ENTREVISTA
La artista y profesional de 27 años sale este año con la comparsa Yambo Kenia, pero también fue parte de C1080 y Tronar de Tambores, entre otras.
-¿Cómo te iniciaste en el candombe?
-Mis primeras andanzas fueron en una comparsa del Hospital de Clínicas, donde trabaja mi madre. Tenía 7 años. De toda la vida en la familia fuimos de ir a ver Carnaval y era fanática de las murgas. Nunca me lo planteé salir, más allá de aquella experiencia de niña. Con 16 años me presenté al concurso de Reina del Carnaval y al año siguiente me incorporé a la comparsa Integración. Desde entonces no paré.
-¿Cuál fue tu recorrido?
-Estuve tres años con Integración y luego me llamaron de C1080, donde estuve seis años. Comencé como bailarina y al tiempo fui vedette. Cuareim fue mi escuela, aunque ahora estoy en Yambo Kenia, una comparsa que siento como mi casa. También estuve en Tronar de tambores, la comparsa de Kanela.
-¿Cómo se vive la previa de las Llamadas?
-Con mucha ansiedad y también incertidumbre. Porque aún no se sabe dónde será el desfile. Se dijo que se iba a mantener en Isla de Flores, pero con la escalada de casos de coronavirus hay dudas. Quizás se haga en la rambla, en el mismo lugar donde se hizo el Desfile de Carnaval. Es lindo el entorno pero no es un lugar representativo de las Llamadas.
-Has dado talleres de candombe, incluso en España.
-Sí, empecé en una comparsa de Durazno con los talleres. También estuve en San José y el año pasado tuvo la oportunidad de dar talleres de candombe en Madrid y Barcelona. Es mi gran pasión.
-Al mismo tiempo sos nutricionista.
-Es verdad. Son dos mundos que no se tocan mucho. Hay pacientes que no saben que me dedico también al candombe y se sorprenden cuando me encuentran en el desfile o en el Teatro de Verano. En esencia hay puntos en común porque la danza tiene que ver con la salud y la alimentación tiene que ver con el cuidado.
-¿Por qué te llamó vocacionalmente la nutrición?
-Lo científico siempre me llamó la atención y más aplicado al ser humano. Quería ser pediatra al principio pero al considerar todo lo que dura la carrera y que me iba a enfrentar a situaciones difíciles emocionalmente con los niños enfermos, me pareció mejor la nutrición. Siempre me encantó el deporte y también la comida. Me pareció interesante la carrera.
-¿Trabajás en instituciones o de forma particular?
-Trabajo en un consultorio particular y también con el Club Atlético Aguada en formativas. Me estoy especializando en deporte.
-Como vedette, ¿quién es tu referente?
-Como referente histórica, Rosa Luna. Creo que no habrá una igual. En la actualidad me gusta mucho Yessy López. Es una persona que logra que la gente la ovacione tan solo con un gesto. Ella se para, posa y con eso, logra que el público la admire. Es lo más difícil de lograr. Bailando uno transmite otra energía y quizás consigue alcanzar a la gente, pero hacerlo solo con pararte no es para todo el mundo.
-¿Es un ambiente un poco complicado el de las vedettes?
-Lo es. Hay muchas personas en una comparsa, sumado a que implica muchas horas de trabajo. Eso ya genera estrés y conflicto. Además, todo lo hacemos por amor al arte porque nadie se convierte en rico en Carnaval. Con esa distorsión a nivel grupal de fondo, entre las mujeres, muchas veces no existe aquello de potenciarnos unas con otras. No se busca mucho la sinergia del conjunto, sino que miramos al lado para ver cómo podemos ser mejor que ella con una estrategia de lucimiento personal. Cuesta un poco salir de ese individualismo pero lo ideal sería ver qué tiene mi compañera para potenciarnos juntas.

-¿Te ha pasado de tener malas experiencias con compañeras?
-Como a todas, me parece. Lo importante es mantenerse al margen, disfrutar de lo que una hace. Sobre lo otro, siempre habrá gente que nos quiera y gente que no.
-¿A nivel de vestuario se hacen inversiones grandes?
-Es muy caro sí. Va en una y también en la comparsa. En muchos casos, los trajes llegan sobre la hora y a último momento pasás estrés con los últimos arreglos. En mi caso, hace mucho tiempo que me ayuda Joaquín, que es mi peluquero, en la confección. Los materiales son caros: las plumas, las piedras, los broches... La ventaja de hacerlo una es que lo hacés a tu medida.
-En las Llamadas y en especial sobre la figura de la vedette, se hace esa asociación con la exposición del cuerpo y lo sexual, ¿cómo te llevás con ese prejuicio?
-Si bien es cierto que la vestimenta permite que el cuerpo se exponga bastante, me parece que se tendría que perder la asociación entre una mujer vestida de determinada forma con otras implicancias o incluso con un trabajo determinado vinculado a lo sexual. Me ha pasado de ir a eventos en los que algunos caballeros se meten con una de una forma no agradable. Porque ellos asocian la vestimenta con el desempeño de otro rol.
-¿Te ha pasado?
-Sí, no pasa siempre pero me ha pasado y los compañeros salieron a protegerme. Sobre la vestimenta, es la típica de la vedette.
-¿En vos cómo juega esa exposición?
-Yo creo que cada uno y cada una que tiene que salir se sienta cómodo y libre. No hay que pararse frente a la tele a criticar cuerpos. Me asombra la liviandad con que la gente opina sobre el cuerpo del otro. En esto involucro también mi profesión de nutricionista. Nunca se sabe cómo va a ser recibido por la otra persona. A veces se hace el comentario presuntamente elogioso: “¡Qué bueno, estás más flaca!”. Pero en realidad no sabés si la otra persona quiere ser más flaca o cuáles son las circunstancias de ese cambio.
-¿Te has hecho cirugías?
-No, no tengo ninguna cirugía. Respeto a quienes sí la tienen, pero realmente no quiero. Me ha pasado de personas que me han sugerido que me intervenga los senos porque soy chiquita de arriba. ¿Por qué si no me quiero operar tiene que venir una persona externa a hacer un planteo así? Creo que hay que vivirlo con libertad y que cada cual tenga su cuerpo como lo desea. El arte tiene que ser eso.