Por Luis Ventura
En una nueva mezquindad hacia su propia historia, y la gente que la compone, Diego Armando Maradona volvió a ensuciar, agredir y humillar a muchos de los que lo acompañaron en distintas etapas de su vida o a colegas con los que le tocó convivir. Y una vez más, el violento "10" volvió a convertirse en aplazo al mostrar toda su miseria espiritual y de la que sólo se puede hacer cargo un sentimiento tan chiquito como el de él.
Porque quedó ampliamente demostrado que Maradona cuando te da en realidad lo hace es para comprarte el corazón y el pensamiento. Lo tuyo es de él y lo de él no lo reparte. Así de simple. La chancha, los veinte y la máquina de hacer chorizos...
Confinado en un país infinitamente lejano como es el mundo árabe, este Diego retuerce sus tripas de melancolías, recuerdos y egoísmos que llenan de hiel cada una de sus expresiones en las que sólo ataca a diestra y siniestra a todo aquel que llene algunos de los lugares soñados u ocupados en otro tiempo de su vida. Y la mejor manera que encuentra de regresar a esos espacios es agraviando contra quienes están, aunque hayan sido almas importantes dentro de su trayectoria, su carrera o de su mismísima vida.
Muchos se sorprendieron cuando fusiló al "Checho" Batista que fue el entrenador que lo reemplazó cuando él dejó la selección argentina de fútbol, aunque ya no esté. ¡Lo trató de "coimero"! Al mismo hombre con quien compartió la pieza de las concentraciones, incluida la que lo consagró campeón del mundo en 1986 o con el que tuvo a su cargo en su última gestión seleccionada.
Pero también mal habló de Alejandro Sabella, el actual técnico de la misma selección, lo denunció al "Colorado" Mac Allyster de transar los jugadores que represente con gente de selecciones para aumentar sus cotizaciones, y también se recordó de su ex manager Alejandro Mancusso por haberle robado de sus negocios, como también lo hizo en otros tiempos con Jorge Cyterspiler, Guillermo Cóppola, Julio Grondona, Carlos Bilardo y tantos otros...
Maradona siempre pone su culpa en los demás, sin asumir la miseria que le toca o le cuelga. ¿Justo él habla de "coimeros"? Realmente no lo puedo creer. Este buen señor del que tantos goles grité en otras épocas, este genio del fútbol que como jugador tanto alabé, es el mismo sujeto que inventó aquella frase: "La pelota no se mancha". Y hoy no hace más que escupirla todo el tiempo, embarrarla y avergonzar a esa pelota que dijo amar.
Porque si hay alguien que sigue manchando el camino por donde transita, ése sin dudas es Diego Armando Maradona, que después de enorgullecer a todo un pueblo con su fútbol lleno de virtuosismo, fuera de la cancha terminó convertido en una verdadera letrina para todos aquellos que supieron compartir momentos con este ser cada vez más envidioso, malvado, mal aprendido que sigue poniendo las culpas en los demás, olvidándose de todas las cosas feas que hizo afuera de las canchas. Diego, vos lo dijiste: La pelota no se mancha y vos lo venías haciendo hace años. Chau, AHORA hasta el próximo domingo.