabo documentales, voy al Interior, participo en algunas campañas. Mi compromiso excede cualquier otro laboral, porque las causas en las que yo me involucro son un tema de responsabilidad social personal.
-¿Qué más estás haciendo?
-Estoy en 94.7 con el programa La Cuchara, de divulgación cultural. Preparo los productos para Todo Carnaval de TV Ciudad, escribo de tenis en El Observador, trabajo en comunicación de torneos de tenis con Diego Pérez, escribo para Montevideo.com y estoy escribiendo dos libros que salen en verano: las biografías de Pitufo Lombardo y Kanela. Y preparo dos más que empezaré a escribir el año próximo: uno de Carnaval y una investigación sobre los años de dictadura.
-Debutás cómo padre, ¿cómo vivís la experiencia?
-Es maravillosa. Disfruté mucho el embarazo, Julia fue muy deseada, peleada. Me saco el sombrero ante María (la madre). Podré equivocarme en el nombre u otras elecciones, pero creo que Julia tiene la mejor madre. Espero estar a la altura.