Lourdes Ferro y un balance a corazón abierto: "Hoy mi prioridad soy yo y eso antes no pasaba"

La astróloga, nuevamente ganadora el Libro de Oro por su "Guía astrológica 2025" y conductora de "Bien con Lourdes" en Canal 4 habla de su año, de su renacer y lo que nos deparan los astros para 2026.

Lourdes Ferro.
Lourdes Ferro.
Foto: Gentileza.

Después de un año sacudido hasta los cimientos, Lourdes Ferro llega al final del calendario con algo más que aprendizajes. En el plano familiar, 2025 no fue amable: atravesó una separación, reordenó afectos y tuvo que volver a armar su vida lejos de la zona de confort. Hubo dolor, decisiones difíciles y momentos en los que, como ella misma dice, el barco parecía ir sin timón en plena tormenta. Nada glamoroso, nada fácil, pero se logró transitar con éxito.

Si algo caracteriza a Lourdes Ferro, la astróloga al frente de Bien con Lourdes en Canal 4 y autora de la Guía Astrológica más vendida del Uruguay desde hace siete años, es que convierte las crisis en materia prima. Mientras acomodaba su mundo personal, siguió trabajando, creando y sosteniendo una exposición pública que no da tregua. El resultado es tan contundente como simbólico: cerró el año con un nuevo Libro de Oro bajo el brazo y la confirmación de que, cuando lo que sobra se va, lo que queda suele ser lo esencial. Y desde ahí, empieza a crecer todo lo demás.

—Antes que nada, ¿cómo estás? ¿Cómo te encuentra este año?
—Bien, muy bien. Y cuando digo bien, lo digo de verdad. Fue un año intenso, muy movido, pero hoy puedo decir que está siendo un año perfecto. Y digo está siendo porque todavía no terminó. Uno empieza el año con la lista de deseos, con expectativas, con lo que cree que quiere… y después la vida te dice: “esto no lo pediste, pero viene incluido”. Y ahí entendés que había deseos que no eran compatibles con la vida que estaba llevando. Entonces, lo que sobra, tiene que salir. Esa fue, para mí, la gran clave de este 2025.

—Siempre hay que dejar espacio para los imprevistos.
—Totalmente. Así como uno tiene un rubro de “gastos imprevistos”, también tiene que dejar un espacio vital para lo que no estaba en los planes. Porque esas cosas, muchas veces, terminan siendo las que permiten que todo lo demás funcione. Cuando hago el balance, me doy cuenta de que para que ciertas cosas se dieran, otras tenían que pasar sí o sí. Aunque no las hubiera pedido.

Lourdes Ferro.
Lourdes Ferro.
Foto: Gentileza.

—Este año volviste a recibir el Libro de Oro por tu Guía Astrológica. ¿Cuántos llevás ganados?
—Van ocho en siete años. Y es una felicidad enorme, pero también una gran responsabilidad. Porque detrás de eso hay mucho trabajo que no se ve. A veces la gente se queda con la foto, con el reconocimiento, pero no con las raíces. Y las raíces son profundas. Hay un equipo enorme detrás de Lourdes Ferro: la editorial, el canal, las redes, los productores, los que te maquillan, los que te peinan, los que te entrevistan. Todo eso también construye. Yo pongo la cara, sí, pero no estoy sola.

—Y seguís generando proyectos.
—Sí. Se vienen cosas lindas. En 2026 sale un nuevo libro que cierra la trilogía de Amor y Dinero. También vuelvo al teatro con un espectáculo distinto, algo que tenía muchas ganas de hacer y que me costó animarme. Bien con Lourdes sigue creciendo, las redes llevan muchísimo trabajo. Todo eso está sostenido por una imagen, y sostener una imagen cuesta, emocionalmente y físicamente.

—El año pasado fue muy duro para vos en lo personal.
—Fue durísimo. Hubo momentos en los que sentí que el barco estaba sin timón y en plena tormenta. Pero hubo algo fundamental: la fe. La fe fue, te diría, el 50% del rescate. Tener la certeza de que todo pasa por algo, decir “me pongo en tus manos”. También la terapia, la familia, el amor, las herramientas que fui construyendo a lo largo de la vida.

—Muchos atravesaron pérdidas, duelos, quiebres…
—Sí. Y no podemos medir el dolor del otro. A uno se le muere un padre, otro pierde el trabajo, otro se enferma. No hay ranking del sufrimiento. El 2023, el 24 y el 25 fueron años de cierres muy intensos, con pruebas fuertes. Saturno en Piscis vino a eso: a cerrar ciclos de manera contundente.

—Vos atravesaste temas de salud importantes.
—Sí. El brazo, el dolor, la incertidumbre. Hoy no duele, y eso ya es una victoria enorme. Cuando convivís con dolor permanente, que se vaya es un triunfo. Esas cosas te cambian la cabeza. Te asustan. Y cuando el miedo se disipa, decís: “¿Cuántos kilómetros quedan? Bueno, los hago a toda velocidad”.

Lourdes Ferro.
Lourdes Ferro.
Foto: Gentileza.

—Tenés una energía impresionante.
—Duermo cinco horas por día, no tomo energizantes, no tomo mate, ni café solo. Mi energía viene de la vida: de mis perras, mis hijos, mis nietos, la naturaleza, el trabajo, el amor de la gente. Manejo 140 kilómetros por día para trabajar y estoy feliz. Y eso se nota. Porque cuando uno disfruta lo que hace, no siente que trabaja.

—¿Cómo manejás la exposición pública cuando no estás bien?
—Es difícil. Porque la gente te quiere ver bien siempre. Y vos sos humana. Hay días en los que no estás para fotos, para sonreír, para hablar. Pero igual entendés que el otro no tiene la culpa. Entonces trato de ser respetuosa, sin dejar de cuidarme. No es fácil, se aprende con los años.

—¿Te costó aprender a decir no?
—Me costó muchísimo. Pero decir que no es decirte que sí a vos. Hoy mi prioridad soy yo, y eso antes no pasaba. Siempre había alguien más a quien sostener. Es como en el avión: primero te ponés la máscara vos y después ayudás al otro. No es egoísmo, es cuidado.

—Cuando recibiste el premio aclaraste que no hacés horóscopos...
—Claro, porque no hago horóscopos. Trabajo con la astrología como herramienta. Me parecía importante aclararlo. Y sobre todo agradecer a los lectores, porque el premio lo dan ellos. Cada persona que va a la librería y pide el libro. Ese respaldo es lo más valioso.

—El caos fue una palabra bastante recurrente en estos años.
—Sí, y no solo a nivel personal. A nivel colectivo también. El mundo está convulsionado, acelerado, fragmentado. Hay mucha información, mucha exigencia, mucha comparación. Y eso nos atraviesa a todos. Por eso también es tan importante entender los procesos, no para adivinarlos, sino para transitarlos mejor.

—Ahí entra la astrología.
—Exacto. La astrología no es “te va a pasar esto”. Es “esto es lo que se mueve, esto es lo que está disponible, esto es lo que se cierra”. Después vos decidís qué hacés con eso. Por eso siempre digo que es una herramienta, no un oráculo. Si fuera determinista, sería peligrosísima. Y no lo es.

Lourdes Ferro.
Lourdes Ferro.
Foto: Gentileza.

—En estos años cambió mucho la forma en que la gente se vincula con la astrología.
—Muchísimo. Antes la gente venía a preguntar “¿me voy a casar?”, “¿me va a ir bien?”. Hoy viene a preguntar “¿qué tengo que trabajar?”, “¿qué no estoy viendo?”. Hay una conciencia distinta. Y también hay más miedo, entonces se busca entender. Pero hay que tener cuidado de no vivir condicionados por lo que dice una carta o un tránsito. Porque si no, dejás de vivir.

—Lo que ha crecido mucho es tu vínculo con la gente, incluso en Argentina.
—Sí, es increíble. Antes era una desconocida total y ahora me paran, me piden fotos, me llevan regalos pensados especialmente para mí. Es un amor muy lindo, muy genuino. Y eso emociona mucho.

—¿Cómo ves el 2026 en general?
—Va a ser un año intenso, de mucho movimiento, de límites claros. Saturno y Neptuno en Aries hablan de individualidad, de proteger el propio espacio. No va a ser un año tranquilo, va a ser vertiginoso. Pero también muy fértil para lo profesional, para crecer, para producir. Hay que plantar bien las semillas. Si querés tomates, plantá tomates. No esperes manzanas de un zapallo.

—Hablaste mucho de Saturno como planeta de pruebas.
—Saturno no viene a castigar, viene a ordenar. El problema es que ordenar duele. Saturno te saca lo que no sirve, te enfrenta con tus límites, con el tiempo, con la pérdida, con el cuerpo. Es hueso, es estructura. Y cuando algo no está bien construido, Saturno lo tira. Por eso la gente siente que “todo se cae”. No, no se cae: se estaba sosteniendo mal.

—También hablaste de los cambios tecnológicos y económicos.
—Sí, estamos viviendo una transformación brutal. La plata ya no se ve, no se toca. Pagás con el reloj, con el celular. Eso cambia la relación con el valor, con el trabajo, con el esfuerzo. Y va a seguir cambiando. Las criptomonedas, la virtualidad, todo eso va a explotar. Y no es bueno ni malo: es. El tema es cómo nos adaptamos.

—¿La inteligencia artificial te preocupa?
—No. Me parece una herramienta más. Como lo fue Google en su momento. El problema no es la herramienta, es cómo se usa. El ser humano siempre le tuvo miedo a los cambios mentales, no a los físicos. Y estamos en una revolución mental.

—Plutón en Acuario aparece mucho en tus análisis para el 2026.
—Porque habla de eso: de la tecnología, de la sexualidad, de los vínculos, del poder. Estamos cambiando la forma de vincularnos, de desear, de amar. Hay relaciones descartables, vínculos virtuales, falta de contacto real. Y eso trae consecuencias. No todo avance es evolución.

—¿Cómo ves a Uruguay en ese contexto?
—Veo una necesidad muy grande de libertad. En distintos planos: económico, social, cultural. No va a ser igual para todos. Cada uno va a sentir dónde le aprieta el zapato. Pero hay una búsqueda de autonomía, de espacio propio, y eso va a estar marcado.

—No suena a un año tranquilo.
—No lo va a ser. No hablo de guerra, hablo de serenidad. Va a ser un año de vértigo, de decisiones rápidas, de oportunidades que pasan y tenés que estar atento. Como estar en una estación de trenes donde pasan todos al mismo tiempo y vos tenés que saber cuál es el tuyo.

—¿Qué consejo darías para atravesarlo mejor?
—Construir. No quedarse quieto. Si no hay trabajo, buscar. Si no aparece, aprender algo nuevo. No es mala suerte, es falta de preparación para el mundo que estamos viviendo. Hay que moverse, adaptarse, sembrar bien. Y no quedarse con lo que no es.

—Hablás mucho de construir desde abajo.
—Sí. Este es un tiempo de raíces, de cimientos. De trabajo silencioso. Primero se hace el cauce y después corre el agua. Cáncer construye y Leo brilla. Pero sin base, no hay brillo que aguante. Hay que edificar por debajo de la tierra.

—¿Con qué te quedás de todo este proceso?
—Con que hoy tengo la vida que merecía. Y para eso trabajé muchísimo, en lo profesional y en lo personal. Y a los 62 sigo aprendiendo, y con ganas de devorarme la vida. Porque descansar… bueno, para eso está la muerte. Mientras tanto, vamos.

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