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La nueva vida de padres de Lolo Estoyanoff y Majo Álvarez: "Enzo es una bendición"

Lolo Estoyanoff y Majo Álvarez. Foto: Leo Mainé.
@maineleo

NOTA DE TAPA

La pareja de la cantante de plena y el futbolista de Fénix está radiante con la llegada de Enzo, su bebé de un mes. “La sonrisa y todo lo que te da es increíble”, asegura la flamante mamá.

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La vida en la casa de Fabián “Lolo” Estoyanoff y María José Álvarez dio un vuelco desde hace un mes. Con la llegada de Enzo, el primer hijo de la pareja del futbolista y la cantante, cambiaron prioridades y rutina y se multiplicó la felicidad.

“Te tenés que ir acostumbrando porque cambia absolutamente todo: los horarios, el cansancio, la libertad de hacer lo que quieras. Ahora todo depende de cómo él esté y lo que quiera. Es una experiencia nueva. No es fácil pero es algo precioso”, asegura Álvarez

La artista confiesa que la maternidad no era un plan inmediato en su vida, pero una vez que llegó no para de disfrutarlo.

“Lo tenía medio lejano en mi mente. No me arrepiento ni un poquito. Estoy muy feliz. Es un amor que no lo podés explicar", dice.

Enzo nació grande: pesó 4,5 kilos y llegó al mundo por cesárea. Es un bebé especialmente activo y expresivo para la edad. Se mueve, sonríe y balbucea mucho. “La sonrisa y todo lo que él te da es espectacular”, dice la madre.

Estoyanoff, que actualmente milita en Fénix, ya es padre de Santiago y Agustín (de 11 y 9 años) pero con Enzo renovó la felicidad paternal.

“Estoy encantado... es como un renacer. Trato de terminar rápido los entrenamientos para llegar y estar con él. “Es una bendición para la familia. Le trajo alegría, mucho amor”. 

Cuando supieron del embarazo, Lolo se ilusionó con la posibilidad de que fuera niña en cuanto ya era papá de dos varones. Sin embargo, al enterarse del sexo del bebé su primer pensamiento fue: “Ya tenemos equipo de fútbol. Nos falta un arquero y hacemos un fútbol 5”, dice.

Por cierto, los hijos mayores de Estoyanoff son fanáticos del deporte de la pelota. Y los dos delanteros.

Majo Álvarez también señala motivos familiares para la multiplicación de la alegría. “El entorno está muy contento. Está rodeado de amor. Eso era algo muy importante a la hora de ser mamá”, asegura Álvarez.

Lolo Estoyanoff y Majo Álvarez. Foto: Leo Mainé
Lolo Estoyanoff y Majo Álvarez. Foto: Leo Mainé

Bajada y subida.

Fabián “Lolo” Estoyanoff dio testimonio recientemente de la depresión por la que pasó en 2015, luego de su pasaje por el fútbol de Arabia Saudita. Hoy, con el equipo familiar ampliado, las situaciones de bajón las da por superadas.

“Creo que fue a raíz de que me fui solo a Arabia. Estuve 8 meses sin mis hijos y mi cabeza hizo un click. Exploté. Aunque me quedaba un año más de contrato, no me importaba el dinero y volví. Todo el mundo sabe lo que son los salarios de Arabia, pero yo aguantaba más”, recuerda.

Una vez en Uruguay y tras un juicio con el club árabe, regresó al fútbol con Fénix y sus bajones persistían. Inició un tratamiento que, junto al apoyo familiar fue clave para la superación del cuadro.

La frutilla de la torta emocional se dio en 2016, cuando Lolo conoció Majo tras la grabación del tema “Somos tú y yo”.

“Estaba saliendo de esa situación cuando conocí a Majo. Ahí enloquecía del todo o me curaba”, cuenta el futbolista.

Aquella noche de inauguración del estadio Campeón del Siglo, cuando ambos interpretaron el tema en la cancha, fue la confirmatoria de su historia de amor. Tiempo después grabaron otro tema pero finalmente nunca salió a la luz. Estoyanoff ya estaba en Peñarol y el club vivía un mal momento deportivo, lo que podía ser malinterpretado con una canción de alegría.

Para Majo Álvarez, la llegada de Enzo significó otro empuje creativo. De hecho, la artista le dedicó una canción a su hijo, titulada “Mi pequeño héroe”. Grabó el tema durante el embarazo y lo compartió con sus seguidores.

“Expresé lo que sentía en ese momento”, asegura la artista. “Es algo que quiero que le quede de recuerdo”, agrega.

Al contrario de lo que podría suponerse, Majo no es de esas madres que le cante mucho a su bebé. “Le canto medio en broma. Trato de zafar de que llore y lo que me funciona son cánticos ratos. Enzooo, Enzooo... un canto tipo hinchada es lo que más me funciona”, cuenta la madre.

En ese momento el padre acota: “Se calma con canciones de Peñarol”. Por supuesto que en esta familia, el bebé ya tiene su indumentaria aurinegra y la pasión manya la lleva en las genes.

Música medida.

Majo Álvarez piensa volver a los escenarios pero teniendo en cuenta las necesidades de Enzo.

“No voy a poder dedicarme al 100% como hacía antes. Sí voy a grabar canciones que tengo pendiente y en cuanto a los shows, tendré que hacerlos a un ritmo razonable. No podría volver a lo que hacía antes que de repente empezaba a las 18:00 y terminaba a a las 9:00 de la mañana”, asegura la artista.

El tema pendiente que tienen listo para sacar a dos voces se titula “Siempre están de acuerdo” y es una especie de parodia sobre la vida cotidiana de la pareja en cuanto repasa las diferencias de dos enamorados en el día a día.

“Somos de llevarnos la contra. No pensamos igual”, dice Majo. “Por suerte pensamos diferente. Si no, sería aburrido”, complementa el futbolista.

A ella, por ejemplo, le gusta más salir a cenar o excursiones de compras al shopping. Estoyanoff, en cambio, prefiere quedarse en casa.

“Prefiero prender el fuego y hacer algo en casa”, asegura.

La rutina de la familia se divide entre la casa de Paso de la Arena (“orgulloso de este barrio”, dice el futbolista) y una chacra en las afueras de Pan de Azúcar. “Me encanta el campo”, complementa el futbolista.

Sobre el orden cotidiano, la cantante se declara como una “obsesiva” y él se lo toma con más tranquilidad.

“Yo soy muy insoportable y él es ordenado pero es más corte niño chico. Hay que andar atrás de él. Para mí, todo tiene que estar impecable”, dice Majo aunque reconoce que la llegada de Enzo ha también alterado el umbral para soportar el desorden. Un bebé también implica mucho movimiento de ropa y por el momento, la madre se permite cierto desorden.

A lo Peñarol.

Enzo llegó a un hogar netamente futbolero. “Acá, el televisor siempre está verde”, asegura Majo Álvarez.

La cantante también es fanática de Peñarol y suele ser una espectadora calificada de los partidos de su compañeros, sea con los aurinegros como con Fénix. “Es más, cuando vuelve me hago la que sé y le comento o lo doy consejos”, cuenta.

Fabián Estoyanoff, que hasta finales de la temporada pasada era parte de Peñarol, suele mirar los partidos de los aurinegros con especial atención de hincha.

“Se miran todos los partidos de todo el mundo, con una particularidad. O dos. Estando en Peñarol no me perdía un partido de Fénix. Ahora, estando en Fénix, no me pierdo ningún partido de Peñarol, Me pasaba lo mismo cuando estaba en Europa”, asegura el deportista de 38 años.

Como hincha, Estoyanoff se entusiasma con la campaña amarilla y negra en Copa Sudamericana. El equipo está en semifinales. “Le tengo fe porque conozco al entrenador. Tuve el placer de estar seis o siete meses con él y vi la manera en la que trabaja”, asegura sobre Mauricio Larriera.

En el último partido internacional ante Sporting Cristal, Lolo estaba en la tribuna. Fue el primer partido postpandemia que se permitió el ingreso del público. “Fue divino volver a la gente. El público necesita volver a la cancha y los jugadores también. En este tiempo se sintió la falta. El apoyo de la gente en Peñarol es como si jugáras con un jugador más”, valora.

Si bien tiene 38, Lolo no descarta un eventual regreso a Peñarol. “Mientras esté jugando, todo puede pasar”, dice y añade que le encantaría volver a jugar con la aurinegra con público en las tribunas.

Peñarol, Fénix y también el barrio Paso de la Arena se llevan el corazón de Estoyanoff. “Me fui un tiempo al Prado. Pero cuando me volví a vivir a Uruguay, me propuse regresar al barrio. Acá viven mis familiares: mis primos, tíos, hermanos. Me conoce todo el barrio y cuidan. De acá no me voy más”, cuenta. “Es mi lugar en el mundo”.

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