Los DJs: antes y ahora

| Desde la radio o las pistas de baile, los DJs marcaron un camino que hoy se recuerda con nostalgia. A pesar de que los tiempos cambiaron y las herramientas son distintas, ellos siguen siendo los reyes de la noche.

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¿Quién no soñó alguna vez con ser John Travolta en Fiebre de sábado a la noche? Seguramente, muchos esperaron toda la semana para que llegara el sábado, se engominaron y prepararon sus mejores "pilchas", lustraron sus zapatos o se pusieron su mejor vestido y salieron rumbo a la discoteca, club de baile o boite con el único objetivo de "romper la noche". En fin, terminada la noche, los Travolta se cuentan con los dedos de la mano y son muchos más los que terminan con problemas de cintura.

Tanto sean los Travolta o los que son duros como un tronco, todos ellos dependen de la mano de una sola persona: el disc jockey (DJ). Ellos son los verdaderos reyes de la noche y en sus manos está la responsabilidad, nada sencilla, de divertir a cientos o miles de personas durante varias horas. Con ellos, y gracias a su labor, se han conocido parejas y otras tantas se han peleado. Por ellos, muchos artistas han catapultado sus ventas y ciertas canciones se hicieron populares.

Aquí está el testimonio de algunos DJs que, desde la radio y los locales de baile, marcaron el camino en las últimas tres décadas y hoy son referencia para las nuevas generaciones. Todos ellos comenzaron en eventos sociales y terminaron musicalizando las discotecas y boites más importantes de Uruguay.

CÓDIGOS Y BOITES. Henry Mullins siempre tuvo una pasión especial por la música, y principalmente, por tratar de ser protagonista en las noches de baile. A los 19 años comenzó a trabajar con sus propias discotecas ambulantes, que lo llevaron a musicalizar las fiestas de su colegio y algunos cumpleaños de 15.

Mullins cuenta que luego de afianzarse en dicha labor "iba todos los días a rogar en la puerta de Zum Zum y de Lancelot para que me dejaran pasar música", y aunque haya ganado por cansancio, en poco tiempo logró transformarse en uno de los DJ más importante de la movida montevideana de los años 60. De aquella época, donde él fue un importante referente de ambas boites, el DJ rescata la enorme cantidad de códigos y reglas que había que cumplir para ir a bailar: vestirse en determinadas casas de ropa, fumar una marca de cigarrillos, concurrir en pareja, escuchar ciertos programas de radio que eran ley, entrar a bailar a las 0 horas y "jugársela" con la chica en las lentas.

En el libro "De las Cuevas al Solís", de Fernando Peláez, el periodista Elbio Rodríguez Barilari hace alusión al ambiente que se generaba en los bailes del Club Náutico de Carrasco: "Al drink (del Náutico) había que ir de Lee o Lewis, mocasines porteños, pantalón de hebilla ancha y camisa celeste con rayas blancas finitas, o remera Lacoste. Si no, eras un terraja".

Tres décadas después, la percepción del público sobre los DJs es muy diferente: "Antes la gente seguía a un DJ, hoy nadie sabe nada ni le interesa conocer quién es el responsable de la música. Hoy el DJ no existe, cualquiera junta 10 compactos y pasa música. Antes se laburaba la música, veíamos en donde estaba el éxito y cada boliche tenía su exclusividad", dijo Mullins.

Actualmente vinculado a la música pero solamente desde la radio (es director musical de FM Metrópolis 104.9), el ex DJ explicó las razones que lo alejaron de las bandejas y los vinilos: "Yo pasé música para tres o cuatro generaciones y dejé de hacerlo porque había chicos que los hacían mucho mejor que yo y pasaban géneros que yo no acepto. No condeno a nadie que escuche cumbias pero a mí no me entran por ningún lado".

Alvaro Quartino comenzó trabajando en Punta del Este en la boite Zorba, allí dió sus primeros pasos para continuar la tarea en Montevideo e incluso en los veranos de Ibiza (España) durante casi 15 años. La denominación del local bailable es muy importante para este DJ que precisó algunas características de una boite de la época: "Una boite era un lugar donde obligatoriamente tenías que entrar en pareja y donde había segmentos de música bien conceptuados, como la música lenta".

Seguramente si hablamos del DJ Sergio Loureiro nadie recordará quién es, sin embargo, muchos tendrán en su memoria a "Lulo", apodo por el cual este ex jugador de fútbol se dio a conocer en el mundo de las discotecas.

"Lulo" señaló una de las diferencias más importantes que existían entre una boite y un club con discoteca: el primero era un lugar casi de élite donde la entrada salía unos $200 de ahora y donde se iba una vez al mes; el segundo era un lugar con capacidad para 2000 o 3000 personas y con entradas más accesibles. Marcando diferencias con la actualidad, afirmó que uno de los cambios más notorios se da en los puntos de referencia: "por ejemplo, ahora se dice ‘vamos a La Casona’, pero antes se decía ‘vamos a escuchar a Lulo, a Henry".

Al remontarse a los 60, Quartino enfatiza que la gran base para la generación de DJs que surgieron como referentes estuvo en el enriquecimiento musical potenciado en gran medida por la radios, como Independencia o RadioMundo. "Uruguay fue un país donde el conocimiento musical estuvo muy arraigado, eso hizo que los DJs que comenzamos a trabajar en esa época utilizáramos un material que siempre era muy vigente. Esa fue una etapa de transición pero que me enriqueció mucho musicalmente, me permitió trabajar en más de ocho radios y en los comienzos del departamento de producción y difusión de Palacio de la Música, donde me llegaba material de todo el mundo. De alguna forma, fui acompañando las tendencias sin abandonar ninguna", afirmó.

Quartino se refiere a los 60 y 70 como una época "más artesanal", donde no existían los CD ni Internet, recién habían salido los cassettes y donde los DJs pujaban por tener la exclusividad de un tema. Lejos de apretar un par de teclas y tener al instante toda la discografía de un artista, los artilugios para conseguir material nuevo iban desde una azafata de avión que traía los vinilos desde el exterior, comunicaciones vía telex o el contacto con una radio extranjera que facilitaba la llegada. "Por eso es que lucía tanto el hecho de tener un tema nuevo y poder presentarlo en una pista, y no estaba mal que de repente en una noche ese tema se pasara más de una vez. Ahora en los sets que hacen los DJs hay códigos, y uno de ellos es que no se repiten temas".

UN REFERENTE. Si hay que hablar de referentes es imposible dejar de lado a Radio Independencia, y particularmente el programa "Impactos", donde Berch Rupenian comenzó a realizar sus primeras experiencias en el mundo del dial. El programa y la emisora no sólo se instalaron como referentes para el público sino también para los DJs que encontraban en esas horas de transmisión las últimas novedades del mercado mundial de la música.

En su libro sobre los orígenes del rock uruguayo Fernando Peláez se refiere al programa y su conductor de la siguiente manera: "La mayor ‘pegada’ de Independencia consiste en la creación de la audición "Impactos de la Nueva Ola", estrenada el 15 de setiembre de 1963 y que, conducida por el pibe Berch Rupenian, pasará a constituirse (por décadas) en la preferida de la masa juvenil". En un momento donde Inglaterra y Estados Unidos comenzaban a vislumbrarse como los grandes centros de la música, Rupenian intensificó sus contactos con la BBC de Londres para poder tener los discos en Uruguay a los pocos días de su salida en estos países. Una vez arribado el material, la problemática pasaba por otro lado: "Teníamos la gran ventaja de que era tan buena música, de tanta calidad, que la dificultad era elegir entre tanta cosa buena y seleccionar los que íbamos a promocionar en la radio. Ahora es al revés, viene tanto malo que la dificultad reside en encontrar algo interesante para pasar", afirmó el actual director de Concierto (FM 94.7).

Casi con nostalgia, Rupenian ejercita su memoria y recuerda los 60 como "momentos gloriosos" donde surgieron grupos como The Beatles que comenzaron a imponer la música en las discotecas. Ahora, recurriendo a la comparación, el ex conductor de "Impactos" señala la ausencia de grupos de calidad, que marquen la vanguardia de la música a partir de la creatividad y el talento, como lo hicieron "los cuatro de Liverpool". Hoy, los tiempos cambiaron y las reglas del juego también: "En los 60 y 70 si no escuchabas Independencia estabas por fuera, eras un extraterrestre, tenías que escuchar esa radio. Independencia tenía el tremendo poder de imponer la música, de imponer los éxitos. Hoy tenemos una radio muy buena como Concierto pero no podemos hacer eso porque cambió el mundo. Hoy existe el cable, existe Internet, hay canales dedicados solamente a la música. Cambiaron las reglas del juego y el público también cambió y ya no está tan pendiente de la música como lo estaba décadas atrás".

Oscar Valdez tiene 35 mil discos en su casa, esta suculenta cifra es parte de una larga trayectoria como DJ que lo ha llevado a ser protagonista en importantes discotecas de Ibiza y otras ciudades de Europa. Al igual que muchos de sus colegas, él comenzó musicalizando fiestas de 15 años y eventos colegiales y tuvo a Zum Zum y Lancelot como lugares de enseñanza.

En aquella época, mientras Valdez trabajaba en la boite Magic, tenía un referente indiscutido, alguien que marcó su camino desde la radio: "Escuchábamos a quien nos enseñó un poco como era esto, que fue Berch Rupenian con el programa "Impactos"; tuvimos esa base. El nos indicó el camino sobre cual era la música buena y la mala". Mientras recuerda aquellos años gloriosos es inevitable la comparación con la movida actual, y ahí saltan las diferencias, o sobre todo una: "La mayor diferencia con aquella época era que había una música impresionante, habían grandes músicos, grandes grupos, y la prueba está hoy cuando se siguen vendiendo discos de Pink Floyd, por ejemplo".

Es preciso nombrar otros programas del dial que también fueron referencia inevitable para la época: "Discodromo Show" (Ruben Castillo), "Beatlemanía" (Elías Turubich), "Constelación" (Carlos Martins), son simplemente algunos entre tantos.

ELECTRÓNICOS. En los 90, Alvaro Quartino se transformó en pionero al abrir Space en Punta del Este, la primer discoteca con tendencia musical netamente europea donde él pudo despegar como DJ conceptuado en música dance. Desde ese momento, su tarea de promotor de una "movida" electrónica en Uruguay se ha intensificado y actualmente la llegada de los más importantes DJs del mundo se ha tornado casi una costumbre.

Quartino marcó un serie de diferencias entre ambas épocas. Aunque se mantiene intacto el culto por trabajar con los vinilos, las nuevas herramientas permiten "bajar" música al instante desde Internet, agregar todo tipo de efectos para mezclar en vivo y utlizar diversos programas que permiten hacer todo tipo de música en la computadora. "Ha cambiado sustancialmente todo, desde los estilos musicales, el dinamismo de la música, la parte técnica y hasta el público que está educado para otra cosa; prácticamente en su totalidad bailan mirando al DJ, como si fuese un artista de rock, como si estuviese en un gran escenario. Han cambiado las costumbres, la música ahora es algo que necesariamente pasa por sensaciones; el sonido es muy importante, que los graves te peguen en el pecho es muy importante. Por el estilo de música que hay, por la tecnología y por los matices de sonido, la música requiere una cantidad de condiciones y hace que el DJ sea como un director de orquesta", destacó.

El DJ también se encargó de mencionar el cambio en los estilos practicados por los encargados de musicalizar las noches: "En las boites o en las fiestas el DJ tenía una función primordial que era manejar musicalmente una noche, donde tenía que crear un concepto que incluyera comienzo, medio y final. Tenía que estar muy al tanto de los gustos musicales del público y tratar de aplicar la espontaneidad y sentido común en el manejo de una pista para que fuera divertida y la gente pase bien. Quizás la tarea del DJ no estaba tan advertida como lo que es hoy".

En relación al público que consume música electrónica, Oscar Valdez explicó que éste tiene otro tipo de cultura y está más enterado de quienes son los referentes dentro del ambiente. "Esto también está ayudado por los dueños de los boliches o los organizadores que se preocupan por traer a una persona conocida dentro del ambiente de música dance o electrónica; sin embargo, nadie trae a un DJ que pasa música latina en México o Miami, donde son muy buenos. No se han preocupado de traer DJs adaptados a la música que se escucha acá", explicó.

Por su parte, Mullins también dio su sentencia acerca de los nuevos DJs que gobiernan en las discotecas actuales: "¿Los trance? Quizás no comparta la música pero los tipos trabajan la música, estudian, se meten en Internet, enganchan los temas y hacen bailar a la gente. Viven para eso, desde la mañana a la noche y a veces son muy bien recompensados".

LOS NUEVOS ALUMNOS. Valdez también ha sido precursor en la enseñanza de esta profesión. Hace 12 años él fue el encargado de abrir la primer escuela de DJs de Uruguay, y desde su inauguración hasta la fecha ya han egresado más de 70 alumnos. Ubicada en uno de los locales de Palacio de la Música, éste particular instituto de enseñanza es una novedad muchas veces difícil de asimilar para los padres que no ven al trabajo del DJ como un medio para ganarse la vida. "Los padres nunca te van a decir que vayas a aprender para DJ, porque todavía no se dieron cuenta que ser DJ te puede generar un trabajo o un medio de vida. En un par de meses aprenden lo que yo aprendí en 10 años", afirmó Valdez.

Gerardo Minutti

Nostalgia de la nostalgia

"¿Vos te imaginás dentro de 20 años en una fiesta de la nostalgia con esta música?", la pregunta la hace Oscar Valdez, y su propia respuesta es tajante: "Es imposible". "Lulo", también recordado por ser el DJ encargado de dar el gran final del programa humorístico "Telecataplum" (Canal 12), se refirió a las diferencias de la música de ambas épocas y discrepó con sus colegas, luciendo su optimismo en cuanto al futuro: "En aquella época pasabas "La Colegiala" y te decían que eras un terraja, hoy esa canción es un "poroto" al lado de lo que se escucha en el pop latino. Me parece que dentro de 20 años el tema "Mayonesa", de Chocolate, se va a pasar como un oldies porque prendió en la gente".

Desde hace 17 años, Ruben "Peppo" González es el encargado de musicalizar la noche de la nostalgia en Zum Zum, lugar histórico donde se realizó la primer celebración de este estilo. Este año la Noche de la Nostalgia festejó sus 25 años, sin embargo, muchas cosas han cambiado desde aquella primera celebración de los oldies. Peppo explicó que en la actualidad los grandes centros de creación musical, Estados Unidos e Inglaterra, se han olvidado de sacar temas para bailar. La ausencia de hits bailables, según señaló el DJ, tiene sus consecuencias en el público: "Creo que la música que se pasa ahora no motiva mucho a la gente, a mí no me motiva para nada. Hay buena música pero no hay nada que digas ‘esto va a matar’. No se me ocurriría ir a un baile ni aunque me inviten porque a los diez minutos me vendrían ganas de irme".

El futuro dirá cuáles serán los nuevos oldies.

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