LOS JUVENILES

Diego Waisrub y Manuela Da Silveira ya no son promesas, son la realidad fresca y desenfadada de Telemental

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Por: Analía Filosi

"Varias veces escuché en la productora `Mirá que Manuela no quiere`", recuerda de repente Diego Waisrub y se lo comenta por primera vez a Manuela Da Silveira. Los movileros hablan del proceso de gestación de Telemental, el programa de entretenimiento donde son "Los juveniles", apodo que les pusieron el Rafa Villanueva y cía. a las dos caras nuevas de la propuesta de Canal 12. Lo que Manuela no quería, allá por febrero de 2008, era pasar de su función de productora en Teledoce a estar delante de la cámara. "Le tenía reparos. Al principio, por la lógica exposición que siempre tuvo mi padre. Después me dio bastante miedo el arrancar y ser `la hija de`", explica la hija del medio del periodista deportivo Jorge "Toto" Da Silveira. "Me costó el proceso de `voy a hacerlo, soy la hija del Toto, ya lo tengo más que asumido, estoy en paz con eso, es una puerta que se abre más fácil porque es gracioso o interesante que aparezca la hija del Toto…`. Entonces me dije `sé que es así, que me conozcan y empezaré a hacer mi propio camino`". Y Manuela le dio el sí a Nepal Films (productora de Villanueva), que para prueba ya tenía de ella un casting para un programa del Licenciado Petinatti en Canal 12 que nunca vio la luz. Igual, como el programa era de otro tono, mostró sus dotes más "telementaleras" en una nota referida a Disney sobre Hielo.

"Yo hice el primer piloto en febrero", cuenta por su lado Diego, todo un novato en televisión. "Me llamó Rafa Cotelo. Fue como una presentación mía al canal, porque todos los demás `personajes` ya eran medianamente conocidos. Me tocó como tema la `guerra de las patentes`, con Rafa Villanueva como productor de campo". Prueba superada y primera reunión en marzo, donde se conocieron todos los integrantes de Telemental. De ahí en más comenzaría un largo proceso en el que la salida al aire siempre parecía estar a la vuelta de la esquina, pero se concretaría recién en noviembre. "En determinado momento, empezamos a trabajar con ritmo de programa en el aire. Se hacían simulacros en los que se planteaban los temas que se cubrirían en la semana y se salía a hacerlos. Se filmaban y se editaban. Fueron varios meses de laburar así", recuerda Diego.

Lo positivo de la experiencia fue que tanto para él como para Manuela, tantos meses de prueba les sirvieron para foguearse en esto de salir ante cámaras, algo completamente nuevo para ambos. "Se allanó pila el camino, no fue tan duro después salir y enfrentarte a la realidad", destaca el movilero. "Y fue bueno para ver cómo nos íbamos a parar, cómo íbamos a ir a un acto político, con qué perfil. Lo curioso, en el caso de nosotros dos, es que la ansiedad ya era tal, que no podíamos más", agrega Manuela y ríe cuando su compañero apunta que pensó "que era una joda para Tinelli".

Lo negativo del asunto, por su parte, fue la falta de un ingrediente fundamental, nada menos que la reacción de la gente. Sobre todo de aquellos que serían sus "víctimas" en las notas. "No nos conocían. En cambio ahora, cuando vas con la remera de Telemental y saben quién sos, ya es más fácil el trabajo, la gente se prende", dice Manuela. "Antes, salíamos a hacer pilotos, de repente jodías o algo, y te quedaban mirando. Además, a algunos lugares íbamos más de una vez y nunca salía lo que hacíamos. Era raro. Ahora están predispuestos a recibirte en una buena", continúa Diego y su colega remata con lo que le ocurrió la primera vez que enfrentó al senador José Mujica: "Él llegó y yo fui a hacerle la nota. Me miró cómo diciendo `¿de qué Facultad será esta rubia?`".

De ese período también quedaron por el camino muchas notas que a los dos les hubiera gustado que se conocieran, pero que hoy perdieron vigencia. Manuela recuerda su viaje en un ómnibus 103 en hora pico, cuando se vivía la polémica de que había pocas unidades en circulación. En cambio no pierde la esperanza de que se vea su día como cadete de la Fuerza Aérea. "Fue recontradivertido. Disparé, hice judo con los varones, los enloquecí…".

EL DÍA A DÍA. "Manu propone pila, es una antenita que, cada cosa que decís, está pensando en la nota. Tiene cabeza de producción", larga Diego cuando se les pregunta sobre la forma de trabajo en Telemental. La producción trabaja para que vayan al lugar de los hechos con una serie de pautas pero, una vez allí, son libres de llevar adelante las ideas que les surjan. "Es un lugar súper cómodo para trabajar y en donde se respeta pila lo que vos quieras agregar. Igual, por las dudas, nos dicen que también hagamos lo que nos pide la producción… por si lo que se nos ocurre es una porquería", apunta el notero entre risas. "Al ser la productora del Rafa (Villanueva), que sabe lo que es el trabajo de campo, tienen muchísima tolerancia. Saben que muchas veces salís con un papel con la mejor intención y, cuando llegás, es muy distinto lo que hay. Por lo que tienen esa postura de `volvé con lo que surgió ahí`". Entonces aparecen los ejemplos de eventos a los que se fue con mucha expectativa y que la realidad echó por tierra. "Me pasó en un acto de Jorge Larrañaga en Cambadu, en el que había un toro mecánico. Habíamos hablado incluso con Larrañaga de si se animaba a subir. Pero, por razones de seguridad, no pusieron el toro mecánico", rememora decepcionada Manuela.

Diego también tiene sus anécdotas al respecto: "A veces el título de la nota te parece tentador y vas y no te encontrás con nada. Pasó con la inauguración del Parador de Caras en la Isla Gorriti. Dijimos `¡guau! Va a estar todo el glamour, vamos a tener cuatrocientas notas para hacer`. Y llegamos y no pasaba nada. Ahí es cuando tenés que empezar a remarla. También pasa a la inversa, decís `¡qué embole ir ahí!` y te encontrás que está buenísimo y salió tremenda nota de algo por lo que no dabas un mango".

A esto hay que agregarle que, en un país chico como el nuestro, casi todos los medios y programas coinciden en los mismos eventos, entonces hay que buscar la vuelta de tuerca para no repetirse. "Charlamos por dónde va cada uno, igual ya saben que nosotros vamos a hacer una cosa distinta de lo habitual", destacan ambos y coinciden también en lo fundamental que es el aporte del camarógrafo Fermín Torres, que trabaja con los dos. "Es un crack, es como un camarógrafo-productor. De repente te hace una guiñada, te señala una cosa y el gol está ahí, lo mejor de la nota es lo que te marcó él", cuenta Diego y Manuela acota que Torres le dice "bien" por algo y "al otro día todo el mundo me comenta eso como algo muy gracioso". "Aparte, si sale mal, es culpa del cámara", bromea su compañero.

LAS CRÍTICAS. En definitiva, quien dará o no el visto bueno es la audiencia y, por ese lado, sienten que también han ganado muchos puntos. "En las Llamadas, me gritaban `¡eh, arriba!`, recariñosos. La gente es recálida, eso me impresionó. Yo tenía más miedo", se sincera Manuela, aunque aclara que le ocurre cuando está con la remera de Telemental o en plan nota, fuera de eso la gente en la calle no es de andar diciéndole mucho y Diego coincide: "No me paran demasiado. Cuando estoy laburando, sí. Los políticos, en general, vienen y me felicitan por el programa. O en los actos políticos, los mozos y los parrilleros se acercan y me saludan. En la calle, la cosa es más normal, aunque ahora en Carnaval me están atomizando". ¿No era así cuando era sólo un integrante de la murga Queso Magro? "Pasa que salís con la cara pintada, entonces no te reconocen", aclara. "Con Telemental, la respuesta es relinda, nunca nadie vino dando para atrás, ni a mí ni al programa. En general, las críticas son rebuenas y nosotros, `las caras nuevas`, caímos bien. Siempre me hablan bien de Manu… los hombres, ¿no?", bromea Diego y Manuela retruca "a mí, hombres y mujeres… pero son muchas las mujeres que hablan bien de Diego…". "Y los hombres porque me ven rodeados de minas en las notas", interrumpe el movilero.

Es imposible no caer en las comparaciones y cuando se habla de noteros "zafados", es común que aparezca la referencia a los integrantes de Caiga Quien Caiga, que han hecho escuela en la materia. "Miro CQC, me divierte mucho. Tenemos un vestuario parecido, pero mi tónica no va por ahí. No soy muy incisiva porque no me siento muy cómoda con eso en general. Además, no tengo una agenda política como para repreguntar, me da miedo que me quede grande el saco", expresa Manuela al respecto.

"Para empezar, son mucho más inteligentes que nosotros", sonríe Diego, "soy un ferviente admirador de CQC, me encanta. Es uno de los pocos programas que miro y desde hace muchos años. Ser parecidos, para mí, sería un privilegio. Pero creo que no les llego ni a los talones y tampoco es mi intención hacer un laburo parecido al de ellos. Primero, porque no me identifico como periodista, no tengo las armas para meterme hasta dónde ellos se meten, y después, tampoco sé si me gustaría demasiado jugar ese rol, prefiero el tipo de notas que hacemos nosotros, que son más simpáticas, no tan agresivas. El nuestro es un estilo mucho más amigable. Nunca vas a ver ningún político que te niegue una nota y seguramente a ellos les debe pasar". Y su compañera apunta que "acá es muy chico. De repente, en una semana, Diego entrevista a Jorge Gandini y al otro día lo veo yo". "Hasta que no peguemos el salto a la Argentina no va a cambiar nuestra manera de hacer notas", bromea Diego.

De todas formas, no dejan de reconocer que tienen modelos o estilos que los inspiran. "A mí, a veces me salen cosas que pueden ser de Diego", confiesa Manuela, para quien su referente mujer, "mi admiración máxima", es la comediante Ellen DeGeneres. "Tiene calidez, es graciosa, nunca es agresiva… además baila mucho mejor que yo… y que Diego también. Mi CQC sería ella". El otro juvenil, en cambio, no tiene referente. "Yo le copio a Manuela (risas)... Me gusta pila de gente cómo labura y trato de tomar algunas cosas y otras las tomo inconscientemente. Dicen que, a veces, estoy haciendo la nota y me acerco a la cámara, como hacen en CQC, pero es sin darme cuenta. Naturalmente vas asimilando un montón de cosas que son las que te gustan hacer. En la murga también me pasa, escribiendo me pasa", expresa haciendo referencia a sus tareas como guionista de Queso Magro y como creativo publicitario. También dice admirar lo que hace Manuela, destacando que la tiene más complicada aún por ser mujer. "El hombre llega a la nota y ya abrazó al que está, y no pasa nada. En cambio, Manu no puede hacer eso". Entonces la notera cuenta que ser mujer le complicó un poco al principio, "a la hora de marcar el tipo de humor o qué tan incisiva iba a ser. Siempre lo hacía pensando en la imagen de mujer. Tenía como mucho más cuidado o una responsabilidad, ver cómo me paraba sin quedar como varoncito. Estás un poco al límite en algunos casos. Tenés que manejarte de manera de que el camarógrafo no termine teniendo que saltar para defenderte", señala medio en broma.

PIANO PIANO. Tanto Manuela como Diego dicen tomarse este presente televisivo con mucha calma. "A mí me gustaría seguir así, un poco de los dos lados (delante de cámaras y en producción) por ahora. Quiero seguir agarrando viento en la camiseta, en el piso, en el vivo, porque todavía me cuesta. Lo más inteligente, por ahora, es quedarme donde estoy. Es un formato que nos deja bien parados y quiero disfrutarlo antes de agarrar otras cosas", sostiene la primera. "Para mí es como demasiado nuevo todo, recién lo estoy asimilando y por ahora estoy viviendo el momento y disfrutando pila. El proyecto televisivo para este año ojalá sea Telemental todo el 2009, porque me encanta laburar en este programa. De ahí en más, estoy dispuesto a lo que se abra, es un medio que estoy descubriendo y que me divierte hacerlo. Me encanta hacer radio también, no soy muy bueno. Hice hace algunos años, con el Rafa Cotelo metido en el medio. También me gusta escribir. Hasta hace un mes trabajaba en publicidad como redactor creativo y me encantaba, dejé por una cuestión de tiempo. Ahora estoy descubriendo otro mundo que me gusta un poco más todavía. Igual, si tengo que volver a la publicidad, no lo considero un paso atrás ni cerca", opina el segundo y confiesa que al principio "tenía pila de miedo, pánico, de enfrentarme a la cámara. Pero me fui acostumbrando bastante rápido. Hoy la nota puede salir mejor o peor, pero ya no es el miedo a las cámaras y al qué dirán del otro lado. Y eso que en el tipo de programa que hacemos, nosotros estamos súper expuestos, somos parte importante de la nota, el 50% o más".

Entonces Manuela recuerda su primera salida al aire. "Me dio miedo, pero al otro día me llevé una sorpresa regrata. Decían cosas como `mirá la hija del Toto, qué graciosa`. Fue mucho más lo lindo que los comentarios negativos", que no niega que los haya y a veces se enoja con ellos cuando los lee en Internet. Pero si ve que el más criticado es el Rafa Cotelo, no les presta atención, considera que no pueden estar hablando en serio.

Los movileros destacan que trabajan con absoluta comodidad en un ambiente de gran armonía, "rodeados de unos cracks". "Son personas que respeto mucho intelectualmente, siento mucho respeto por lo que hacen y eso como que te eleva, tu propia imagen se retroalimenta con ellos", destaca Manuela de sus compañeros de Telemental y esa productora que lleva dentro ya imagina salir todos, en plan amigotes, para una nota en conjunto que podría tener como excusa ir a ver a Queso Magro, la murga de Diego. El movilero, a su vez, rememora que "antes de arrancar el programa llevábamos ocho asados y catorce partidos de fútbol. Todos los lunes, los varoncitos vamos a jugar al fútbol. Se cuidó mucho el grupo humano y los resultados se ven, hay una cierta energía grupal que ayuda a que todo salga bien".

Así que quede claro entonces que Planeta W, ese programa infantil con el que alguna vez fantasearon en cámara, era una broma del momento. "Jodiendo, el día que co-condujimos con el Rafa Villanueva, porque no estaba Cotelo, dijimos que ya habíamos tocado techo y que como en Telemental no pensábamos seguir serruchando a más nadie, queríamos hacer nuestro propio programa para niños. ¡La gente llegó a preguntar si era verdad!", recuerdan entre risas y surgen nuevas anécdotas, como para confirmar que hay juveniles para rato y que el ascenso a mayores, al menos para ellos, aún puede esperar.

Diego por Diego

"Ya el ser escolta de la bandera uruguaya en la escuela marcaba el inicio de mi gran carrera como estudiante, la cual prometía ser brillante... no soy de cumplir con las promesas. En mi planilla de méritos está ser guionista e integrante de la murga Queso Magro en carnaval desde 1999, ser creativo publicitario, notero de radio y tener una gran velocidad para mandar un mensaje de texto. En mi planilla de fracasos, lo mismo. Soltero, vacunas al día, con cédula de identidad que empieza en 1 millón y sin pelos en la lengua ni en el pecho".

Así se daba a conocer Diego Waisrub (30 años) en el folleto presentación de Telemental. Nos agrega que tiene una hermana mayor, que es psicóloga y educadora social. No tiene novia, "pero me las buscan todo el tiempo. Soy una persona súper tímida en general, pero con las mujeres más todavía", dice quien tiene una gran hinchada familiar. "Fueron todos al programa".

Manuela por Manuela

"Nací en 1982, poco antes de que rompiera la tablita (quiero aclarar que no tuve nada que ver con eso). Me llamo María Manuela; María porque es lindo y Manuela por una canción romántica de Julio Iglesias que le gustaba a mis padres. Mi nombre era un nombre raro cuando era chica. Mis compañeras de clase me pedían permiso para ponerle Manuela a sus mascotas. Cuando cumplí 15, bailé el vals con la Selección Juvenil de Uruguay en el Sudamericano. Mi vestido de quince fue una camiseta autografiada por todo el plantel. En 26 años todavía no he podido aprender a quedarme quieta. Amo ver a la gente feliz en recitales, odio al joven que dice que en Uruguay no pasa nada. Mi mayor berretín sería poder ir a todos lados en taxi. Trabajo en Teledoce detrás de cámaras y ahora voy a dar un paso al frente".

Ésta fue la presentación que se podía leer de Manuela Da Silveira (27 años) en el folleto explicativo de Telemental el día de lanzamiento del programa. Y de la charla con SÁBADO SHOW les agregamos -por si aún no lo sabía- que está de novia con Mariano López (también integrante de Telemental) y que tiene dos hermanos, una mujer mayor que ella que es Ingeniera en Sistemas y un varón, más chico, que trabaja junto a sus padre, que no es otro que Jorge "Toto" Da Silveira. "Mi padre mira un poco el arranque de Telemental y después, como está en La hora de los deportes, llama al Rafa (Villanueva) y le pide los casetes", cuenta la movilera.

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